¿Qué significa realmente El grito? Edvard Munch y el arte de pintar sentimientos

¿Qué significa realmente El grito? Edvard Munch y el arte de pintar sentimientos

El grito (1893) nació de un paseo al atardecer y de una vida marcada por la enfermedad y la pérdida. Qué muestra, sus versiones y sus dos robos.

El grito trata de un sentimiento, no de un suceso. Edvard Munch describió en sus notas la experiencia que lo inspiró: caminaba por un camino al atardecer, el cielo se volvió de pronto rojo como la sangre y sintió un grito infinito que atravesaba la naturaleza. La figura del cuadro quizá no esté gritando, sino tapándose los oídos ante ese grito. Hecho en 1893, se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del arte occidental, un símbolo de la angustia que sigue pareciendo moderno. Para entenderlo conviene conocer la vida del pintor noruego que hizo «pinturas del alma» con la enfermedad, el duelo y el miedo.

Una infancia marcada por la pérdida

Munch nació en 1863 en Ådalsbruk (Løten, Noruega) y creció sobre todo en Kristiania, la actual Oslo. Su infancia estuvo marcada por la enfermedad y la muerte: su madre murió de tuberculosis en 1868, cuando él era muy pequeño, y su hermana favorita, Sophie, murió en 1877 con 15 años. Además vivió con el miedo a heredar una enfermedad mental. Esas experiencias volverían una y otra vez a su obra.

Pintar el alma

Estudió en la Real Escuela de Arte y Diseño de Kristiania. En el ambiente bohemio de la ciudad, influido por el escritor Hans Jæger, decidió pintar no lo que veía, sino lo que sentía. Su primera «pintura del alma» fue La niña enferma (1885–1886), basada en los recuerdos de la enfermedad de Sophie. Raspó y repintó el lienzo una y otra vez, dejando una superficie áspera, casi herida. La crítica no lo entendió; Munch había encontrado su camino.

París y Berlín

En París absorbió el color audaz de Gauguin, Van Gogh y Toulouse-Lautrec. En 1892 lo invitaron a exponer en Berlín, pero la muestra causó tal escándalo que se cerró al cabo de una semana; el escándalo lo hizo famoso en Alemania. Allí retrató al dramaturgo August Strindberg y esbozó gran parte de lo que llamó El friso de la vida, un ciclo de cuadros sobre el amor, la angustia y la muerte.

El grito: una imagen, muchas versiones

El grito pertenece a ese ciclo. No hay un solo Grito: Munch hizo dos versiones pintadas, dos al pastel y varias estampas para que la imagen circulara. La escena es sencilla —un camino o puente sobre un fiordo, con dos figuras al fondo—, pero el color y la línea la transforman: el cielo se arremolina en rojos y naranjas, el paisaje se curva y el cuerpo de la figura central ondula como el agua. Nada en la escena explica el terror. Esa es la clave: el miedo viene de dentro.

Robos y récord

Su fama lo ha convertido en objetivo: versiones de El grito fueron robadas en 1994 y otra vez en 2004, y ambas se recuperaron. En 2012, una versión al pastel de 1895 se subastó por unos 119,9 millones de dólares.

Crisis y calma

En 1908 sufrió una crisis nerviosa y fue tratado en una clínica; después su vida se volvió más tranquila y su obra, más colorida y optimista. Pasó sus últimas décadas en su finca de Ekely, junto a Oslo, pintando paisajes, trabajadores y autorretratos que muestran su propio envejecimiento. En los años treinta, el régimen nazi calificó su obra de «arte degenerado». Murió en enero de 1944, durante la ocupación alemana de Noruega, y legó sus obras a la ciudad de Oslo, que abrió el Museo Munch en 1963.

Por qué nos sigue hablando

Munch suele verse como precursor del expresionismo, un arte que deforma la forma y el color para expresar emociones. El grito se ha convertido en un resumen de la angustia moderna y aparece en viñetas, anuncios e incluso emojis. Perdura porque casi todos hemos tenido alguna vez un momento en que el mundo nos pareció de pronto demasiado ruidoso.

Aprende con Munch: expresiones para los sentimientos

Expresión Significado Ejemplo
tener los nervios de punta estar muy nervioso Tenía los nervios de punta antes del examen.
un nudo en la garganta ganas de llorar Sentí un nudo en la garganta.
guardarse las cosas no expresar lo que se siente No te guardes las cosas.
desahogarse contar lo que preocupa Hablar me ayudó a desahogarme.
aceptar una pérdida asumir algo doloroso Le costó aceptar la pérdida.

Ejercicio: Munch pintaba sentimientos, no hechos. Escribe tres frases sobre una emoción fuerte que hayas sentido hace poco, usando «tener los nervios de punta» y «desahogarse», sin decir qué la causó.

이 인물로 언어 배우기

Explorar por tema