¿Cuántos cuadros de girasoles pintó Van Gogh? Las series de París y Arlés

Dos series: cuatro lienzos de girasoles cortados en París (1887) y siete jarrones en Arlés (1888–1889), uno de ellos destruido en 1945.

Vincent van Gogh no pintó un solo cuadro de Los girasoles, sino dos series completas. La primera, hecha en París en 1887, muestra girasoles cortados tumbados en el suelo; la segunda, pintada un año después en Arlés, en el sur de Francia, muestra un ramo de girasoles en un jarrón. Si se cuentan los lienzos registrados, son cuatro cuadros de París y siete jarrones de Arlés, pintados entre agosto de 1888 y enero de 1889. Uno de los jarrones se destruyó durante la Segunda Guerra Mundial, así que el famoso «jarrón con girasoles» que vemos en los museos es en realidad una de varias versiones muy parecidas.

Qué muestran los cuadros

Los cuadros de París son primeros planos de unas pocas flores caídas de lado, con las semillas y los pétalos llenando el lienzo. Fueron sus primeras pinturas con «nada más que girasoles», aunque ya había incluido esta flor en algunos bodegones y paisajes anteriores.

Los de Arlés son los que casi todo el mundo conoce. Un sencillo jarrón de barro sostiene un ramo apretado de girasoles sobre un fondo liso amarillo o azul verdoso. Si te fijas bien, verás flores en todas las etapas de su vida: unas recién abiertas, otras cargadas de semillas y otras ya marchitas y caídas. La pintura está aplicada en capas gruesas. Según la National Gallery de Londres, esa materia espesa evoca la «textura de las cabezas de semillas».

¿Quién era Van Gogh y por qué girasoles?

Vincent van Gogh (1853–1890) fue un pintor postimpresionista neerlandés. En poco más de diez años creó unas 2.100 obras, entre ellas unas 860 pinturas al óleo, la mayoría en los dos últimos años de su vida. En vida no tuvo éxito; su hermano menor, Theo, lo mantuvo con dinero y con cientos de cartas, que hoy son la mejor fuente para saber qué pensaba Vincent sobre el arte.

Los girasoles están unidos a una persona concreta: el pintor Paul Gauguin. En 1888 Van Gogh alquiló cuatro habitaciones en la «Casa Amarilla» de Arlés y soñaba con convertirla en un taller compartido por artistas. Cuando Gauguin aceptó ir, Van Gogh decidió decorar para él la habitación de invitados. Escribió a Theo que, con la esperanza de vivir en un taller propio con Gauguin, quería hacer una decoración: «nada más que grandes girasoles».

Pintar a toda prisa en agosto de 1888

Van Gogh trabajaba deprisa porque sus modelos no podían esperar. En una carta de agosto de 1888 contaba que pintaba con el entusiasmo de un marsellés comiendo bullabesa, todas las mañanas desde el amanecer, porque las flores se marchitan enseguida. Pintó cuatro versiones en una semana.

Esas cuatro versiones no coinciden del todo con lo que él mismo anunció. La segunda se agrandó y se le añadieron dos flores en primer plano, y la tercera y la cuarta tienen quince o dieciséis flores, no la docena de la que hablaba. Los cambios se pintaron «húmedo sobre húmedo», por lo que se consideran retoques del propio artista. Gauguin llegó el 23 de octubre de 1888 y llegó a retratar a su amigo trabajando en un cuadro titulado El pintor de girasoles.

Las repeticiones de enero de 1889

La amistad duró poco. Terminó tras un enfrentamiento en diciembre de 1888, cuando Van Gogh, fuera de sí, se cortó parte de la oreja. Sin embargo, pocas semanas después, en enero de 1889, ya estaba repitiendo sus girasoles. Dos de esas repeticiones copian la cuarta versión de agosto: una está en Ámsterdam, con una tira de madera añadida arriba, probablemente por el propio Van Gogh; la otra está en Tokio, ampliada por todos los lados con tiras de lienzo añadidas más tarde.

También imaginó los girasoles dentro de un conjunto mayor. Quería colgar dos de ellos a cada lado de un retrato llamado La Berceuse (La canción de cuna), como si fueran «antorchas o candelabros». Ese tríptico se mostró por fin tal como él lo pensó en la National Gallery de Londres en 2024.

Un amarillo nuevo

Parte de la novedad estaba en el color. La serie se consideró innovadora por su gama de amarillos, en parte porque pigmentos recién inventados permitían colores nuevos. Van Gogh veía el girasol como su tema personal: le dijo a Theo que otros pintores tenían la peonía o la malvarrosa, pero que él tenía, en cierto modo, el girasol.

¿Dónde están hoy los girasoles?

Como hay varias versiones, la respuesta depende de cuál busques. Dos de las de París, que Gauguin recibió a cambio de obras suyas, están en el Kunstmuseum de Berna y en el Metropolitan Museum de Nueva York. De los jarrones de Arlés, uno está en préstamo permanente en la National Gallery de Londres, otro en Múnich, otro en Filadelfia, otro en un museo de Tokio y otro en el Museo Van Gogh de Ámsterdam, que también guarda un estudio de París. Otra versión de Arlés pertenece a una colección privada, y la que llegó a un coleccionista en Japón quedó destruida en un bombardeo el 6 de agosto de 1945.

Historias alrededor de los cuadros

En los años 2000 algunos dudaron de que la versión de Tokio fuera de Van Gogh y sugirieron que podía ser obra de Émile Schuffenecker o del propio Gauguin. La mayoría de los expertos, sin embargo, concluye que es auténtica. En octubre de 2022 dos activistas climáticos lanzaron sopa de tomate contra la versión de Londres y se pegaron las manos a la pared. El cuadro estaba protegido por un cristal y no sufrió daños, salvo pequeños desperfectos en el marco.

Por qué siguen importando

Los girasoles son a la vez una imagen de esperanza y del paso del tiempo. Van Gogh los pintó para recibir a un amigo y llenar una casa de luz, pero eligió flores que se marchitan en pocos días y las mostró apagándose. No vivió para ver su éxito: murió en julio de 1890, con treinta y siete años, y solo después se convirtió en uno de los pintores más famosos del arte occidental. Hoy esta serie es quizá su obra más conocida y más reproducida.

Aprende con Los girasoles: expresiones en español

Expresión Significado Ejemplo
en plena floración con las flores totalmente abiertas Algunos girasoles están en plena floración.
marchitarse secarse y perder fuerza una planta Las flores se marchitan en pocos días.
a toda prisa muy rápido Pintó los cuadros a toda prisa.
fuera de sí muy alterado, sin control Discutió con su amigo fuera de sí.
en préstamo prestado por un tiempo La versión de Londres está en préstamo.

Practica: Describe en tres frases las flores de tu casa o de tu calle usando «en plena floración» y «marchitarse».

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