¿Por qué te da un calambre en el gemelo al final de la carrera y qué hacer?

El calambre es una contracción súbita y dolorosa que suele pasar en segundos o minutos. Estirar ayuda; la fatiga y el sudor son los sospechosos.

Los calambres durante el ejercicio aparecen sobre todo cuando el músculo está cansado, cuando la sesión es más larga, más dura o con más calor de lo habitual, y quizá cuando has perdido mucho sudor, aunque la causa exacta sigue en discusión. Un calambre es una contracción súbita, involuntaria y dolorosa de uno o varios músculos esqueléticos, y normalmente se pasa solo en unos segundos o, a veces, en unos minutos. Entender lo que probablemente está pasando ayuda a no perder los nervios cuando el gemelo se bloquea en los últimos kilómetros.

Qué es un calambre y qué no lo es

Los calambres se diferencian de un espasmo cualquiera porque son sostenidos y dolorosos. Afectan sobre todo a los gemelos, los muslos y el arco del pie. Los calambres musculares asociados al ejercicio se definen como espasmos dolorosos que aparecen durante el ejercicio o justo después.

Son muy frecuentes, incluso entre deportistas de élite. Así que un calambre en una carrera o en una salida larga en bici no significa, por sí solo, que algo vaya gravemente mal ni que tu preparación haya fracasado. Es la señal de que un músculo concreto llegó ese día a su límite.

La explicación de la fatiga

Una de las ideas principales es que el calambre surge cuando la fatiga altera la comunicación normal entre el nervio y el músculo. Se describe como una causa propuesta y no como algo demostrado, pero encaja con lo que muchos deportistas conocen bien: el calambre suele llegar tarde y en los músculos que más están trabajando.

Los factores asociados a ese tipo de fatiga suenan a cualquier diario de entrenamiento: no estar lo bastante preparado para el esfuerzo, el calor o la humedad, subir de golpe la intensidad, alargar de golpe la duración y quedarse corto de energía. La fatiga muscular figura entre las causas principales de los calambres del músculo esquelético en general.

La explicación del sudor y la sal

La otra idea clásica tiene que ver con los líquidos y los electrolitos. Está muy extendida la creencia de que sudar mucho en un ejercicio exigente puede provocar calambres, porque la pérdida de sodio desplaza líquido de una forma que vuelve al músculo más excitable. La deshidratación y la sal baja en sangre aparecen entre las posibles causas, igual que los niveles bajos de sodio, potasio y magnesio.

No hace falta elegir bando. En una prueba larga con calor sueles estar cansado y sudando mucho a la vez, justo cuando las dos explicaciones apuntan en la misma dirección. Lo útil es que ambas sugieren los mismos hábitos: llegar con la forma suficiente para la distancia, respetar el calor y no dejar que la bebida se quede muy por detrás.

Qué hacer cuando llega el calambre

Los pasos recomendados son parar y descansar, estirar el músculo, masajear la zona y beber. El estiramiento funciona alargando las fibras musculares, lo que se cree que calma las señales que mantienen el músculo contraído. En el caso del gemelo, llevar la punta del pie hacia la espinilla estira el músculo y puede dar un alivio casi inmediato.

Las bebidas recomendadas durante el calambre son el agua o líquidos ricos en electrolitos. Cuando el calambre cede, el músculo puede quedar sensible. Es buen momento para bajar el ritmo en lugar de volver enseguida a ritmo de carrera, porque la misma fatiga que lo desencadenó sigue ahí.

Pastillas y soluciones rápidas

No se ha encontrado que la medicación ayude a reducir o prevenir los calambres asociados al ejercicio. El magnesio, tan recomendado en internet, no es eficaz para tratar ni prevenir los calambres en personas mayores, y tomado por boca puede causar diarrea y náuseas en una parte apreciable de quienes lo usan. La quinina ya no se recomienda para los calambres por el riesgo de reacciones de hipersensibilidad potencialmente mortales y de una bajada de plaquetas.

El resumen honesto es que las herramientas más fiables son las aburridas: estirar en el momento y prepararse mejor para la próxima sesión. No empieces suplementos ni medicamentos para los calambres sin hablarlo antes con un médico o un farmacéutico.

Calambres por la noche

Los calambres en las piernas también pueden aparecer de noche o, con menos frecuencia, en reposo. Su causa precisa no está clara, y las pruebas sobre el papel de la deshidratación y de los minerales son contradictorias. Son más frecuentes en personas mayores, y los calambres nocturnos en el gemelo se consideran normales al final del embarazo.

Un calambre nocturno después de un día de mucho entrenamiento se entiende fácilmente. Los calambres nocturnos frecuentes sin una razón evidente son otra historia y merece la pena comentarlos con el médico, sobre todo si te cortan el sueño noche tras noche.

Medicamentos y enfermedades que influyen

Algunos fármacos se asocian a calambres, entre ellos ciertos diuréticos y las estatinas. Hasta el 80 % de los deportistas que toman estatinas sufren efectos musculares importantes, calambres incluidos, frente a aproximadamente un 10–25 % en la población habitual que las toma. El ejercicio físico, la edad, haber tenido calambres antes y el hipotiroidismo aumentan la probabilidad de esos efectos.

Los calambres también se asocian a muchas enfermedades, como las cardiovasculares, la cirrosis, la hemodiálisis o el estrechamiento del canal lumbar. Si los calambres son nuevos, frecuentes o intensos, vienen con debilidad o hinchazón, o empezaron después de un cambio de medicación, consulta con un médico en lugar de tratarlos como un problema de entrenamiento.

Cómo hacer que la próxima sesión acabe sin calambres

Una buena preparación física, los estiramientos, la preparación mental, la hidratación y el equilibrio de electrolitos se consideran probablemente útiles para prevenir los calambres. Traducido al entrenamiento, eso suele significar subir la distancia y la intensidad poco a poco, ensayar en las tiradas largas lo que vas a comer y beber el día de la prueba y tener más cuidado en las primeras semanas de calor del año.

  • Calambre solo en el tramo final de un esfuerzo largo: revisa si tus sesiones largas te han preparado para esa duración.
  • Calambres con calor: baja el ritmo, bebe según la sed y cuenta con mejorar a medida que te adaptas.
  • Calambres tras un salto brusco de volumen: recorta la carga y vuelve a subirla más despacio.

Cómo leerlo en tus datos de recuperación

El reloj no te dirá por qué se acalambró un músculo. Sí puede decirte si empezaste la sesión cansado. Una puntuación de recuperación baja, una noche corta o un pulso en reposo por encima de lo habitual antes de un entrenamiento largo o duro son motivo para acortarlo o hacerlo suave, porque la fatiga es una de las causas sospechosas del calambre. Usa esos datos como contexto para decidir, no como un diagnóstico.

En resumen

Pregunta Respuesta corta
¿Cuánto dura? Normalmente segundos, a veces minutos
¿Qué lo provoca? Fatiga y pérdida de líquido o sal son las ideas principales
¿Qué ayuda en el momento? Parar, estirar, masajear y beber
¿Cuándo ir al médico? Calambres frecuentes, intensos o sin explicación

La mayoría de los calambres del ejercicio son un mensaje ruidoso pero pasajero de un músculo cansado. Estíralo, escucha lo que te dice sobre la carga de ese día y guarda la preocupación para los calambres que vuelven una y otra vez sin un motivo claro.

Este artículo ofrece información general de salud y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico. Consulte a un profesional sanitario si tiene dudas.

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