¿Quién fue la primera mujer campeona olímpica? Cinisca de Esparta y su carro de cuatro caballos
Cinisca, princesa espartana, fue la primera mujer vencedora olímpica: ganó la carrera de cuadrigas en 396 y 392 a. C. como dueña de los caballos.
La primera mujer que aparece en las listas de vencedores olímpicos es Cinisca de Esparta, una princesa que ganó la carrera de carros de cuatro caballos en Olimpia en el 396 a. C. y repitió triunfo en el 392 a. C. Pero hay truco: casi seguro que nunca condujo el carro. Las mujeres no podían competir como atletas en los Juegos antiguos, aunque sí podían inscribir caballos en las pruebas ecuestres, y en esas carreras la corona era para el propietario, no para el auriga. Cinisca aprovechó ese resquicio con tanta habilidad que pasó a la historia, y se aseguró de que toda Grecia lo supiera.
Una princesa de Esparta
Cinisca nació en Esparta, probablemente hacia el 440 a. C. Era hija del rey Arquidamo II y de Eupolia, y hermana de Agesilao II, que llegaría a ser uno de los reyes espartanos más célebres. Su nombre significa algo así como «perrita» o «pequeña sabueso», y quizá recuerda a su abuelo Zeuxidamo, al que también llamaban Cinisco.
Esparta trataba a las niñas de un modo muy distinto al de otras ciudades griegas. Las mujeres de la élite espartana practicaban deporte, porque se creía que madres fuertes darían hijos fuertes y, con ellos, buenos soldados. Es posible que Cinisca adquiriera su experiencia deportiva en esa educación física femenina, equivalente a la famosa formación de los muchachos.
Unos Juegos pensados para hombres
Los Juegos Olímpicos se celebraban cada cuatro años en Olimpia en honor de Zeus, según la tradición desde el 776 a. C. Con el tiempo, el programa pasó de una sola carrera a pie a incluir lucha, boxeo, pancracio, pentatlón y carreras de carros; la cuadriga, el carro tirado por cuatro caballos, se añadió en el 680 a. C. El vencedor no recibía dinero, sino una corona de olivo.
Competían sobre todo hombres griegos libres, normalmente desnudos. Incluso mirar tenía límites. Según Pausanias, las jóvenes solteras podían asistir como espectadoras, mientras que las casadas debían quedarse al otro lado del río Alfeo, aunque los historiadores actuales consideran que las pruebas no son concluyentes.
Los juegos de las mujeres
Las mujeres tenían su propia competición en Olimpia: los Juegos Hereos, dedicados a la diosa Hera. Allí corrían muchachas solteras, divididas en tres grupos de edad, sobre una pista aproximadamente un sexto más corta que la del estadio masculino. Las ganadoras recibían una corona de olivo y una porción de la vaca sacrificada a Hera, y el festival lo organizaba un comité de dieciséis mujeres. Sin embargo, no conocemos el nombre de ninguna vencedora real. La fama de Cinisca vino por otro camino.
El resquicio: gana quien es dueño de los caballos
En las pruebas hípicas, el premio pertenecía a quien era dueño de los caballos y los inscribía. Como las mujeres podían inscribir caballos, una mujer rica podía ganar una corona olímpica sin pisar nunca el hipódromo. La familia de Cinisca tenía fortuna suficiente para que ella poseyera caballos de carreras, y Pausanias afirma que fue la primera mujer en criarlos y que ambicionaba con fuerza la victoria en Olimpia.
En el 396 a. C., con unos cuarenta años, su cuadriga ganó el tethrippon, la carrera más prestigiosa del hipódromo. Cuatro años después, en el 392 a. C., volvió a ganar. Los carros los conducían aurigas contratados por ella.
¿Idea suya o de su hermano?
Los autores antiguos no le dieron todo el mérito. Jenofonte y Plutarco cuentan que su hermano Agesilao la animó: para él, ganar una carrera de carros solo demostraba que uno era rico, y esperaba que la victoria de una mujer dejara claro que aquello era una exhibición de riqueza y no de virtud viril. Algunos estudiosos modernos sospechan un motivo político: la fama de su hermana también impulsaba la carrera de Agesilao y el prestigio de la casa real. Pausanias, en cambio, insiste en que la ambiciosa era ella, y los monumentos que dejó sugieren que estaba muy orgullosa de su logro.
«La única mujer de toda Grecia»
Cinisca no se quedó callada. Dedicó en Olimpia un grupo de estatuas de bronce que la representaban a ella, a su auriga, su carro y sus caballos. Se conserva una basa con su inscripción, hoy en el Museo de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, en Olimpia. En ella se proclama la única mujer de toda la Hélade que ha ganado esa corona.
Tras su muerte, se levantó en Esparta un santuario heroico en su honor, en el lugar llamado Bosque de los Plátanos. Fue la primera mujer en recibir ese honor, reservado hasta entonces a los reyes.
Las que vinieron después
No fue la única durante mucho tiempo. Otra espartana, Euryleonis, ganó la carrera de carros de dos caballos en el 368 a. C., y más tarde vencieron otras mujeres como Belistiche o Berenice II de Egipto. Berenice llegó a encargar un poema en el que presumía de haberle «robado» la gloria a Cinisca, pero Pausanias asegura que ninguna alcanzó su fama. Hoy su nombre sigue vivo en el deporte: un equipo profesional de ciclismo femenino y un club de baloncesto para chicas se llaman como ella.
Aprende con Cinisca: expresiones en español sobre abrir camino
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|---|---|---|
| abrir camino | hacer algo por primera vez para que otros sigan | Ella abrió camino a muchas deportistas. |
| romper moldes | hacer algo distinto de lo esperado | Esa escritora rompió moldes en su época. |
| hecha la ley, hecha la trampa | toda norma tiene un resquicio | Hecha la ley, hecha la trampa: siempre hay excepciones. |
| llevarse el mérito | recibir el reconocimiento | No es justo que él se lleve todo el mérito. |
| contra viento y marea | a pesar de todas las dificultades | Terminó sus estudios contra viento y marea. |
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