¿Por qué Miguel Ángel pintó la Capilla Sixtina si se consideraba escultor?
Miguel Ángel se veía como escultor, pero el papa Julio II le encargó la bóveda de la Sixtina (1508–1512). Así nació una obra maestra a regañadientes.
Miguel Ángel pintó la bóveda de la Capilla Sixtina porque el papa Julio II se lo encargó y no aceptó un no por respuesta: el contrato se firmó el 8 de mayo de 1508 y el trabajo duró hasta 1512. Lo curioso es que él no se consideraba pintor, sino escultor, y llegó a proponer que el encargo se lo dieran a su joven rival, Rafael. De ese «sí» a regañadientes salió uno de los techos más famosos del mundo.
En este artículo repasamos su vida, desde un pueblo de canteros hasta el Vaticano, desmontamos un par de mitos y terminamos con expresiones en español que su historia ayuda a recordar.
Un niño entre bloques de mármol
Michelangelo Buonarroti nació el 6 de marzo de 1475 en Caprese, cerca de Arezzo, en la entonces República de Florencia. Su madre murió en 1481, cuando él tenía seis años, y el niño pasó a vivir en Settignano con una nodriza casada con un cantero, cerca de una cantera de mármol de su padre.
Es fácil ver ahí el origen de todo: un niño que crece oyendo el cincel sobre la piedra y que, de adulto, dirá que la figura ya está dentro del bloque. Sea o no tan sencillo, la escultura fue siempre su gran amor.
En 1488, con 13 años, entró como aprendiz en el taller del pintor Domenico Ghirlandaio, y al año siguiente su padre consiguió que el maestro le pagara un sueldo, algo poco habitual a esa edad.
Los años con los Médici
En 1489 Lorenzo de Médici, el hombre que de hecho gobernaba Florencia, pidió a Ghirlandaio sus dos mejores alumnos. El maestro envió a Miguel Ángel y a Francesco Granacci. Entre 1490 y 1492 el adolescente frecuentó la Academia platónica fundada por los Médici, rodeado de poetas y filósofos.
Aquella formación dejó huella: con los años escribiría más de 300 sonetos y madrigales. Pero la etapa feliz terminó con la muerte de Lorenzo, el 8 de abril de 1492.
La Piedad y el David
Su primera gran obra fue la Piedad del Vaticano: la Virgen con Cristo muerto en brazos. La encargó un cardenal francés y la talló en 1498–1499, con unos 24 años. Es la única obra que firmó: su nombre aparece en la banda que cruza el pecho de María.
Después llegó el David. El gremio de la lana de Florencia le pidió terminar un enorme bloque de mármol de Carrara que otro escultor, Agostino di Duccio, había empezado unos 40 años antes. Lo terminó en 1504. Un comité en el que estaban Botticelli y Leonardo da Vinci debatió dónde colocarlo, y acabó en la Piazza della Signoria, ante el Palazzo Vecchio, como símbolo de la libertad florentina.
Con menos de treinta años era el escultor más admirado de Italia. Por eso lo que vino después resulta tan sorprendente.
Una tumba, una pelea y un techo
En 1505 Julio II lo llamó a Roma para diseñar su sepulcro: unas cuarenta estatuas en cinco años. Aquel proyecto se convirtió en la frustración de su vida; trabajó en él durante unos 40 años y nunca lo terminó a su gusto. En abril de 1506, tras discutir con el papa, se marchó en secreto de Roma a Florencia.
El papa lo hizo volver, pero cambió el encargo: en lugar de esculpir la tumba, debía pintar la bóveda de la Sixtina. La idea inicial era modesta, los doce apóstoles y algo de decoración, pero Miguel Ángel convenció al papa de que le diera libertad y propuso un programa mucho más ambicioso.
¿Por qué él? Una carta del constructor Piero Roselli cuenta que el arquitecto Bramante dudaba de que Miguel Ángel pudiera con un fresco tan grande, y según el biógrafo Giorgio Vasari, Bramante también animó al papa a insistir. ¿Trampa o cumplido? Las fuentes no lo aclaran del todo.
Cómo se pintó de verdad
El fresco se pinta sobre yeso húmedo: hay que trabajar rápido y sin margen de error. El primer andamio, ideado por Bramante, colgaba de cuerdas sujetas a agujeros en el techo. A Miguel Ángel no le gustó, porque tendría que pintar alrededor de esos agujeros, así que mandó construir un andamio independiente.
Intentó contratar ayudantes con experiencia en fresco, pero no encontró a nadie adecuado y decidió pintar la bóveda él solo. Y un mito que conviene corregir: no pintó tumbado boca arriba. Vasari y Condivi lo describen pintando de pie, con la cabeza echada hacia atrás.
El esfuerzo fue tal que escribió un poema humorístico, ilustrado con un dibujo, quejándose de lo que el trabajo le hacía a su cuerpo. La bóveda ocupa más de 500 metros cuadrados y reúne más de 300 figuras, entre ellas la Creación de Adán. Se descubrió el 31 de octubre de 1512 y se mostró al público el día de Todos los Santos.
El Juicio Final y la cúpula de San Pedro
Más de veinte años después volvió a la misma capilla para pintar el Juicio Final en la pared del altar, entre 1534 y octubre de 1541, con el apoyo decisivo del papa Pablo III. Sus desnudos causaron polémica y, tras el Concilio de Trento, Daniele da Volterra se encargó de cubrir los genitales de las figuras.
En 1546, con 71 años, fue nombrado arquitecto de la basílica de San Pedro; la gran cúpula se terminó después de su muerte. Murió en Roma el 18 de febrero de 1564, a los 88 años, y su cuerpo fue llevado a la basílica de Santa Croce, en Florencia, como él deseaba.
Entonces, ¿por qué pintó la Sixtina?
- Porque el papa insistió, y negarse a Julio II no era sencillo.
- Porque la tumba se había atascado y el papa quería otra obra.
- Por la rivalidad, con las dudas (y quizá las intrigas) de Bramante de fondo.
- Porque él mismo subió la apuesta, convirtiendo una decoración en una historia de la creación.
El escultor que no quería pintar acabó definiendo lo que la pintura podía llegar a ser.
Aprende español con Miguel Ángel
Estas expresiones aparecen a menudo en conversaciones reales y encajan perfectamente con su historia:
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| a regañadientes | sin ganas, de mala gana | Aceptó el trabajo a regañadientes. |
| dar carta blanca | dejar total libertad para decidir | La jefa me dio carta blanca con el diseño. |
| no aceptar un no por respuesta | insistir hasta conseguirlo | El papa no aceptaba un no por respuesta. |
| estar a la altura | cumplir bien con un reto difícil | El equipo estuvo a la altura. |
| una obra maestra | la mejor obra de alguien | Muchos la consideran su obra maestra. |
Practica: Piensa en algo que hiciste a regañadientes y que al final salió bien. Escribe tres frases en español usando a regañadientes, carta blanca o estar a la altura. Miguel Ángel convirtió un encargo no deseado en su obra más famosa; contar tu propia historia es una gran manera de practicar.