Catalina la Grande: cómo una princesa alemana llegó a gobernar Rusia
Catalina la Grande nació como Sofía de Anhalt-Zerbst, aprendió ruso a los 15 años, derrocó a su marido en 1762 y gobernó Rusia durante 34 años.
Catalina la Grande fue la emperatriz que gobernó Rusia de 1762 a 1796, y lo curioso es que no era rusa ni tenía ningún derecho de sangre al trono. Nació en 1729 como una princesa alemana de un estado pequeño, se casó con el heredero ruso y, pocos meses después de que él se convirtiera en el emperador Pedro III, le arrebató el poder con el apoyo de los regimientos de la guardia. Durante su largo reinado el imperio creció en unos 520.000 kilómetros cuadrados, sobre todo a costa del Imperio otomano y de Polonia-Lituania. Su vida es también la historia de alguien que tuvo que aprender un idioma, una religión y una corte entera casi desde cero, y por eso resulta tan interesante para quien estudia lenguas.
Una niña llamada Sofía
Su nombre de nacimiento era Sophie Auguste Friederike von Anhalt-Zerbst. Nació el 2 de mayo de 1729 en Stettin, entonces parte del reino de Prusia y hoy la ciudad polaca de Szczecin. Su padre, Cristián Augusto, era príncipe de Anhalt-Zerbst, un territorio alemán con más prestigio que poder, y su madre era Juana Isabel de Holstein-Gottorp. Como tantas princesas de su rango, Sofía fue educada pensando en un buen matrimonio, no en gobernar un imperio.
En casa hablaba alemán, y desde pequeña aprendió francés, que en aquella época era la lengua común de las élites europeas. Ese francés sería su herramienta más útil durante toda la vida: en francés escribiría a filósofos y diplomáticos, y en francés hablaría con buena parte de su propia corte.
El viaje a Rusia a los quince años
En 1744, con solo quince años, Sofía viajó a Rusia como posible esposa de Pedro, sobrino y heredero de la emperatriz Isabel. Para entrar en la familia imperial tuvo que dejar la Iglesia luterana en la que había crecido. El 28 de junio de 1744 fue recibida en la Iglesia ortodoxa rusa y adoptó el nombre de Catalina (Yekaterina) Alekséyevna. Cambiar de nombre, de fe y de país a esa edad no era un simple trámite: significaba empezar una vida nueva.
Lo que más llama la atención es su empeño con el idioma. Estudió ruso con mucha disciplina, pero según los datos biográficos conservó toda la vida un acento fuerte y cometía errores gramaticales; en la corte siguió usando sobre todo el francés. Para cualquier estudiante que se avergüenza de su acento, es un consuelo pensar que una de las personas más poderosas del siglo XVIII nunca sonó como una hablante nativa y aun así gobernó en ruso durante más de tres décadas.
Un matrimonio frío
El 21 de agosto de 1745, sin haber cumplido todavía dieciséis años, se casó con Pedro en la catedral de Nuestra Señora de Kazán, en San Petersburgo. La pareja no se entendía, y Catalina pasó años en la corte leyendo, haciendo amistades y observando cómo funcionaba el poder alrededor de la emperatriz. Con el tiempo tuvo varios favoritos y amantes conocidos, entre ellos Estanislao Augusto Poniatowski, Grigori Orlov y Grigori Potemkin. Algunos de ellos no fueron solo compañeros personales, sino piezas clave de su política.
El golpe de 1762
La emperatriz Isabel murió en enero de 1762 y Pedro subió al trono como Pedro III. En muy poco tiempo se ganó la hostilidad de la nobleza y del ejército. Alrededor de Catalina se formó una conspiración en la que los hermanos Orlov tuvieron un papel central. Cuando uno de los conjurados fue detenido a comienzos de julio, decidieron actuar sin esperar. El 9 de julio de 1762 Catalina se presentó ante el regimiento Izmailovski, pidió la protección de los soldados y, tras pasar por otros cuarteles, fue proclamada soberana única.
Pedro tuvo que abdicar y murió el 17 de julio en Ropsha. La versión oficial habló de un cólico y una apoplejía, pero muchos historiadores sospechan que fue asesinado, quizá por Alexéi Orlov. Catalina fue coronada en la catedral de la Dormición de Moscú el 22 de septiembre de 1762. Su derecho a reinar no venía de la sangre, sino del apoyo de la guardia y de la nobleza, y de su propia habilidad política.
La emperatriz que escribía a Voltaire
Catalina leía a los filósofos franceses y quería que la vieran como una gobernante ilustrada. Voltaire y Denis Diderot la elogiaron, y Diderot pasó unos cinco meses en Rusia aconsejándola entre 1773 y 1774. En 1766 reunió una gran comisión para renovar las leyes del país, guiada por su propia Instrucción o Nakaz, inspirada en ideas de la Ilustración.
En 1764 fundó el Instituto Smolny para doncellas nobles, considerado la primera institución de educación superior para mujeres financiada por un Estado en Europa, y en 1765 nació en San Petersburgo la Sociedad Económica Libre. Su colección de arte está en el origen del museo del Hermitage. Además promovió la inoculación contra la viruela, y hacia 1800 se habían realizado unos dos millones de inoculaciones en el imperio. Incluso escribió comedias y obras de ficción.
La otra cara: la servidumbre y Pugachov
Las ideas ilustradas tenían un límite claro. La servidumbre siguió siendo la base de la economía y del reclutamiento militar, y millones de campesinos continuaron atados a la tierra. En 1773 estalló la rebelión de Yemelián Pugachov, que decía ser el difunto Pedro III. Se considera la mayor revuelta campesina de la historia rusa y terminó con su captura y ejecución en enero de 1775. Después, Catalina reorganizó el gobierno de las provincias y se apoyó todavía más en la nobleza, cuyos privilegios confirmó en la Carta a la Nobleza de 1785.
Guerras, Crimea y el reparto de Polonia
Sus ejércitos lucharon dos veces contra el Imperio otomano. La guerra de 1768 a 1774 trajo victorias como las de Chesma y Kagul y terminó con el tratado de Küçük Kaynarca, que abrió a Rusia el mar Negro. En 1783 Rusia se anexionó Crimea, y en el sur se fundaron ciudades nuevas como Jersón y Sebastopol. Hacia el oeste, Catalina colocó a Poniatowski en el trono polaco en 1764 y después participó en los tres repartos de Polonia, en 1772, 1793 y 1795, que hicieron desaparecer la República de las Dos Naciones.
¿Existieron las «aldeas Potemkin»?
En 1787 Catalina recorrió sus nuevos territorios del sur, Crimea incluida, acompañada de su corte y de embajadores extranjeros. Organizó el viaje Potemkin, gobernador de la región. Según una historia muy famosa, Potemkin levantó pueblos falsos a orillas del Dniéper, los llenó de gente disfrazada de campesinos y los desmontaba de noche para volver a montarlos río abajo. Esa historia la difundió un diplomático sajón, Georg von Helbig, que ni siquiera estuvo en el viaje y se basó en chismes de la corte. Los historiadores actuales la consideran en gran parte un mito: Potemkin decoró pueblos que ya existían, pero sin ocultarlo. Aun así, la expresión «aldea Potemkin» sigue viva para hablar de una fachada bonita que esconde una realidad pobre.
Catalina murió de un ictus en noviembre de 1796, a los 67 años, y la sucedió su hijo Pablo.
Aprende español con Catalina la Grande
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| tomar el poder | hacerse con el gobierno | Catalina tomó el poder en 1762. |
| ganarse a alguien | conseguir su apoyo | Se ganó a los soldados de la guardia. |
| empezar de cero | comenzar sin nada previo | A los quince años tuvo que empezar de cero. |
| ser pura fachada | parecer más de lo que es | Aquel pueblo era pura fachada. |
| dejar huella | tener una influencia duradera | Catalina dejó huella en la historia rusa. |
Practica: Escribe tres frases sobre algo que tuviste que aprender desde el principio, usando «empezar de cero» y «ganarse a alguien».