Barbanegra, el pirata que ganaba sin disparar: ¿fue tan sanguinario como cuentan?

No tanto como dice la leyenda: Barbanegra prefería asustar antes que matar. Su carrera duró unos dos años y acabó en Ocracoke en 1718.

Aunque parezca mentira, las fuentes indican que Barbanegra fue menos sanguinario que su leyenda. Los historiadores describen a Edward Teach como un líder astuto y calculador que evitaba la violencia cuando podía y confiaba en su imagen aterradora para que sus víctimas le entregaran lo que quería. La barba humeante, la bandera negra y la fama hacían casi todo el trabajo. Su carrera de pirata fue además muy corta, de unos dos años, y terminó en un combate cuerpo a cuerpo en la ensenada de Ocracoke, en Carolina del Norte, el 22 de noviembre de 1718. ¿Quién era el hombre que se escondía tras el disfraz de pirata más famoso de la historia?

Un hombre casi sin pasado

Se sabe muy poco de su juventud. Probablemente tenía entre 35 y 40 años al morir, lo que sitúa su nacimiento hacia 1680, y en los documentos de la época aparece como Edward Teach o Edward Thatch. El autor del siglo XVIII Charles Johnson afirmó que navegó desde Jamaica en barcos corsarios durante la guerra de Sucesión española, que en las colonias inglesas se llamó guerra de la Reina Ana. Los corsarios eran, en el fondo, saqueadores con licencia; al acabar la guerra, muchos siguieron saqueando sin ella.

Aprendiz de un capitán pirata

Hacia 1716 Teach se unió a la tripulación de Benjamin Hornigold, que operaba desde Nueva Providencia, en las Bahamas, un refugio sin ley para piratas. Hornigold le dio el mando de una balandra capturada y juntos asaltaron muchos barcos. Cuando Hornigold se retiró a finales de 1717, Teach siguió por su cuenta.

El 28 de noviembre de 1717, cerca de Martinica, capturó un barco negrero francés llamado La Concorde. Lo convirtió en su buque insignia, lo rebautizó Queen Anne's Revenge (la Venganza de la Reina Ana), lo armó con 40 cañones y reunió a más de 300 hombres. El nombre quizá alude a la guerra de la Reina Ana o a simpatías por la causa jacobita.

La barba, el humo y la estrategia

El apodo venía de su espesa barba negra y su aspecto amenazador. Según se contaba, se ataba mechas encendidas bajo el sombrero para que el humo le rodeara la cara en combate. Sea o no cierto cada detalle, la intención está clara: un pirata que surgía del humo como un demonio rara vez necesitaba disparar. Las tripulaciones mercantes se rendían, y un barco tomado sin lucha conservaba su carga intacta y a sus atacantes con vida.

Por eso los historiadores lo llaman calculador más que simplemente cruel. El terror era una herramienta de negocio. Y por eso mismo las historias sobre él se volvieron más violentas tras su muerte: la leyenda conservó la imagen y olvidó la estrategia.

Una ciudad entera como rehén

Su golpe más audaz llegó en 1718, cuando su flota bloqueó el puerto de Charles Town, la actual Charleston, en Carolina del Sur. En cinco o seis días detuvo y saqueó unos nueve barcos; en uno viajaban ciudadanos importantes, entre ellos Samuel Wragg, miembro del consejo de la provincia.

Su exigencia fue curiosamente práctica: medicinas. Amenazó con ejecutar a los prisioneros y quemar los barcos si la colonia no las enviaba. Wragg aceptó y, tras varios retrasos (uno de los piratas que escoltaban al mensajero apareció borracho en la ciudad), las medicinas llegaron. Teach cumplió su palabra y liberó barcos y prisioneros, eso sí, despojados de sus objetos de valor e incluso de su ropa fina. El episodio muestra las dos caras de Barbanegra: una amenaza creíble y la preferencia por no tener que cumplirla.

Encallado y con un indulto en el bolsillo

El 10 de junio de 1718 la Queen Anne's Revenge encalló en un banco de arena de la ensenada de Topsail, hoy Beaufort, en Carolina del Norte, con el palo mayor partido. Teach se separó entonces de su aliado Stede Bonnet, a quien dejó el barco sin provisiones y parte de su tripulación abandonada.

Se instaló en Bath, Carolina del Norte, y aceptó un indulto real del gobernador Charles Eden. Por un momento pareció que se retiraba. Pero pronto volvió al mar, usando la ensenada de Ocracoke, su fondeadero favorito, para vigilar los barcos que pasaban.

El último combate en Ocracoke

Su regreso alarmó a Alexander Spotswood, gobernador de la vecina Virginia, que pagó de su bolsillo una expedición para capturarlo, quizá convencido de que escondía tesoros. El teniente Robert Maynard, de la Marina Real, recibió dos balandras y 57 hombres.

El 22 de noviembre de 1718 las balandras de Maynard encontraron a Teach en Ocracoke. Tras un intercambio de disparos, los piratas abordaron la balandra de Maynard y siguió una lucha feroz cuerpo a cuerpo. Teach murió junto a varios de sus hombres. Al examinar el cadáver, Maynard anotó que tenía cinco disparos y unos veinte cortes.

Su cabeza se colgó del bauprés de la balandra para poder cobrar la recompensa. Ya en Virginia, se clavó en un poste a la entrada de la bahía de Chesapeake como advertencia a otros piratas, y allí siguió varios años.

¿Y el tesoro?

Los cazatesoros llevan tres siglos soñando con el oro de Barbanegra, pero el botín que Maynard recuperó era mercancía corriente: azúcar, cacao, añil y algodón. El folclore es más colorido: a las luces misteriosas en el mar se las llama «la luz de Teach», y un relato de Carolina del Norte dice que su cráneo se convirtió en una copa de plata. Son leyendas, no historia.

El verdadero tesoro resultó ser el barco. En 1996 una empresa privada halló un pecio frente a Beaufort, y en 2011 Carolina del Norte confirmó que era la Queen Anne's Revenge. Se han identificado treinta cañones y recuperado más de 300.000 objetos, una ventana excepcional a la vida en un barco pirata real.

Tras su muerte, Barbanegra fue idealizado y se convirtió en el modelo del pirata de novelas, películas y videojuegos. La ironía es que el pirata más famoso quizá tuvo más éxito precisamente cuando no tenía que luchar.

Aprende español con Barbanegra: expresiones del mar y del miedo

Expresión Significado Ejemplo
perro ladrador, poco mordedor quien amenaza mucho rara vez actúa Barbanegra no era solo perro ladrador.
poner los pelos de punta causar mucho miedo Su aspecto ponía los pelos de punta.
irse a pique hundirse, fracasar Su carrera se fue a pique en Ocracoke.
a toda vela muy rápido Las balandras avanzaron a toda vela.
quemar las naves no dejarse salida Al volver a la piratería, quemó las naves.

Prueba esto: Escribe tres frases en español sobre la estrategia de Barbanegra usando «poner los pelos de punta» y «perro ladrador, poco mordedor».

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