El rey Lear sin complicaciones: un viejo rey, tres hijas y una tormenta que lo cambia todo
El rey Lear es la tragedia de Shakespeare sobre un rey que reparte su reino según los halagos de sus hijas y lo pierde todo. Trama, personajes y frases.
El rey Lear es una tragedia de William Shakespeare escrita a finales de 1605 o principios de 1606. Cuenta la historia de un rey anciano de la Britania antigua que reparte su reino entre sus hijas según lo bien que cada una le declara su amor, y que después ve cómo se derrumban su familia, su razón y su país. Si buscas un resumen para clase, la idea central cabe en una frase: un padre orgulloso confunde la adulación con el cariño, expulsa a la única hija sincera y descubre demasiado tarde lo que ha perdido. La obra es famosa por su tono oscuro, su poesía compleja y sus imágenes de ceguera y locura.
Cuándo se escribió y de dónde viene la historia
No hay pruebas directas de la fecha exacta, pero los especialistas la sitúan entre 1603 y 1606, y la primera representación documentada fue ante el rey Jacobo I el 26 de diciembre de 1606. Shakespeare no inventó a Lear. El personaje procede de la leyenda de Leir de Britania, y su fuente principal fueron probablemente las Crónicas de Raphael Holinshed (1587), que a su vez tomaron el relato de Geoffrey de Monmouth, un autor del siglo XII. La trama secundaria, la del conde de Gloucester y sus dos hijos, viene de un episodio de la Arcadia de Philip Sidney.
Lo más interesante es lo que Shakespeare cambió. En las versiones antiguas, Cordelia ayuda a su padre a recuperar el trono y luego reina tras él. Shakespeare decidió que Cordelia y Lear murieran al final, y esa fue su gran novedad. También creó por completo al Bufón, un personaje que aporta humor amargo y verdades incómodas.
La prueba de amor
Todo empieza en la corte. Lear anuncia que abdicará y que dividirá Britania en tres partes, una para cada hija, siempre que cada una declare cuánto lo quiere. Goneril y Regan, las mayores, pronuncian discursos llenos de exageraciones. Cordelia, la menor y la favorita, se niega a entrar en ese juego: dice que lo quiere como una hija debe querer a su padre, ni más ni menos. Lear, furioso, la deshereda y reparte su parte entre las otras dos. Se queda solo con el título de rey y un séquito de cien caballeros. Cuando el fiel conde de Kent protesta, Lear lo destierra. El rey de Francia, admirado por la honestidad de Cordelia, se casa con ella sin dote.
Leída hoy, la escena resulta sorprendentemente actual. Un padre exige pruebas públicas de afecto, premia a quien actúa mejor y castiga a quien se niega a actuar. Cualquiera que haya visto a una familia pelearse por una herencia reconocerá algo de esto.
Otra familia rota
En paralelo avanza la historia del conde de Gloucester. Tiene dos hijos: Edgar, el heredero legítimo, y Edmundo, nacido fuera del matrimonio y resentido por ello. Edmundo falsifica una carta para que parezca que Edgar planea matar a su padre. Gloucester se lo cree, deshereda a Edgar y lo declara fuera de la ley. Perseguido, Edgar se disfraza de mendigo loco y se hace llamar el Pobre Tom.
Las dos tramas se reflejan como espejos. En ambas, un padre confía en el hijo equivocado y rechaza al leal, y en ambas lo paga muy caro antes de entender su error. Por eso la obra parece tan grande: no habla de una familia desafortunada, sino de un patrón humano.
La tormenta
En cuanto Lear entrega el poder, Goneril y Regan pierden la paciencia con él y con sus caballeros alborotadores. Goneril le exige que despida a la mitad; Regan y su marido, el duque de Cornualles, ponen en el cepo a Kent, que ahora sirve al rey disfrazado. Al final, las dos hermanas acuerdan quitarle todos los caballeros. Lear, al borde de la locura, sale corriendo hacia una tormenta violenta, y le cierran las puertas detrás. En el páramo, acompañado solo por el Bufón y por Kent, se refugia en una choza y encuentra a Edgar disfrazado de Pobre Tom. El hombre que poseía toda Britania comparte ahora refugio con un mendigo desnudo, y por primera vez piensa en los pobres que siempre han vivido así.
Ceguera y reconocimiento
La crueldad llega a su punto más alto en la trama de Gloucester. Cuando el conde ayuda en secreto a Lear y planea llevarlo a Dover, donde desembarca un ejército francés para devolverle el trono, Edmundo lo delata ante Cornualles y Regan. Cornualles le arranca los ojos. Un criado, incapaz de soportarlo, hiere de muerte a Cornualles. Solo entonces descubre Gloucester que Edmundo lo engañó y que Edgar era inocente. Expulsado y ciego, es guiado hacia Dover por su propio hijo, sin reconocerlo.
La ironía es intencionada: Gloucester ve la verdad solo después de perder la vista, y Lear comprende a sus hijas solo después de perder la razón. El conocimiento llega siempre con un precio altísimo.
Un final que el público no quiso aceptar
Cordelia regresa con tropas francesas y se reencuentra con su padre. En una de las escenas más conmovedoras de Shakespeare, Lear, ya más sereno, le pide perdón. Pero los británicos ganan la batalla, y padre e hija caen prisioneros. Edmundo ordena en secreto su ejecución. Mientras tanto, Goneril y Regan se disputan a Edmundo: Goneril envenena a Regan y, cuando su intriga sale a la luz, se quita la vida. Edgar vence a Edmundo en combate singular, y Edmundo, moribundo, intenta revocar la orden demasiado tarde. Lear entra con el cuerpo de Cordelia en brazos y muere de dolor.
Para muchos espectadores antiguos aquello era insoportable. En 1681 Nahum Tate reescribió la obra con un final feliz, en el que Lear sobrevive y Cordelia se casa con Edgar, y esa versión desplazó a la de Shakespeare de los escenarios profesionales hasta 1838. Hoy el original se considera una de las cumbres de su autor; el poeta Percy Bysshe Shelley la llamó «el ejemplo más perfecto de arte dramático que existe en el mundo».
Personajes para no perderse
Conviene agrupar el reparto. Del lado de Lear están Cordelia, la hija sincera; Kent, el noble leal que lo sirve disfrazado; y el Bufón, que dice verdades entre bromas y canciones. En su contra están Goneril, Regan y, durante buena parte de la obra, Cornualles. Albany, marido de Goneril, empieza dudando y se va inclinando hacia la decencia a medida que crece la crueldad. En la otra familia, Gloucester es el padre crédulo, Edgar el hijo agraviado y Edmundo el intrigante. El crítico Harold Bloom llamó a Edmundo «el personaje más original de Shakespeare», un villano sin pasiones de ningún tipo.
Los grandes temas
Las palabras «naturaleza», «natural» y «antinatural» aparecen más de cuarenta veces en la obra, y la crítica la ha leído como un debate sobre qué es la naturaleza: un orden moral en el que los hijos deben amor a los padres, o una competición despiadada en la que el fuerte se queda con lo que puede. Edmundo defiende la segunda idea, y la obra la pone a prueba hasta la destrucción.
Otro tema es la lealtad. Kent es leal al reino y a lo justo, no a los caprichos de Lear, y por eso se atreve a contradecirlo. Algunos historiadores relacionan esto con los debates de la época entre Jacobo I y el Parlamento sobre los límites del poder real. Por último está el sufrimiento: unos críticos, como A. C. Bradley, ven a Lear redimido por el dolor; otros solo encuentran horror en el último acto. Ese desacuerdo explica por qué la obra se sigue discutiendo en las aulas.
Frases célebres
Algunas frases de la obra se citan todavía en inglés. «Nothing will come of nothing» («de la nada, nada saldrá») es la advertencia de Lear a Cordelia. «How sharper than a serpent's tooth it is / To have a thankless child!» compara la ingratitud de un hijo con la mordedura de una serpiente. En la tormenta, Lear se describe como «a man more sinned against than sinning», alguien que ha sufrido más culpas ajenas de las que ha cometido. Y Gloucester resume su desesperación diciendo que somos para los dioses lo que las moscas para los niños crueles: nos matan por diversión.
Adaptaciones
Interpretar a Lear es una meta para los grandes actores, y desde el siglo XX también lo han hecho actrices, como Glenda Jackson en 2016 y 2019. En el cine destacan la versión de Peter Brook con Paul Scofield, la rusa de Grigori Kozintsev con música de Shostakóvich y Ran (1985), de Akira Kurosawa, que traslada la historia a un señor de la guerra japonés con tres hijos varones. La novela A Thousand Acres, de Jane Smiley, premiada con el Pulitzer, la sitúa en una granja de Iowa, y la serie Succession de HBO se considera ampliamente una relectura moderna.
Si ya conoces Hamlet o Macbeth, notarás la diferencia: aquellas obras giran en torno a las decisiones de un hombre, mientras que El rey Lear abre el foco a dos familias, a un reino entero y a la pregunta de si al universo le importa algo lo que nos pasa.
Aprende con El rey Lear: expresiones en español
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| cría cuervos y te sacarán los ojos | quien ayuda a un ingrato acaba perjudicado | Les dio todo y lo echaron: cría cuervos y te sacarán los ojos. |
| perder el juicio | volverse loco o actuar sin razón | Con tanta presión, casi pierde el juicio. |
| hablar con el corazón en la mano | hablar con total sinceridad | Cordelia habló con el corazón en la mano. |
| dar la espalda a alguien | abandonar a quien te necesita | Sus hijas le dieron la espalda. |
| a buenas horas, mangas verdes | algo que llega demasiado tarde | ¿Ahora pides perdón? A buenas horas, mangas verdes. |
Practica: Escribe tres frases sobre una injusticia familiar usando «cría cuervos y te sacarán los ojos» y «dar la espalda».