¿Quién fue Diego Velázquez y por qué es tan importante? Vida y cuadros clave
Velázquez fue el pintor de Felipe IV y el autor de Las meninas. Su vida, sus obras clave y por qué Manet lo llamó «pintor de pintores».
Diego Velázquez (Sevilla, 1599 – Madrid, 1660) fue el gran pintor del Siglo de Oro español y el artista principal de la corte de Felipe IV; hoy se le considera uno de los mejores pintores de la historia del arte occidental. Es tan importante porque pasó de un estilo preciso y tenebrista a una pincelada libre y suelta que anticipó la pintura moderna, y porque firmó obras maestras como Las meninas y Las hilanderas. Manet, maravillado, lo llamó «pintor de pintores» y «el más grande pintor que jamás ha existido».
Infancia y aprendizaje en Sevilla
Fue bautizado el 6 de junio de 1599 en la iglesia de San Pedro de Sevilla. Era el primer hijo del notario Juan Rodríguez de Silva y de Jerónima Velázquez, y sus abuelos paternos habían llegado de Portugal. Muy pronto mostró talento y entró como aprendiz en el taller de Francisco Pacheco, pintor y maestro culto de Sevilla, con un contrato de seis años firmado en 1611.
Con Pacheco estudió a los clásicos, la proporción y la perspectiva. El 23 de abril de 1618 se casó con Juana Pacheco, la hija de su maestro. Sus primeras obras fueron bodegones, escenas de cocina con naturalezas muertas; fue de los primeros pintores españoles en cultivarlos, y la Vieja friendo huevos (1618) ya muestra una habilidad realista fuera de lo común.
Pintor del rey en Madrid
En diciembre de 1622 murió el pintor favorito del rey, y el conde-duque de Olivares, el poderoso ministro de Felipe IV, llamó al joven sevillano a la corte. Desde entonces pintó decenas de retratos de la familia real; solo del rey Felipe hizo treinta y cuatro según un recuento.
En 1628 llegó a Madrid Pedro Pablo Rubens en misión diplomática. Tenía muy buena opinión de Velázquez y, aunque apenas influyó en su pintura, despertó en él las ganas de conocer Italia. De 1629 es El triunfo de Baco, más conocido como Los borrachos, su primer cuadro mitológico.
La rendición de Breda
La rendición de Breda (1634-1635) es su único cuadro conservado sobre historia de su tiempo. En lugar del esquema habitual, con el general a caballo mirando desde arriba al vencido arrodillado, Velázquez pinta al general español de pie frente al holandés, como a un igual. Es una victoria sin humillación, y por eso sigue emocionando.
También pintó La Venus del espejo (h. 1644-1648), el primer desnudo femenino conocido de un pintor español y el único de Velázquez que se conserva.
Italia y el retrato de Inocencio X
En 1649 volvió a Italia para comprar cuadros para el rey, acompañado por su ayudante Juan de Pareja, entonces esclavo, a quien él mismo había enseñado a pintar. En Roma pintó el Retrato del papa Inocencio X, que inauguró la etapa final de su estilo, más esquemático y abocetado y con un dominio extraordinario de la luz. El papa le regaló una medalla y una cadena de oro, y el pintor inglés Joshua Reynolds lo consideraba el mejor cuadro de Roma.
Las meninas y Las hilanderas
A esa última etapa pertenecen sus dos últimas obras maestras: Las meninas, un retrato colectivo de la familia real, y Las hilanderas, un cuadro mitológico que representa el castigo de la diosa Minerva a la tejedora Aracne. En Las meninas el pintor se incluye a sí mismo y luce en el pecho la cruz roja de la Orden de Santiago. Se dice que la pintó el propio rey, pero Velázquez no recibió ese honor hasta tres años después de terminar el cuadro.
Su muerte y su tumba perdida
Volvió a Madrid el 26 de junio de 1660, el 31 de julio cayó enfermo con fiebre y murió el 6 de agosto. Su mujer, Juana, fue enterrada a su lado en menos de ocho días. La iglesia de San Juan Bautista donde reposaban fue destruida por los franceses hacia 1809, así que hoy no se sabe dónde está su tumba.
¿Por qué se le llama «pintor de pintores»?
Su catálogo consta de unas 120 o 130 obras, y su reconocimiento como pintor universal llegó tarde, hacia 1850. Alcanzó su máxima fama entre 1880 y 1920, cuando los impresionistas franceses lo tomaron como referente. A Manet le impresionaban la inmediatez y la pincelada viva de sus cuadros; del fondo del retrato de Pablo de Valladolid dijo que quizá era el fragmento de pintura más sorprendente jamás hecho. En el siglo XX, Picasso, Dalí y Francis Bacon reinterpretaron algunas de sus imágenes más famosas.
La mayor parte de los cuadros que formaban la colección real se conserva en el Museo del Prado de Madrid. Si vas, ponte delante de Las meninas y mira el aire entre los personajes: ahí está la respuesta.
Aprende con Velázquez: expresiones en español
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| estar en el punto de mira | ser observado por todos | Como pintor del rey, estaba en el punto de mira. |
| pintar algo al natural | representarlo tal como es | Le gustaba pintar a la gente al natural. |
| ser una obra maestra | ser una obra excelente | Las meninas es una obra maestra. |
| de tú a tú | de igual a igual | En La rendición de Breda los generales hablan de tú a tú. |
| dejar huella | tener una influencia duradera | Velázquez dejó huella en Manet y Picasso. |
Practica: Describe un cuadro que conozcas en tres frases, usando «de tú a tú» y «dejar huella».