¿De qué trata El mercader de Venecia? La libra de carne, Shylock y el juicio final
Antonio avala un préstamo de Shylock con una libra de su propia carne. Resumen del argumento, cómo termina el juicio y por qué la obra sigue dividiendo.
El mercader de Venecia trata de un préstamo que casi termina en muerte: el mercader Antonio sale como fiador de su amigo Basanio ante el prestamista judío Shylock, acepta pagar con una libra de su propia carne si no devuelve el dinero a tiempo y, cuando sus barcos se pierden, solo lo salva Porcia, disfrazada de abogado, al recordar que el contrato habla de carne pero no de sangre. William Shakespeare la escribió entre 1596 y 1598, aunque no se publicó hasta 1600. Se clasifica como comedia, pero la escena que todo el mundo recuerda es un juicio en el que un hombre está a punto de ser cortado con un cuchillo.
Un amigo arruinado y 3.000 ducados
Basanio es un veneciano noble pero pobre, que ha gastado su fortuna. Quiere cortejar a Porcia, una heredera rica que vive en Belmont, y para presentarse como pretendiente necesita 3.000 ducados. Se los pide a su mejor amigo, Antonio, un mercader rico que ya lo había sacado de apuros antes. El problema es que todo el dinero de Antonio está en sus barcos, que viajan hacia Trípoli, las Indias, México e Inglaterra. Por eso deciden pedir el préstamo a Shylock, con Antonio como garante.
Entre Antonio y Shylock ya hay rencor. Antonio lo ha insultado en público por ser judío y, como presta dinero sin cobrar intereses, obliga a Shylock a bajar los suyos. Esa historia previa es importante: sin ella, la condición que viene después parecería pura locura.
La libra de carne
Shylock acepta prestar el dinero sin intereses, pero pone una condición: si la suma no se devuelve en la fecha indicada, Antonio tendrá que entregar una libra de su propia carne. Basanio no quiere que su amigo firme algo tan peligroso, pero Antonio se sorprende de lo que parece generosidad, porque no se le cobra ningún interés, y firma.
La obra es conocida sobre todo por este personaje y por su famosa exigencia de la «libra de carne». Lo inquietante es que, en ese momento, nadie se toma el riesgo en serio. Antonio espera que sus barcos vuelvan mucho antes del plazo.
Los tres cofres de Belmont
Mientras tanto, en Belmont, avanza otra historia que parece sacada de un cuento. Por voluntad de su padre, Porcia debe casarse con el pretendiente que elija, entre tres cofres de oro, plata y plomo, el que contiene su retrato. El príncipe de Marruecos escoge el de oro y el príncipe de Aragón, muy pagado de sí mismo, el de plata; los dos se marchan con las manos vacías.
El cofre de plomo lleva el mensaje menos atractivo: quien lo elija debe dar y arriesgar todo lo que tiene. Basanio lo escoge, acierta y se compromete con Porcia. Ella le da un anillo como prueba de amor y le hace prometer que nunca se lo quitará; Nerisa, su criada, hace lo mismo con Graciano, el amigo de Basanio.
Jessica se fuga y Shylock endurece su postura
En Venecia llegan dos golpes casi a la vez. Los barcos de Antonio se dan por perdidos y la deuda no se paga. Además, Jessica, la hija de Shylock, se ha fugado con el cristiano Lorenzo, se ha convertido y se ha llevado buena parte de la fortuna de su padre, incluido un anillo de turquesa que él había recibido de su difunta esposa, Lea. Desde ese momento, Shylock está más decidido que nunca a vengarse.
Cómo gana Porcia el juicio
El caso llega a un tribunal presidido por el dux de Venecia. Shylock reclama su libra de carne, incluso de la parte más cercana al corazón, y rechaza 6.000 ducados, el doble del préstamo. Al juicio asisten Porcia disfrazada de abogado y Nerisa como su ayudante. Porcia le pide clemencia en un discurso famoso sobre el valor de la misericordia, que bendice tanto al que la da como al que la recibe.
Como Shylock no cede, ella le da la razón: por ley puede cobrarse la libra de carne. Pero solo carne, y por tanto no puede derramar ni una sola gota de sangre. Además, debe cortar exactamente una libra, ni más ni menos. Es una trampa construida con el mismo rigor legal que Shylock había exigido. Él intenta entonces aceptar el dinero, pero se le recuerda que ya lo rechazó delante del tribunal.
¿Cómo termina El mercader de Venecia?
El final es durísimo para Shylock. El dux le quita sus riquezas: la mitad para Antonio y la mitad para el Estado. Antonio renuncia a su parte si Shylock se convierte al cristianismo y deja sus bienes a Jessica y Lorenzo; amenazado de nuevo con la muerte, Shylock responde que está conforme.
Después la obra vuelve a la comedia. El falso abogado y su ayudante piden como recompensa los anillos de Basanio y Graciano. Al principio se niegan, pero acaban entregándolos. De vuelta en Belmont, las dos mujeres les reprochan haberlos perdido, hasta que muestran los anillos y confiesan la verdad. Porcia, además, informa a Antonio de que tres de sus barcos han vuelto sanos y salvos.
De dónde sacó Shakespeare la historia
La fuente principal es un relato de Il Pecorone, una colección de historias de Giovanni Fiorentino; la prueba de los cofres procede de las Gesta Romanorum. En el registro de imprenta de 1598, la obra figuraba también como «el judío de Venecia», lo que muestra quién era el personaje que el público iba a ver.
¿Es una obra antisemita?
Es la gran pregunta. En la Inglaterra de Shakespeare no había comunidad judía: los judíos habían sido expulsados en 1290 y no pudieron volver hasta 1656. El crítico Harold Bloom sostuvo en 1998 que la obra es profundamente antisemita, y los nazis la usaron como propaganda después de la Noche de los Cristales Rotos, en 1938.
Al mismo tiempo, muchos lectores actuales ven en ella una defensa de la tolerancia. En su célebre discurso «¿No tiene ojos un judío?», Shylock afirma que no es distinto de los cristianos y que aprendió la venganza de su ejemplo. También se señala que el juicio es poco justo, porque Porcia actúa como juez sin tener derecho a hacerlo. Desde el actor Edmund Kean, a principios del siglo XIX, la mayoría de los grandes intérpretes han representado a Shylock de forma compasiva y no como un villano cómico.
En español, la obra tuvo su primera traducción en 1868, de Gregorio Amado Larrosa, y después la tradujeron, entre otros, Marcelino Menéndez y Pelayo y Luis Astrana Marín. Leerla hoy es incómodo y fascinante a la vez, y esa mezcla explica por qué se sigue representando y discutiendo más de cuatro siglos después.
Aprende con El mercader de Venecia: expresiones en español
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| salir de fiador | garantizar la deuda de otra persona | Mi tío salió de fiador cuando pedí el préstamo. |
| al pie de la letra | exactamente como está escrito | Cumplió el contrato al pie de la letra. |
| jugárselo todo | arriesgar todo lo que se tiene | Antonio se lo jugó todo por su amigo. |
| salir con las manos vacías | no conseguir nada | Los dos príncipes salieron con las manos vacías. |
| tener clemencia | perdonar o suavizar un castigo | El tribunal pidió que tuviera clemencia. |
Ejercicio: escribe tres frases sobre un trato o una promesa que salió mal usando «al pie de la letra» y «jugárselo todo».