Enrique VIII: ¿por qué rompió con el Papa para casarse otra vez?

Enrique VIII se casó seis veces buscando un hijo varón. Así llevó a Inglaterra a separarse de Roma y esto fue lo que pasó con cada una de sus reinas.

Enrique VIII rompió con Roma porque el papa Clemente VII se negó a anular su matrimonio con Catalina de Aragón, y el rey quería a toda costa casarse con Ana Bolena y tener un hijo varón que heredara la corona. Para conseguirlo, en 1533 hizo que el arzobispo Thomas Cranmer declarara nulo su primer matrimonio, y en 1534 se proclamó «único Jefe Supremo en la Tierra de la Iglesia de Inglaterra». Aquella obsesión dinástica explica también sus seis matrimonios, aunque en sentido estricto nunca se divorció: tres de sus uniones fueron anuladas, es decir, declaradas inexistentes desde el principio.

Un segundo hijo que no iba a reinar

Enrique nació en Greenwich el 28 de junio de 1491, segundo hijo de Enrique VII e Isabel de York. El heredero era su hermano mayor, Arturo, casado con una princesa española, Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos. Enrique recibió una educación excelente, aprendió latín y francés con soltura y se convirtió en un joven deportista y aficionado a la música.

Todo cambió en 1502, cuando Arturo murió a los quince años, apenas veinte semanas después de su boda. Para no perder la alianza con España, se decidió que Enrique se casara con la viuda de su hermano. Al subir al trono en 1509, se casó con Catalina gracias a una dispensa papal, un permiso especial del Papa. Ese detalle sería decisivo veinte años después.

Catalina de Aragón y el heredero que no llegaba

La dinastía Tudor era joven: el padre de Enrique había ganado la corona en el campo de batalla, y el recuerdo de las guerras civiles hacía que un heredero varón pareciera imprescindible. Catalina tuvo dos hijos varones que nacieron muertos, en 1513 y 1515, y en febrero de 1516 dio a luz a una niña, María, la única hija del matrimonio que sobrevivió. El rey tuvo un hijo, Henry FitzRoy, con su amante Elizabeth Blount, pero un hijo ilegítimo era un candidato débil.

Hacia 1527 Enrique se había convencido de que su matrimonio estaba «maldito a los ojos de Dios». Citaba el Levítico 20:21, que prohíbe tomar a la esposa del hermano, y sostenía que el Papa nunca tuvo autoridad para dar aquella dispensa. Lo irónico es que años antes había escrito una defensa de los sacramentos católicos que le valió del papa León X el título de Fidei Defensor, «Defensor de la Fe».

El «gran asunto del rey»

En la corte apareció Ana Bolena, una joven carismática que se negó a convertirse en su amante. Enrique pidió la anulación a Roma, pero el Papa no la concedió. El sobrino de Catalina era el emperador Carlos V, el soberano más poderoso de Europa, lo que complicaba todavía más la posición del Papa.

La salida de Enrique fue sacar al Papa de la ecuación. Se casó en secreto con Ana, celebró una segunda ceremonia en Londres el 25 de enero de 1533 y en mayo Cranmer declaró nulo el matrimonio con Catalina y válido el de Ana. Después llegaron el Acta de Supremacía de 1534, que convertía en traición negarse a jurar al rey como jefe de la Iglesia, y la disolución de los monasterios, cuyas riquezas pasaron a la Corona. Así nació la Reforma inglesa.

Ana Bolena: una hija en lugar de un hijo

Ana fue coronada el 1 de junio de 1533 y el 7 de septiembre dio a luz a una niña, Isabel. Nadie podía saber entonces que aquella niña sería Isabel I, una de las grandes reinas de Inglaterra. Enrique solo vio otra hija, a la que siguieron varios abortos.

En la primavera de 1536 todo se derrumbó. Cinco hombres, entre ellos el propio hermano de Ana, fueron acusados de adulterio con la reina, y a ella la acusaron de adulterio traicionero e incesto. Las pruebas no eran convincentes, pero todos fueron condenados. El matrimonio se anuló el 17 de mayo y Ana fue decapitada en la Torre de Londres el 19 de mayo de 1536.

Juana Seymour y por fin el varón

Al día siguiente de la ejecución, Enrique se comprometió con Juana Seymour, dama de compañía de Ana, y se casó con ella diez días después. El 12 de octubre de 1537 nació el ansiado príncipe Eduardo. El parto fue difícil y Juana murió doce días más tarde por una infección. El rey tenía por fin su heredero, pero a un precio altísimo.

Las tres últimas esposas

El cuarto matrimonio fue pura diplomacia. Thomas Cromwell propuso a Ana de Cléveris, hermana de un duque alemán que podía ser un aliado útil, y el pintor Hans Holbein viajó para retratarla. Cuando Enrique la conoció, su aspecto no le gustó, y el matrimonio se anuló en julio de 1540 por no haberse consumado. A Ana no le fue mal: recibió el título de «hermana del rey», dos casas y una generosa pensión. Cromwell, en cambio, acabó ejecutado.

El mismo día de la ejecución de Cromwell, el 28 de julio de 1540, Enrique se casó con la jovencísima Catalina Howard, prima de Ana Bolena. Salieron a la luz sus relaciones con otros hombres y fue decapitada el 13 de febrero de 1542. Su sexta esposa, la rica viuda Catalina Parr, se casó con él en julio de 1543, discutía con él de religión, ayudó a reconciliarlo con sus hijas María e Isabel y le sobrevivió.

El cuerpo y el carácter del rey

El Enrique de los últimos matrimonios ya no era el atleta de 1509. Un accidente en una justa el 24 de enero de 1536 reabrió una vieja herida en la pierna que nunca sanó. Engordó hasta tener unas 54 pulgadas de cintura y al final había que moverlo con artilugios mecánicos. Algunos historiadores creen que aquella lesión influyó en su mal humor. La vieja teoría de que tenía sífilis ha sido descartada por la mayoría de los historiadores.

Murió el 28 de enero de 1547, a los 55 años, y le sucedió su hijo Eduardo VI. La gran ironía es que sus tres hijos reinaron uno tras otro, y el reinado más largo y recordado fue el de Isabel, la hija cuyo nacimiento tanto lo había decepcionado. El rey que lo arriesgó todo por un hijo varón pasó a la historia, en buena medida, gracias a una hija.

Aprende español con Enrique VIII: expresiones sobre amor y poder

Expresión Significado Ejemplo
pasar por el altar casarse Enrique pasó por el altar seis veces.
caer en desgracia perder el favor de alguien poderoso Cromwell cayó en desgracia en 1540.
romper con algo separarse de algo de forma definitiva Enrique rompió con Roma.
salirse con la suya conseguir lo que uno quiere Al final, el rey se salió con la suya.
reír el último ganar al final Isabel fue la que rió la última.

Practica: Escribe un párrafo corto sobre una de las esposas de Enrique usando «pasar por el altar» y «caer en desgracia». Después explica en español la diferencia entre anulación y divorcio.

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