¿Por qué Isabel I de Inglaterra nunca se casó? La Reina Virgen y el reinado que construyó

¿Por qué Isabel I de Inglaterra nunca se casó? La Reina Virgen y el reinado que construyó

Isabel I rechazó a todos sus pretendientes porque casarse ponía en riesgo su poder, la paz del reino y su propia seguridad. Así marcó su reinado.

Isabel I de Inglaterra nunca se casó porque cada marido posible tenía un precio que no estaba dispuesta a pagar. Un príncipe extranjero podía arrastrar a Inglaterra a guerras y religiones ajenas; un noble inglés despertaría celos y bandos en la corte; y cualquier esposo, según las costumbres de la época, podía aspirar a compartir o incluso controlar su autoridad. Durante décadas la cortejaron Felipe II de España, Erico XIV de Suecia y un duque francés, entre otros, y ella siguió diciendo que no. Al principio de su reinado llegó a decir que prefería ser «mendiga y soltera» antes que «reina y casada».

Su infancia explica el resto: a los tres años su padre había mandado ejecutar a su madre, y a los veinte su propia hermana la encerró en la Torre de Londres.

Una princesa cuya madre fue decapitada

Isabel nació el 7 de septiembre de 1533 en Greenwich, hija del rey Enrique VIII y de su segunda esposa, Ana Bolena. Enrique esperaba un hijo varón y el matrimonio se deterioró. Ana fue decapitada el 19 de mayo de 1536 y la pequeña Isabel, que aún no tenía tres años, fue declarada ilegítima. En 1543 su padre la devolvió a la línea de sucesión, aunque por detrás de sus hermanos Eduardo y María.

Una de las mujeres más cultas de su tiempo

Lo que sí recibió fue una educación excepcional. Su institutriz, Kat Ashley, le enseñó francés, neerlandés, italiano y español; su tutor William Grindal añadió el griego, y después se encargó el humanista Roger Ascham. Con solo doce años tradujo un libro de oraciones de su madrastra, Catalina Parr, al italiano, al latín y al francés, y de adulta tradujo a Cicerón, Boecio, Plutarco y Tácito. Hablar idiomas le permitía tratar directamente con embajadores, sin depender de intérpretes: en una corte llena de enviados extranjeros, eso era poder.

Escándalo, sospecha y la Torre de Londres

Hacia 1548, con unos catorce años, vivía en casa de Thomas Seymour, nuevo marido de su madrastra, y sufrió de su parte juegos y familiaridades no deseados; la enviaron lejos ese mayo. Seymour acabó decapitado en 1549 por otras intrigas.

Lo peor llegó con su media hermana. Tras la rebelión protestante de Wyatt, María I la encerró en la Torre de Londres el 18 de marzo de 1554 y después la mantuvo casi un año bajo arresto domiciliario. Isabel sobrevivió siendo prudente, discreta y muy difícil de acusar.

Reina a los veinticinco

María murió el 17 de noviembre de 1558 e Isabel, con 25 años, se convirtió en reina. Fue coronada en la abadía de Westminster el 15 de enero de 1559, en una fecha elegida por su astrólogo, John Dee.

Su primer gran reto fue la religión. Con el Acta de Supremacía de 1559 se convirtió en «Gobernadora Suprema» de la Iglesia, y ese acuerdo dio lugar a la Iglesia de Inglaterra, que sigue existiendo hoy. Veía la fe como algo privado: según Francis Bacon, no quería abrir ventanas en los corazones de los hombres.

Los pretendientes que hizo esperar

El Parlamento quería un heredero, y candidatos no faltaron:

  • Felipe II de España, viudo de su hermana, se ofreció pronto; ella lo rechazó en 1559.
  • Robert Dudley, su gran favorito, parecía el hombre al que amaba. Pero cuando su esposa, Amy, murió en septiembre de 1560, muchos sospecharon de él y la boda se volvió imposible.
  • Francisco, duque de Anjou, fue su último cortejo serio, cuando ella rondaba los cincuenta.

Las negociaciones largas también eran útiles: mientras estuviera «disponible», las potencias extranjeras tenían motivos para ser amables. En 1599 llamó a sus súbditos «todos mis maridos, mi buena gente».

La imagen de la Reina Virgen

Isabel convirtió su soltería en una marca política. Poetas y pintores la representaron como Astrea, diosa de la justicia, y después de 1588 como Gloriana, la reina de las hadas del poema de Spenser. Sus retratos tardíos la mostraban mucho más joven de lo que era; en realidad, la viruela de 1562 le dejó cicatrices y la dejó parcialmente calva, así que usaba pelucas y maquillaje.

María Estuardo y la Armada Invencible

La mayor amenaza vino de su prima María Estuardo, reina de Escocia y católica con derecho al trono inglés. Huyó a Inglaterra en 1568 y pasó diecinueve años prisionera. Tras descubrirse la conspiración de Babington, fue decapitada el 8 de febrero de 1587.

Al año siguiente atacó España. La Armada zarpó en julio de 1588 y fue derrotada en parte por los brulotes ingleses frente a Gravelinas. Aun así, las tropas seguían en Tilbury por si el ejército del duque de Parma invadía desde Dunkerque, y en agosto Isabel acudió a arengarlas con una coraza sobre un vestido de terciopelo blanco. En la versión más conocida dijo que tenía el cuerpo de una mujer débil, pero el corazón y el estómago de un rey, y de un rey de Inglaterra. Ese texto procede de una carta publicada en 1654, así que los historiadores discuten si fueron sus palabras exactas.

Los duros años finales

El final no fue tan dorado. La guerra de los Nueve Años en Irlanda casi arruinó al país, y su favorito, el conde de Essex, intentó una rebelión en Londres en 1601 y fue decapitado. Cuando Robert Cecil le dijo que debía acostarse, ella respondió que «debe» no es palabra para usar con los príncipes. Murió en el palacio de Richmond el 24 de marzo de 1603, a los 69 años, tras 44 de reinado. Fue la última de los Tudor, y la corona pasó a Jacobo VI de Escocia.

No casarse tuvo un precio: sin hijos, su dinastía terminó con ella. Pero le dio algo que ninguna reina casada de su tiempo podía garantizar: el control total de su trono. Su época, la de Shakespeare y Marlowe, todavía lleva su nombre.

Aprende con Isabel I: cinco expresiones en español

Estas expresiones te sirven para hablar de decisiones, presión y liderazgo:

Expresión Qué significa Ejemplo
dar calabazas rechazar a un pretendiente Isabel les dio calabazas a todos.
hacerse de rogar tardar en aceptar para que insistan No te hagas de rogar y ven.
estar a la altura responder bien en un momento difícil Estuvo a la altura de la situación.
dejar la puerta abierta no cerrar una posibilidad Prefiero dejar la puerta abierta.
llevar las riendas tener el control Ella lleva las riendas del proyecto.

Practica: imagina que eres Isabel y recibes otra propuesta de matrimonio. Escribe una respuesta amable de tres frases que dé calabazas al pretendiente, deje la puerta abierta y termine con un cumplido.

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