Los «Nenúfares» de Monet: un estanque, 250 cuadros y una vista que se apagaba
Monet pintó unos 250 «Nenúfares» de su estanque de Giverny, muchos con cataratas. Ocho grandes paneles ocupan desde 1927 dos salas ovaladas en París.
Los Nenúfares son una serie de unos 250 óleos de Claude Monet que representan el estanque de su jardín en Giverny; fueron el centro de su trabajo durante las últimas décadas de su vida, y muchos los pintó cuando las cataratas ya le nublaban la vista. Su significado está en la luz: el mismo estanque, las mismas flores y los mismos reflejos cambian con cada hora y cada estación. La serie culminó en ocho enormes paneles instalados en dos salas ovaladas del Museo de l'Orangerie de París, abiertas al público pocos meses después de la muerte del pintor.
Un pintor que pensaba en series
Antes de los nenúfares, Monet ya había aprendido a pintar el mismo motivo una y otra vez. Su costumbre de trabajar en series empezó en 1889 con al menos diez vistas del valle del Creuse. La idea era sencilla y revolucionaria: el verdadero tema no era el valle, sino la luz que caía sobre él en un instante concreto. Pintado a mediodía o al atardecer, en verano o con escarcha, el mismo lugar se convierte en otro cuadro.
Con el estanque fue todavía más lejos, porque esta vez no solo elegía el punto de vista: él mismo había diseñado el paisaje.
Un jardín hecho para pintarlo
En 1883 Monet alquiló una casa con jardín en Giverny, cerca de Vernon, en el norte de Francia, y se instaló allí el 29 de abril. Con su granero convertido en taller, sus huertos y un pequeño jardín, la casa le dio la estabilidad doméstica que nunca había tenido. En 1890 la compró, y durante esa década añadió un invernadero, un segundo taller grande con claraboyas y más terreno, que incluía una pradera húmeda.
Esa pradera se convirtió en el jardín acuático que lo inspiró durante unos cuarenta años. Amplió el estanque en 1901 y de nuevo en 1910, y en 1902 extendió el jardín acuático en casi 4.000 metros cuadrados; colocaba caballetes alrededor para pintar desde distintos puntos de vista. Plantó nenúfares blancos autóctonos de Francia junto a variedades traídas de Sudamérica y Egipto, con lo que obtuvo flores amarillas, azules y blancas que se volvían rosadas con el tiempo.
Monet trataba el jardín como una obra más. Escribía instrucciones diarias a su jardinero, dibujaba planos de plantación precisos y guardaba las facturas de plantas y libros de botánica. Cuando prosperó llegó a tener siete jardineros, pero siguió siendo el arquitecto del jardín.
El puente japonés
Los primeros cuadros del estanque giraban en torno al puente japonés que lo cruzaba. Monet empezó la serie en 1899 y la expuso por primera vez en 1900. De 1899 son, por ejemplo, Nenúfares y puente japonés (Princeton), Puente japonés (National Gallery of Art de Washington) y Puente japonés y estanque de nenúfares (Museo de Arte de Filadelfia).
Sin horizonte
Hacia 1905 algo cambió. Monet dejó de pintar el estanque desde la orilla, donde el puente y la ribera daban una referencia, y bajó la mirada a la superficie del agua. También cambió el formato de sus lienzos: de rectangulares pasaron a cuadrados y luego a circulares. En esos cuadros no hay cielo ni horizonte, solo agua, hojas flotantes y el reflejo de nubes y árboles; el espectador pierde cualquier punto fijo. La exposición Les Nymphéas, inaugurada el 6 de mayo de 1909 con 48 cuadros, fue un éxito.
Duelo y una vista que se apagaba
Los años siguientes fueron duros. Su esposa Alice murió en 1911 y su hijo mayor, Jean, en 1914; Monet cayó en una depresión y lo cuidó Blanche, viuda de Jean e hija de Alice. Al mismo tiempo, perdía vista. En 1913 consultó al oftalmólogo londinense Richard Liebreich, recibió gafas nuevas y rechazó operarse el ojo derecho. Decía que prefería ver mal, e incluso dejar de pintar, antes que perder «un poco de estas cosas que amo», y no se operó hasta 1923.
Las cataratas cambiaron su paleta: las pinceladas se hicieron más anchas y los cuadros más oscuros. Para seguir trabajando etiquetaba los tubos de pintura, ordenaba la paleta con rigor y usaba un sombrero de paja contra el deslumbramiento. Tras la operación veía el mundo con un tinte azulado; destruyó lienzos anteriores diciendo que ahora podía «ver los colores reales», y en 1925 su vista había mejorado lo bastante como para retocar obras antiguas con nenúfares más azules.
Un regalo a Francia
En 1914, animado por su amigo Georges Clemenceau, Monet proyectó un gran taller nuevo para un «ciclo decorativo dedicado al jardín acuático», en el que trabajó sobre todo entre 1916 y 1921. Las pinturas iban a ir al Museo Rodin, pero Clemenceau, entonces presidente del Consejo de Ministros, quiso que se instalaran en la Orangerie del jardín de las Tullerías, y la donación se cerró en 1922.
Monet diseñó la instalación con el arquitecto Camille Lefèvre: ocho paneles de dos metros de alto que recorren dos salas ovaladas cuya planta forma el signo del infinito. Exigió claraboyas para que las obras se vieran siempre con luz natural.
Después de su muerte
Monet no llegó a verlo. Murió en Giverny el 5 de diciembre de 1926, a los 86 años, y fue enterrado en el cementerio del pueblo. En el funeral, Clemenceau retiró el paño negro del ataúd exclamando «¡Nada de negro para Monet!» y lo sustituyó por una tela de flores. Las salas de la Orangerie abrieron en mayo de 1927. Una renovación entre 2000 y 2006 devolvió la luz natural a los paneles.
En los años cincuenta, los expresionistas abstractos redescubrieron las obras tardías de Monet, y un ensayo de André Masson de 1952 ayudó a cambiar su valoración. En el mercado se convirtieron en trofeos: en junio de 2008 un Bassin aux Nymphéas se vendió en Christie's de Londres por casi 41 millones de libras, y en junio de 2014 otro Nymphéas alcanzó unos 54 millones de dólares en Sotheby's de Londres. Hoy la serie está repartida por el mundo, del Museo Marmottan Monet y el Museo de Orsay en París a la National Gallery de Londres, el Metropolitan y el MoMA de Nueva York o el Museo de Arte Chichu de Naoshima, en Japón.
Aprende con los «Nenúfares»: expresiones en español
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| ver con otros ojos | ver algo de forma distinta | Tras la operación vio su obra con otros ojos. |
| a simple vista | sin mirar con atención | A simple vista solo parece agua. |
| no perder de vista | seguir atento a algo | Nunca perdió de vista su estanque. |
| echar raíces | establecerse en un lugar | Monet echó raíces en Giverny. |
| de sol a sol | todo el día | Pintaba de sol a sol junto al agua. |
Practica: Mira un cuadro de los Nenúfares durante dos minutos y escribe tres frases en español con «a simple vista» y «ver con otros ojos».