¿Por qué es tan famosa la Mona Lisa? La historia del cuadro de Leonardo

La Mona Lisa debe su fama a la técnica del sfumato de Leonardo, a su sonrisa enigmática y al robo de 1911 que la convirtió en un fenómeno mundial.

La Mona Lisa, también llamada La Gioconda, es tan famosa por dos motivos que se refuerzan entre sí: lo que Leonardo da Vinci pintó y lo que le ocurrió al cuadro después. Dentro del lienzo, Leonardo usó un difuminado suavísimo de luces y sombras que hace que la mujer parezca viva y que su expresión cambie según cómo la miremos. Fuera del cuadro, un robo espectacular en el Louvre en 1911 transformó una obra respetada por los entendidos en una imagen que reconoce el mundo entero. Hoy se la describe a menudo como la obra de arte más conocida, más visitada y más parodiada del planeta.

Qué vemos en el cuadro

Es un retrato de medio cuerpo de una mujer sentada muy erguida, con los brazos cruzados y una mano apoyada sobre la otra. Mira directamente al espectador. Detrás de ella se abre un paisaje imaginario con montañas heladas, caminos sinuosos y un pequeño puente a lo lejos, casi sin presencia humana. Fue uno de los primeros retratos italianos en colocar a la persona retratada delante de un paisaje inventado de este tipo.

Hay un detalle de composición muy inteligente: Leonardo no situó el horizonte a la altura del cuello, sino a la altura de los ojos de la mujer, lo que une la figura con el paisaje y refuerza el aire misterioso de la escena. Si observas con atención, notarás además que no tiene cejas ni pestañas visibles. Algunos investigadores creen que sí estaban pintadas y que se perdieron con el tiempo, quizá por limpiezas excesivas.

¿Quién era la mujer del retrato?

La respuesta tradicional es Lisa del Giocondo, de la familia florentina Gherardini, esposa del rico comerciante de seda Francesco del Giocondo. El nombre «Mona Lisa» viene de «Monna Lisa»: «monna» era una forma italiana antigua y cortés de dirigirse a una mujer, parecida a «señora» o «mi señora». El otro nombre, La Gioconda, juega con el apellido de casada y significa también «la alegre».

Esta identificación tiene un apoyo documental sólido. En 2005, un investigador de la Universidad de Heidelberg encontró una nota escrita en octubre de 1503 por Agostino Vespucci en el margen de un libro antiguo, donde se dice que Leonardo estaba pintando entonces un retrato de Lisa del Giocondo. Aun así, a lo largo de los siglos se han propuesto muchas otras candidatas, e incluso se ha sugerido que podría ser el propio Leonardo. La mayoría de los especialistas sigue considerando a Lisa la opción más probable.

Leonardo y el proceso de creación

Leonardo da Vinci (1452–1519) fue pintor, ingeniero, científico e inventor: el ejemplo perfecto del ideal renacentista de persona universal. Se formó en Florencia en el taller de Andrea del Verrocchio y después trabajó muchos años en Milán al servicio de Ludovico Sforza.

La Mona Lisa está pintada al óleo sobre una tabla de álamo blanco, no sobre lienzo. Durante mucho tiempo se pensó que la pintó entre 1503 y 1506, pero es posible que siguiera retocándola hasta 1517. Curiosamente, nunca se la entregó a la familia Giocondo: la llevó consigo, y tras su muerte en Francia en 1519 la adquirió el rey Francisco I.

El secreto de la sonrisa: el sfumato

La palabra clave para entender el cuadro es sfumato, del italiano «humo». En lugar de dibujar contornos nítidos, Leonardo fundía los tonos de forma tan gradual que los bordes parecen disolverse. Esto crea una ambigüedad muy marcada en dos zonas: las comisuras de la boca y los extremos de los ojos.

Por eso la sonrisa parece aparecer y desaparecer. Un estudio de 2003 de la neurocientífica Margaret Livingstone, de Harvard, propuso que la sonrisa se percibe mejor con la visión periférica que mirando la boca de frente, porque el ojo capta mejor las sombras suaves en los bordes del campo visual. Leonardo fue también uno de los primeros pintores en usar la perspectiva aérea: las montañas lejanas se vuelven más pálidas y azuladas, como si se perdieran en el aire.

El robo de 1911: el día que nació una estrella

Aquí viene la sorpresa: en 1911 la Mona Lisa todavía no era especialmente popular entre el gran público. El 21 de agosto de ese año fue robada del Louvre, y nadie dio la alarma hasta el día siguiente. El museo cerró una semana. El poeta Guillaume Apollinaire fue detenido y su amigo Pablo Picasso, interrogado; ambos quedaron libres de culpa.

El verdadero ladrón era Vincenzo Peruggia, un empleado del Louvre que había ayudado a construir la vitrina del cuadro. Se escondió dentro del edificio y salió con la pintura. Peruggia, un patriota italiano, creía que la obra debía estar en Italia. La guardó dos años en su piso y lo atraparon cuando intentó vendérsela al director de la Galería Uffizi de Florencia. El cuadro volvió al Louvre el 4 de enero de 1914. La prensa de todo el mundo siguió el caso, y millones de personas conocieron por primera vez ese rostro.

Ataques, cristal blindado y viajes

En 1956 un hombre le lanzó una piedra que rompió la vitrina y desprendió una pequeña partícula de pintura cerca del codo izquierdo. Desde entonces la protege un cristal blindado, y en incidentes posteriores, como el pastel arrojado contra el vidrio en 2022, la pintura no sufrió daños.

También ha viajado. Durante la Segunda Guerra Mundial se trasladó a varios escondites fuera de París. Entre diciembre de 1962 y marzo de 1963 se expuso en Nueva York y Washington, y solo en Nueva York unas 1,7 millones de personas hicieron cola para verla apenas unos veinte segundos. En 1974 viajó a Tokio y Moscú.

¿Dónde está hoy la Mona Lisa?

Está en el Museo del Louvre, en París, donde se exhibe normalmente desde 1797. Desde 2005 cuelga en la Salle des États, dentro de una vitrina climatizada con cristal antibalas. En 2024 se anunció el plan de darle una sala propia para reducir las colas.

Para el público hispanohablante hay además una curiosidad cercana: el Museo del Prado de Madrid conserva una versión de la Gioconda que, tras su restauración en 2012, se atribuye a un discípulo de Leonardo que la pintó en su taller al mismo tiempo que el original. Compararlas ayuda a ver cómo trabajaba el taller del maestro.

Parodias y herencia

Los artistas modernos no han dejado de jugar con ella. En 1919 Marcel Duchamp le dibujó bigote y perilla a una reproducción barata y la tituló L.H.O.O.Q.; más tarde Andy Warhol la repitió muchas veces en sus serigrafías.

La Mona Lisa importa porque cambió lo que podía ser un retrato: Leonardo dio a una persona particular una presencia viva, una mente detrás de la mirada y un mundo de ensueño a su espalda. Y su historia enseña cómo funciona la fama: el talento la hizo grande, pero el robo, la prensa, los viajes y las copias infinitas la hicieron famosa.

Aprende con la Mona Lisa: expresiones en español para hablar de arte

Expresión Significado Ejemplo
una sonrisa enigmática una sonrisa difícil de interpretar Tiene una sonrisa enigmática.
al fondo en la parte de atrás de la imagen Al fondo se ven montañas.
una obra maestra una obra excelente y muy importante Es la obra maestra de Leonardo.
hacer cola esperar en fila Hicimos cola una hora para entrar.
estar expuesto mostrarse al público El cuadro está expuesto en el Louvre.

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