¿Qué significa Saturno devorando a su hijo de Goya? La Pintura negra que pintó en la pared de su comedor
Goya pintó Saturno devorando a su hijo en la pared del comedor de su casa y nunca le puso título. Qué muestra, qué podría significar y cómo llegó al Prado.
Saturno devorando a su hijo no tiene un significado único porque Goya lo pintó para sí mismo, en la pared de su casa, sin intención de mostrarlo al público y sin dejar título ni notas; por eso su interpretación sigue siendo discutida. La lectura tradicional dice que representa al titán Crono, Saturno en la mitología romana, devorando a uno de sus hijos: se comía a los recién nacidos de su mujer, Rea, por miedo a ser destronado por uno de ellos, y por eso la figura era un emblema del paso del tiempo. Pero hay otras lecturas, algunas muy políticas.
La Quinta del Sordo
En 1819 Goya compró una casa de dos plantas a orillas del Manzanares, cerca de Madrid, conocida como la Quinta del Sordo. El nombre venía de un dueño anterior que era sordo, aunque también le iba bien a Goya, que había quedado sordo tras unas fiebres en 1792. Sobre sus muros pintó al óleo, directamente sobre el revoco, una serie de obras que hoy conocemos como las Pinturas negras.
Al principio había decorado las habitaciones con imágenes más alegres, pero con el tiempo las cubrió con estas escenas inquietantes. Se ha propuesto que reflejan el estado de ánimo de un artista que, al final de su vida, había visto la violencia de la guerra y el terror de la Inquisición.
El Saturno estaba a la izquierda de la ventana, en el muro este, frente a la entrada del comedor de la planta baja. Si Goya comía en esa sala, lo hacía bajo la mirada de un gigante que devora a su hijo; pocas imágenes explican mejor por qué estas obras no estaban pensadas para nadie más que para su autor.
¿Qué se ve en el cuadro?
Un gigante surge de la oscuridad y devora un cuerpo humano. La cabeza y parte del brazo izquierdo ya han desaparecido, y está a punto de dar otro mordisco; tiene la boca abierta y los ojos desorbitados. Goya usa una gama de blancos y negros aplicada en manchas gruesas, rota solo por el ocre de la piel y el blanco y rojo de la carne del hijo. El hijo devorado, con un cuerpo ya adulto, ocupa el centro de la composición.
El mito, en realidad, es menos sangriento. Saturno se tragaba enteros a sus hijos recién nacidos y más tarde los vomitaba vivos, después de que su esposa le diera una piedra envuelta en pañales en lugar del pequeño Júpiter. El gigante de Goya no traga: despedaza.
¿Qué significa?
Se han propuesto muchas interpretaciones: el conflicto entre juventud y vejez, el tiempo que lo devora todo, la ira de Dios o una alegoría de España, una patria que consumía a sus hijos en guerras y revoluciones. Según el investigador Juan José Barragán, se trataría de un retrato satírico de Fernando VII devorando a España. Otros lo relacionan con la vida privada del pintor, como su relación con su hijo Javier, el único de sus seis hijos que llegó a adulto.
Hay detalles simbólicos más sutiles. Saturno no solo gobernaba el curso del tiempo: también era el patrón de los septuagenarios, como lo era ya Goya. Y el tema, según Freud, se relaciona con la melancolía y la destrucción, rasgos presentes en todas las Pinturas negras. En la misma estancia había otra pintura mural, Judit y Holofernes, también centrada en un cuerpo mutilado.
El especialista Fred Licht advierte incluso que el título tradicional puede engañar: faltan los atributos clásicos de Saturno, como la guadaña o el reloj de arena, y el cuerpo pequeño no parece el de un bebé. Los nombres de todas estas obras se los pusieron otros después de la muerte de Goya.
Goya frente a Rubens
Francisco Javier Sánchez Cantón comparó la obra con el Saturno que Rubens pintó en 1636 para la Torre de la Parada, en el palacio de El Pardo, y señaló que la violencia del de Goya es muy superior, despojada de su pretexto mitológico, hasta el punto de anunciar el expresionismo. En Rubens, Saturno actúa con cálculo y la víctima sufre; en Goya, Saturno actúa con locura y la víctima ya está muerta.
Del muro al Museo del Prado
Cuando Goya se exilió en Francia en 1823, dejó la casa a su nieto Mariano. A partir de 1874, Salvador Martínez Cubells trasladó las pinturas del revoco al lienzo con el método del strappo, por encargo del barón Émile d'Erlanger, un banquero francés de origen alemán que pensaba venderlas en la Exposición Universal de París de 1878. En 1881 el barón las cedió al Estado español, que las destinó al Museo del Prado, donde se exponen desde 1889.
Aprende con Saturno: expresiones en español
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| ponerse los pelos de punta | asustarse mucho | Este cuadro me pone los pelos de punta. |
| comerse a alguien vivo | atacar o criticar con dureza | La crítica se lo comió vivo. |
| el tiempo todo lo devora | todo acaba desapareciendo | Dicen que el tiempo todo lo devora. |
| tomarse algo con pinzas | no creérselo del todo | El título hay que tomarlo con pinzas. |
| dar que pensar | hacer reflexionar | Las Pinturas negras dan que pensar. |
Ejercicio: escribe tres frases sobre una obra que te dé miedo usando «ponerse los pelos de punta» y «dar que pensar».