¿Por qué Las espigadoras de Millet incomodó tanto a la crítica de París?

Las espigadoras (1857) de Millet muestra a tres campesinas recogiendo trigo sobrante. La crítica vio una amenaza política; hoy está en Orsay.

Las espigadoras significa, ante todo, una pregunta incómoda: ¿quién se queda con la cosecha y quién recoge lo que sobra? Jean-François Millet pintó en 1857 a tres campesinas pobres que, inclinadas sobre un campo ya segado, recogen una a una las espigas de trigo que otros dejaron atrás. Cuando la presentó en el Salón de París ese mismo año, muchos críticos de clase media y alta no vieron una escena tranquila del campo, sino una advertencia sobre la rabia de los pobres, apenas nueve años después de la Revolución de 1848. Hoy el cuadro cuelga en el Museo de Orsay y es una de las imágenes más queridas del arte francés del siglo XIX.

Qué se ve en el cuadro

Es un óleo sobre lienzo de unos 84 por 112 centímetros. En primer plano, tres mujeres con ropa de trabajo avanzan despacio por el rastrojo. Dos de ellas están dobladas casi por completo, con las manos pegadas a la tierra; la tercera empieza a enderezarse con un pequeño manojo de tallos. Apenas vemos sus caras. Lo que Millet nos obliga a mirar son sus espaldas cansadas, sus manos grandes y el mismo gesto repetido una y otra vez, hora tras hora.

Detrás de ellas se abre una llanura dorada inmensa. Al fondo hay enormes almiares, un carro cargado, un grupo de segadores y, a caballo, una figura que parece vigilar la finca. El contraste es el mensaje: allá lejos está la abundancia; aquí delante, tres mujeres recogen las migajas. Millet no necesitó escribir ningún título explicativo para que el espectador sintiera esa distancia.

El pintor trabajó la imagen durante años. Primero hizo una versión vertical en 1854 y un aguafuerte en 1855, antes de llegar al gran lienzo horizontal que conocemos.

Qué era espigar

Espigar es recoger los restos de la cosecha que quedan en el campo cuando ya terminó la siega principal. La costumbre es antiquísima. Los libros del Levítico y del Deuteronomio piden a los agricultores que no sieguen los bordes de sus campos ni vuelvan a recoger lo que se les cae, para que lo aprovechen los pobres, los extranjeros, las viudas y los huérfanos; y el Libro de Rut cuenta cómo Rut espigaba para alimentarse a sí misma y a su suegra Noemí.

En muchas partes de Europa, Francia incluida, el derecho a espigar estaba reservado a los pobres y podía hacerse valer ante la ley. Por eso las mujeres de Millet no están robando: ejercen uno de los últimos derechos que conservaba la gente más pobre del campo. Pero ese derecho también mostraba lo poco que tenían. Su parte de la cosecha era justamente lo que nadie más quería.

Por qué la crítica se inquietó en 1857

Otros artistas ya habían pintado espigadoras, pero casi siempre como una escena bíblica amable, con Rut en el centro. Las mujeres de Millet no son personajes de una historia sagrada: son trabajadoras anónimas en un lugar real, y el cuadro habla de pobreza rural, no de piedad.

El momento histórico lo cambiaba todo. La Revolución de 1848 seguía muy presente, y muchos espectadores acomodados interpretaron el cuadro como una glorificación del trabajador manual que relacionaba a la clase obrera con el socialismo. Los trabajadores eran muchísimos más que las clases altas, y el miedo era que, si un día se levantaban juntos, pudieran derribar el orden social. Un crítico dijo ver detrás de las tres mujeres «los cadalsos de 1793», en referencia al Terror de la primera Revolución francesa; otro escribió que posaban como «las tres Parcas de la pobreza».

El tamaño también era una provocación. Un lienzo de esas dimensiones se reservaba normalmente para la pintura de historia, los temas religiosos o la mitología, no para el trabajo cotidiano. Al dar tanto espacio en la pared a unas campesinas, Millet decía en voz baja que sus vidas merecían ser miradas con la misma atención que la de cualquier rey.

Un campo moderno, aunque parezca eterno

La escena parece fuera del tiempo, pero se pintó en un lugar que cambiaba deprisa. Los campos están en la llanura cercana a Barbizon y Chailly, a unos 35 millas de París, junto al bosque de Fontainebleau. La población de París casi se duplicó entre 1831 y 1851, y esta llanura tenía una de las primeras conexiones ferroviarias con la capital, de modo que sus cosechas ayudaban a alimentar a una ciudad cada vez más grande.

Por eso los especialistas consideran que la manera en que Millet retrata la tensión entre clases era especialmente moderna para la década de 1850. La gran explotación del fondo produce para un mercado; las mujeres del primer plano viven en los márgenes de esa nueva economía. El historiador del arte Robert Rosenblum llamó a la obra el «himno épico al trabajo» de Millet.

Quién fue Jean-François Millet

Millet nació el 4 de octubre de 1814 en la aldea de Gruchy, en Normandía. Era el hijo mayor de una familia de agricultores y de niño ayudaba a su padre en el campo. Estudió primero en Cherburgo y, desde 1837, en la Escuela de Bellas Artes de París con Paul Delaroche. Sus comienzos fueron duros: perdió la beca, le rechazaron obras y durante años vivió de pintar retratos.

En junio de 1849 se instaló en Barbizon, un pueblo donde un grupo de pintores estaba dejando los grandes temas históricos para pintar directamente la naturaleza y la vida rural. Fue uno de los fundadores de esa escuela de Barbizon y se le asocia con el realismo. En 1850 expuso El sembrador, y entre 1857 y 1859 pintó El Ángelus, su otra gran imagen de campesinos. Murió en Barbizon el 20 de enero de 1875.

De 3.000 francos al Louvre

Después del Salón, Millet necesitaba dinero y vendió Las espigadoras por 3.000 francos, menos de los 4.000 que pedía. Treinta años más tarde, su valor era otro. En 1889 el cuadro se subastó por 300.000 francos, y la compradora resultó ser la productora de champán Jeanne-Alexandrine Louise Pommery. Al morir en 1891, dejó la obra en su testamento al Louvre; hoy se expone en el Museo de Orsay.

La historia de los precios bajos que cobró Millet en vida y de las enormes sumas pagadas después, sobre todo por El Ángelus, ayudó a inspirar el llamado derecho de participación o droit de suite, que permite a los artistas recibir una parte de las reventas de sus obras.

Por qué sigue importando

Muchos pintores volvieron a esta imagen: Pissarro, Renoir, Seurat y Van Gogh la parafrasearon. Van Gogh, en particular, se inspiró en Millet sobre todo en sus primeros años. En 2000, la cineasta Agnès Varda tomó el cuadro como punto de partida de su documental Los espigadores y la espigadora, sobre personas que viven de lo que la sociedad desecha. Y el espigueo ha vuelto: hoy hay voluntarios que recogen lo que los agricultores dejan en el campo y lo donan a bancos de alimentos.

Quizá por eso el cuadro no envejece. La desigualdad entre la abundancia y la necesidad no es solo cosa de 1857; cada época la vive a su manera, y cada espectador puede preguntarse dónde está él en esa llanura: en el carro lleno del fondo o entre las espigas del primer plano.

Español para hablar de Las espigadoras

Expresión Significado Ejemplo
en primer plano en la parte delantera de una imagen En primer plano hay tres mujeres.
al fondo en la parte de atrás Al fondo se ve un carro cargado.
lo que sobra lo que queda cuando ya se usó lo principal Comimos lo que sobró de la cena.
estar agachado tener el cuerpo inclinado hacia abajo Pasó la tarde agachado en el jardín.
tocar una fibra sensible provocar una reacción porque toca un tema delicado El cuadro tocó una fibra sensible en la crítica.

Práctica: describe en tres frases una foto o un cuadro que conozcas. Usa en primer plano, al fondo y otra expresión de la tabla.

이 인물로 언어 배우기

Explorar por tema