¿Quién fue Teágenes de Tasos, el boxeador cuya estatua fue juzgada?

Boxeador y pancratista de Tasos que ganó en Olimpia en el 480 y el 476 a. C. Sus 1.400 coronas y la estatua juzgada por asesinato son tradición antigua.

Teágenes de Tasos fue un boxeador y luchador de pancracio de la isla de Tasos, en el norte del mar Egeo, hijo de un hombre llamado Timóstenes, que ganó el título olímpico de boxeo en el 480 a. C. y el de pancracio en los Juegos siguientes. También venció en los otros tres grandes festivales griegos, y se decía que había reunido unas 1.400 coronas de victoria a lo largo de su carrera. Tras su muerte nació una historia extraña en torno a su estatua de bronce: habría matado a un hombre, habría sido juzgada y arrojada al mar, y más tarde venerada como sanadora. Esa parte, que cuenta el viajero Pausanias, es tradición antigua y no historia comprobada.

Respuesta corta: un campeón real y un héroe de culto

Teágenes está en un punto curioso entre la historia y la religión. Su palmarés deportivo es concreto y bastante bien documentado, con victorias enumeradas festival por festival. La historia de la estatua, en cambio, nos enseña cómo una comunidad griega convirtió a un atleta famoso en un héroe al que se rendía culto después de muerto. Las dos capas merecen conocerse, siempre que no las mezclemos.

¿Hijo de Timóstenes o de Heracles?

Oficialmente, su padre era Timóstenes. Pero entre la gente de Tasos se creía que su verdadero padre era el héroe Heracles. A los griegos les gustaba explicar una fuerza fuera de lo común con un origen divino, y esa creencia muestra lo pronto que su fama superó la de un atleta corriente.

Una anécdota de infancia sigue la misma línea. Con unos nueve años, cuentan, se llevó del ágora una estatua de bronce de un dios que le gustaba, cargándola hasta su casa, y después la devolvió a su sitio. Es el tipo de relato que crece alrededor de un héroe local, y anuncia de forma curiosa la historia posterior de su propia estatua.

El boxeo en la antigua Grecia

Teágenes fue, sobre todo, boxeador. Los griegos añadieron el boxeo al programa olímpico en el 688 a. C., en recuerdo de Patroclo. Los púgiles no llevaban protección en la cara ni en la cabeza, y se envolvían las manos con correas de cuero llamadas himantes, que dejaban los dedos libres.

No había asaltos, ni límite de tiempo, ni categorías de peso; los rivales se emparejaban por sorteo. El combate terminaba cuando uno se rendía o no podía seguir, y el púgil reconocía la derrota levantando un dedo. Con estas reglas, la resistencia contaba tanto como la técnica, porque un combate podía durar mientras los dos hombres quisieran seguir.

Olimpia, 480 a. C.: primero el boxeo, después el pancracio

En la 75.ª Olimpiada, en el 480 a. C., Teágenes ganó el boxeo venciendo a Eutimo. También se había inscrito en el pancracio de esos mismos Juegos, pero tras el boxeo estaba demasiado agotado para competir bien. En los Juegos siguientes, la 76.ª Olimpiada, ganó el pancracio.

Ese segundo título llegó en la prueba más dura del programa. El pancracio combinaba boxeo y lucha con patadas, luxaciones y estrangulaciones, y solo estaban prohibidos morder y meter los dedos en los ojos. Ganar títulos olímpicos en boxeo y en pancracio lo colocó entre los nombres más reconocidos de la historia de este deporte.

Campeón de los cuatro festivales

Los Juegos Olímpicos eran solo uno de los cuatro festivales panhelénicos, junto con los Píticos, los Nemeos y los Ístmicos. Teágenes ganó en todos. Entre sus victorias registradas figuran tres en boxeo en los Juegos Píticos, nueve en boxeo y una en pancracio en los Ístmicos, y nueve en boxeo en los Nemeos. Incluso se dice que ganó una carrera de fondo en Argos, un resultado poco habitual para un atleta de combate.

La famosa cifra de unas 1.400 coronas se presenta como lo que «se decía» que había ganado. Probablemente incluye muchos certámenes locales menores, y conviene leerla como un recuento antiguo, no como una estadística moderna. Un autor moderno afirma que mató a la mayoría de sus rivales, pero no cita ninguna fuente antigua, así que es mejor dejar esa afirmación de lado.

La estatua que fue llevada a juicio

La historia más llamativa, contada por Pausanias, empieza después de la muerte de Teágenes. Los tasios tenían una estatua de bronce suya hecha por el escultor Glaucias de Egina. Un hombre que guardaba rencor a Teágenes por sus victorias acudía a azotar la estatua para vengarse. Una noche, la estatua cayó sobre él y lo mató.

Entonces la propia estatua fue juzgada por asesinato. La declararon culpable y la «desterraron» arrojándola al mar. Después, la tierra de Tasos se volvió estéril, y el oráculo de Delfos dijo que seguiría así hasta que se devolviera la estatua de Teágenes. Unos pescadores la sacaron con sus redes y volvió a colocarse en su antiguo lugar. Desde entonces fue el centro de un culto heroico, y se le atribuía el poder de curar. Pausanias añade que vio muchas estatuas de Teágenes, tanto entre griegos como entre no griegos.

Aprende con Teágenes: expresiones en español sobre ganar y la fama

Expresión Significado Ejemplo
tener un palmarés impresionante haber ganado muchísimo Teágenes tenía un palmarés impresionante.
tirar la toalla rendirse El púgil tiró la toalla en el tercer combate.
llevar a juicio juzgar ante un tribunal Aunque parezca mentira, llevaron a juicio a una estatua.
salir el tiro por la culata obtener lo contrario de lo que se buscaba Al envidioso le salió el tiro por la culata.
pasar a la historia ser recordado mucho tiempo Su nombre pasó a la historia del deporte.

Practica: escribe un párrafo corto en español sobre alguien con un «palmarés impresionante» en el deporte o en los estudios. Usa «pasar a la historia» una vez y termina con una frase que empiece por «Aunque parezca mentira,».

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