¿Por qué grita la figura de El grito de Munch? Historia, versiones y robos
El grito nace de un paseo de Munch al atardecer en el que sintió un grito infinito atravesando la naturaleza. Su historia, versiones y robos.
El grito habla de un instante de angustia abrumadora. El artista noruego Edvard Munch lo pintó a partir de un recuerdo propio: paseaba al atardecer por un camino sobre Oslo cuando el cielo se volvió rojo sangre y sintió un «grito infinito que atravesaba la naturaleza». La figura del primer plano no le grita a nadie: se tapa los oídos ante un grito que parece salir del mundo entero. Por eso ese rostro desencajado se ha convertido en una de las imágenes más célebres del arte y se interpreta a menudo como símbolo de la ansiedad del ser humano moderno.
Qué muestra el cuadro
En primer plano, una figura pálida, casi esquelética, con la cabeza parecida a una calavera, se lleva las manos a la cara con la boca abierta. Detrás, un camino con barandilla cruza el cuadro en diagonal y dos figuras oscuras se alejan. A la izquierda se extiende un fiordo azul oscuro, y encima, un cielo de franjas onduladas naranjas y rojas.
Nada está quieto. Las líneas del cielo, del agua y hasta del cuerpo de la figura se curvan con el mismo ritmo inquieto, como si todo el paisaje vibrara. Solo la barandilla recta corta la escena, y ese contraste hace que todo lo demás parezca retorcerse todavía más.
Lo que contó el propio Munch
Munch escribió sobre aquella experiencia más de una vez. En uno de sus relatos cuenta que caminaba con dos amigos cuando se ponía el sol; de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, él se detuvo agotado y se apoyó en la valla, mientras sus amigos seguían andando y él se quedaba temblando de angustia, sintiendo un grito infinito que atravesaba la naturaleza. A partir de estas descripciones, algunos especialistas creen que estaba describiendo un ataque de pánico.
El lugar existe. Se ha identificado como un camino en la colina de Ekeberg, con vistas a Oslo y a su fiordo. Cuando Munch pintó la obra, su hermana Laura estaba internada en el sanatorio mental que había al pie de esa colina, algo que algunos autores consideran parte del trasfondo emocional del cuadro.
¿Quién fue Edvard Munch?
Edvard Munch (1863–1944) fue un pintor noruego cuya infancia estuvo marcada por la enfermedad, el duelo y el miedo a heredar un trastorno mental presente en su familia. Su madre murió de tuberculosis en 1868, y su hermana favorita, Sophie, murió de la misma enfermedad en 1877, con solo quince años.
De joven, en Kristiania (el antiguo nombre de Oslo), lo animaron a pintar su propio estado emocional y psicológico. En París aprendió del color de Gauguin, Van Gogh y Toulouse-Lautrec. El grito formó parte de una gran serie que llamó El friso de la vida, sobre el amor, la angustia, los celos y la traición. Su obra influyó de forma decisiva en el expresionismo.
¿Por qué el cielo es rojo?
Hay varias teorías. Una sostiene que Munch recordaba los extraños atardeceres rojos que siguieron a la gran erupción del volcán Krakatoa en 1883, que tiñeron el cielo de muchas regiones durante meses. Otros especialistas la rechazan, porque Munch era un pintor expresivo que no buscaba copiar literalmente lo que veía. También se ha propuesto que vio nubes nacaradas, unas nubes brillantes poco comunes que aparecen en la latitud de Noruega.
La figura también podría tener un modelo real. En 1978 el historiador Robert Rosenblum sugirió que se inspiró en una momia peruana expuesta en la Exposición Universal de París de 1889, que Munch pudo haber visto.
Una imagen, varias versiones
No hay un solo Grito. Munch hizo dos versiones pintadas y dos al pastel, además de una piedra litográfica de la que se conservan varias estampas.
- Versión pintada de 1893: óleo, témpera, pastel y crayón sobre cartón, en el Museo Nacional de Noruega, en Oslo.
- Pastel de 1893: quizá un estudio previo, en el Museo Munch de Oslo.
- Pastel de 1895: en manos privadas; en 2012 batió el récord de subasta de su momento.
- Versión pintada de 1910: de cuando Munch volvió a temas anteriores, también en el Museo Munch.
La versión de 1893 guarda un pequeño secreto: en la esquina superior izquierda hay una nota a lápiz, casi invisible, que dice que «solo pudo haberlo pintado un loco». Durante años se creyó que la había escrito un visitante, pero el estudio de la caligrafía con fotografía infrarroja demostró que la escribió el propio Munch, quizá tras las duras críticas recibidas cuando se expuso en Noruega en 1895.
Dos robos famosos
Las dos versiones pintadas fueron robadas y recuperadas. El 12 de febrero de 1994, día de la inauguración de los Juegos Olímpicos de invierno de Lillehammer, dos hombres entraron en la Galería Nacional de Oslo y se llevaron la versión de 1893, dejando una nota que agradecía la mala seguridad. Con ayuda de la policía británica, la policía noruega la recuperó intacta el 7 de mayo de 1994.
Diez años después, el 22 de agosto de 2004, unos hombres armados y enmascarados entraron a plena luz del día en el Museo Munch y robaron la versión de 1910 junto con la Madonna. Durante dos años se temió que las obras hubieran sido destruidas. La policía las recuperó el 31 de agosto de 2006; El grito tenía daños por humedad en la esquina inferior izquierda y, tras su restauración, volvió a exponerse en 2008.
Por qué sigue importando
El escritor Arthur Lubow llamó a El grito «una Mona Lisa para nuestro tiempo». Munch demostró que un cuadro podía expresar lo que una persona siente por dentro en lugar de lo que ve por fuera, una idea central del expresionismo. En el siglo XX la imagen se copió y parodió por todas partes: Andy Warhol hizo serigrafías de ella y el cartel de la película Solo en casa (1990) se inspiró en su gesto. Más de un siglo después, el cuadro sigue dando forma a un sentimiento que casi todos conocemos y nos cuesta describir.
Aprende con El grito: expresiones en español para hablar de emociones
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| sentir angustia | tener una inquietud muy fuerte | Sentí angustia antes del examen. |
| un ataque de pánico | un miedo repentino e intenso | Tuvo un ataque de pánico en el metro. |
| ponerse los pelos de punta | sentir miedo o impresión | Se me pusieron los pelos de punta. |
| quedarse sin palabras | no saber qué decir | Me quedé sin palabras al verlo. |
| una imagen icónica | una imagen muy famosa y reconocible | Es una imagen icónica del arte. |
Prueba esto: Escribe tres frases sobre un momento en que sentiste mucha emoción, usando «ponerse los pelos de punta» y «quedarse sin palabras».