¿Quién es la joven de la perla de Vermeer? Lo que sabemos y lo que sigue siendo un misterio

No se sabe con certeza. La obra de Vermeer (hacia 1665) es una tronie, un estudio de rostro y no un retrato: la joven pudo ser real o imaginada.

La respuesta corta es que nadie sabe quién fue la joven de la perla. Johannes Vermeer la pintó hacia 1665, pero el cuadro es una tronie, palabra neerlandesa del siglo XVII para una «cabeza» pintada que no pretendía ser el retrato de una persona concreta. Los historiadores han propuesto que podría ser una modelo real, un rostro inventado, una sibila o una figura bíblica, e incluso han dado nombres, como el de María, la hija mayor del pintor, pero ninguna hipótesis está demostrada. Precisamente esa pregunta sin respuesta es una de las razones por las que el cuadro nos sigue atrapando.

Qué se ve en el cuadro

La obra es pequeña y muy sencilla. Una muchacha gira la cabeza por encima del hombro y nos mira desde un fondo oscuro. Tiene los labios entreabiertos, los ojos muy abiertos y lleva lo que se describió como un «vestido exótico»: un turbante azul y amarillo y lo que parece una perla enorme colgando de la oreja. Es un óleo sobre lienzo de apenas 44,5 por 39 centímetros. Lleva la firma «IVMeer», pero no tiene fecha, y por eso los especialistas hablan de «hacia 1665».

No hay habitación, ni muebles, ni escena. Todo depende de la luz que cae sobre su cara, del brillo de los labios y los ojos y del punto blanco de la perla. Esa sencillez hace que la imagen parezca un instante robado, como si ella acabara de darse cuenta de que la estamos mirando.

Entonces, ¿quién podría ser?

Como una tronie era un estudio de personaje, Vermeer no necesitaba una modelo famosa, y ningún documento de la época da un nombre. Las teorías, por tanto, llegaron mucho después. Autores como Jean-Louis Vaudoyer y Lawrence Weschler creyeron que era María, la hija mayor del artista, aunque otros historiadores rechazan esa idea.

El historiador del arte Andrew Graham-Dixon propone otra candidata: Magdalena, la hija de doce años de Pieter Claesz van Ruijven, el principal mecenas de Vermeer. Según su lectura, la ropa de aire bíblico podría recordar el bautismo de Magdalena en la iglesia de su familia. Es una propuesta sugerente, pero sigue siendo solo eso.

Mucha gente imagina a la joven gracias a la ficción. La novela de Tracy Chevalier La joven de la perla (1999) inventa a una criada que posa para Vermeer con los pendientes de la esposa del pintor; el libro se convirtió en película en 2003 y en obra de teatro en 2008. Conviene recordar que esa criada es una creación literaria, no un dato histórico.

¿Quién fue Vermeer?

Johannes Vermeer (1632–1675) fue un pintor de Delft especializado en escenas tranquilas de interiores de la clase media. Hoy se le considera uno de los grandes pintores del Siglo de Oro neerlandés, pero en vida tuvo un éxito moderado y se ganaba buena parte del sustento como marchante de arte. Trabajaba despacio, con mucho cuidado y a menudo con pigmentos carísimos, y es célebre por su manera de pintar la luz.

Dejó muy pocas obras. Se cree que pintó menos de cincuenta cuadros, y solo treinta y cuatro se le atribuyen hoy de forma general. Murió en diciembre de 1675, con cuarenta y tres años, y su viuda, Catharina, quedó endeudada y con once hijos que criar. Después cayó casi en el olvido durante unos dos siglos, hasta que en el XIX críticos como Théophile Thoré-Bürger lo redescubrieron y lo llamaron «la esfinge de Delft».

Cómo está pintada

Los estudios científicos han revelado mucho sobre los materiales. Debajo de la pintura hay una preparación amarillenta de creta, blanco de plomo y ocre. El rostro y las telas se pintaron sobre todo con ocres, negro de hueso, negro de carbón, blanco de plomo y ultramar natural, el costoso azul que se obtenía de la piedra lapislázuli. Pocos pintores de su siglo usaron el ultramar con tanta generosidad como Vermeer.

La famosa perla también es un truco de pintura: no tiene contorno ni gancho que la sujete a la oreja, solo unas pinceladas de luz y reflejo. En 2014 el astrofísico neerlandés Vincent Icke llegó a sostener que, por su brillo, su forma de pera y su tamaño, parece más bien estaño pulido que una perla auténtica.

Lo que descubrió la ciencia en 2018

Durante mucho tiempo se pensó que el fondo era un espacio oscuro y vacío, y que la joven no tenía pestañas ni cejas, lo que llevó a algunos a creer que Vermeer había pintado un rostro idealizado, casi abstracto. En febrero y marzo de 2018 un equipo internacional estudió el cuadro durante dos semanas en un taller de cristal dentro del museo, a la vista del público.

El proyecto, llamado The Girl in the Spotlight, encontró pestañas finísimas y una cortina verde detrás de la cabeza. La cortina se había vuelto invisible porque dos pigmentos vegetales de la veladura verde, el índigo y la gualda, se han desvanecido con el tiempo. La conclusión fue clara: Vermeer pintó a una persona real en un espacio real, aunque sigamos sin saber cómo se llamaba.

Un cuadro con muchos nombres

El título actual es bastante reciente. Es posible que la obra sea una de las dos cabezas «pintadas a la turca» que aparecen en un inventario tras la muerte del pintor. Cuando llegó al museo se conoció durante años como Muchacha con turbante, y en inglés se la llamaba a menudo Cabeza de muchacha. Hacia 1995 se consideró más adecuado el título Muchacha con perla, y el nombre que usamos hoy se impuso a finales del siglo XX.

¿Dónde está hoy?

El cuadro pertenece al Mauritshuis de La Haya. En 1881 lo adquirió el coleccionista Arnoldus Andries des Tombe, cuando estaba en mal estado y con pintura desprendida, y él lo legó al museo en 1902. Durante la Segunda Guerra Mundial se escondió en un búnker bajo el museo y después en unas cuevas cerca de Maastricht, hasta la liberación de los Países Bajos en 1945. Viajó a muchas exposiciones en el extranjero, pero desde 2014 permanece de forma fija en el Mauritshuis. En octubre de 2022 unos activistas climáticos atacaron el cristal que lo protege, sin que la pintura sufriera daños.

Por qué sigue importando

La joven de la perla demuestra cuánto puede hacer un pintor con muy poco: un rostro, una luz y un punto brillante. También demuestra que el misterio puede hacer famosa una imagen. Como Vermeer no nos dejó ni nombre ni historia, cada espectador, novelista o cineasta ha llenado el hueco a su manera. Los artistas siguen respondiéndole: en 2014 Banksy pintó en Bristol una versión con una alarma en lugar de la perla. Mirarla nos recuerda que una gran imagen no necesita explicarse.

Aprende con la joven de la perla: expresiones en español

Expresión Significado Ejemplo
mirar por encima del hombro girar la cabeza hacia atrás (también: despreciar) La joven mira por encima del hombro.
seguir siendo un misterio no tener todavía explicación Su identidad sigue siendo un misterio.
dar la luz en algo iluminar un objeto La luz da en la perla.
a la vista del público donde la gente puede verlo Lo estudiaron a la vista del público.
desvanecerse con el tiempo perder color o fuerza poco a poco La cortina se desvaneció con el tiempo.

Practica: Describe en tres frases una foto de alguien que conoces usando «mirar por encima del hombro» y «seguir siendo un misterio».

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