Ramsés el Grande: un empate en Qadesh, el tratado de paz más antiguo y los templos de Abu Simbel
Ramsés II reinó en Egipto 66 años (1279–1213 a. C.). Por qué se le llama el Grande: Qadesh, el primer tratado de paz conservado, Abu Simbel y Ozymandias.
A Ramsés II se le llama "Ramsés el Grande" porque gobernó Egipto unos 66 años, de 1279 a 1213 a. C., dirigió al menos 15 campañas militares, firmó el tratado de paz más antiguo que se conserva por escrito y llenó Egipto y Nubia de templos colosales; por eso se le considera a menudo el faraón más célebre y poderoso del Imperio Nuevo. Fue el tercer faraón de la dinastía XIX, y su reinado es el más largo registrado de un faraón, con la posible excepción de Pepi II, mil años anterior. Pero esa grandeza también se construyó con cuidado: Ramsés era un maestro de la propaganda, y algunas de sus "victorias" más famosas se ven distintas cuando se leen los documentos del otro bando.
Un príncipe de una familia nueva
Ramsés II no nació príncipe. Su abuelo, Ramsés I, era visir y oficial del ejército, y el faraón Horemheb lo eligió como sucesor cuando el futuro Ramsés II tenía unos once años. Al morir Ramsés I, su hijo Seti I se convirtió en rey y nombró príncipe regente a su propio hijo, Ramsés, cuando este tenía alrededor de catorce años. El joven creció viendo gobernar a su padre y subió al trono hacia los 25 años.
En la primera parte de su reinado se dedicó a construir ciudades, templos y monumentos. Trasladó la capital desde Tebas, en el valle del Nilo, a una ciudad nueva del Delta oriental, Pi-Ramsés, cuyo nombre completo significaba "Dominio de Ramsés, grande en victorias". No se conocen bien sus motivos, pero la nueva capital estaba más cerca de los territorios egipcios de Canaán y Siria y sirvió de base para sus campañas allí. Según fuentes egipcias, sus talleres podían fabricar unas 1.000 armas por semana y unos 250 carros de guerra en dos semanas.
Qadesh: la batalla que él llamó victoria
El episodio más famoso de su reinado llegó en su quinto año. Ramsés avanzó hacia Siria contra el Imperio hitita, gobernado entonces por Muwatalli II, con la idea de llevar la frontera egipcia más al norte y repetir la entrada triunfal de su padre en la ciudad de Qadesh. Llegó el 1 de mayo de 1274 a. C. y cayó en una emboscada hitita: los carros enemigos destrozaron una de sus divisiones y atacaron su campamento.
Cuando llegaron otras divisiones egipcias, Ramsés contraatacó y empujó a los hititas al otro lado del río Orontes. Se quedó con el campo de batalla, pero no podía sostener un asedio largo y regresó a Egipto. Allí presentó Qadesh como un gran triunfo personal y mandó grabar en los muros de sus templos escenas de hititas en fuga. Los historiadores son más prudentes: la batalla en sí fue técnicamente suya, pero Egipto se retiró después y los hititas ocuparon por un tiempo tierras egipcias cerca de Damasco, así que la campaña suele verse como un éxito hitita o un empate. Aun así, las inscripciones egipcias de Qadesh se consideran la descripción de una batalla mejor documentada de toda la Antigüedad.
El tratado de paz más antiguo que se conserva
La rivalidad no terminó en Qadesh. Años después estalló una nueva crisis: Hattusili III se hizo con el trono hitita y su sobrino depuesto huyó a Egipto; cuando Hattusili exigió que se lo entregaran, Ramsés dijo no saber dónde estaba, y los dos imperios estuvieron a punto de volver a la guerra. En lugar de eso, en el año 21 de su reinado, hacia 1259 a. C., Ramsés y Hattusili firmaron la paz.
Este tratado, llamado a veces Tratado Eterno, es el tratado de paz más antiguo que se conserva y el único del antiguo Oriente Próximo del que han sobrevivido las versiones de ambas partes. La versión egipcia se grabó en jeroglíficos en los muros de Karnak y del Rameseo, y la hitita apareció en tablillas de arcilla en su capital, Hattusa, en la actual Turquía. Los dos textos son casi idénticos, salvo un detalle muy humano: la versión hitita dice que fueron los egipcios quienes pidieron la paz, y la egipcia dice lo contrario. Hoy hay una copia del tratado expuesta en la sede de las Naciones Unidas. Después no se registran más campañas egipcias en Canaán, y la frontera norte parece haber estado tranquila el resto de su reinado.
Abu Simbel: un rey tallado en la montaña
Su monumento más famoso está muy al sur, en Nubia, una región que Egipto controlaba y valoraba como fuente de oro. Hacia 1255 a. C., Ramsés y su reina Nefertari viajaron allí para inaugurar un nuevo templo en Abu Simbel. En realidad son dos templos excavados directamente en la roca, con enormes figuras sentadas de Ramsés en la fachada y figuras más pequeñas de Nefertari y sus hijos a sus pies; dentro, las esculturas celebran su papel en Qadesh.
Los templos tuvieron una segunda vida en la época moderna. La arena casi los cubría cuando el viajero suizo Johann Ludwig Burckhardt los encontró en 1813. En los años sesenta, el embalse de la nueva presa de Asuán amenazaba con inundarlos, y dentro de una campaña internacional para salvar los monumentos de Nubia todo el conjunto se trasladó en 1968 a un terreno más alto. Los ingenieros cortaron los templos en grandes bloques, los subieron y los volvieron a montar, y Egipto y decenas de Estados miembros de la UNESCO compartieron el coste. Hoy Abu Simbel forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO dentro de los Monumentos de Nubia.
Una vida larguísima y una momia famosa
Ramsés celebró trece o catorce festivales Sed, los jubileos que renovaban el poder del rey, más que ningún otro faraón. Fue uno de los pocos faraones adorados como dioses en vida. Murió hacia 1213 a. C., probablemente con 90 o 91 años, con graves problemas dentales, artritis y endurecimiento de las arterias. Fue enterrado en el Valle de los Reyes, pero más tarde los sacerdotes trasladaron su cuerpo a un escondite real, donde los arqueólogos lo encontraron en 1881; hoy su momia se exhibe en el Museo Nacional de la Civilización Egipcia, en El Cairo.
Ozymandias y su legado
Los faraones posteriores le rezaban para disfrutar de su larga vida y de su gloria, y lo llamaban "el gran dios". Los griegos lo conocían como Ozymandias, y el historiador Diodoro Sículo citó la inscripción de una de sus estatuas, que presumía: "Soy Osymandias, rey de reyes". El poeta inglés Percy Bysshe Shelley convirtió esa jactancia en su poema "Ozymandias", sobre una estatua rota en el desierto, y así hizo de Ramsés un símbolo de cómo hasta el mayor poder se desvanece. Es una bonita ironía: el rey que tanto se esforzó por ser recordado es recordado, en parte, como una lección sobre el orgullo.
Aprende con Ramsés II: expresiones en español
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| cantar victoria | celebrar un éxito antes de tiempo o sin motivo claro | No cantes victoria todavía. |
| quedar en tablas | terminar sin ganador | La batalla quedó en tablas. |
| fumar la pipa de la paz | reconciliarse tras un conflicto | Al final fumaron la pipa de la paz. |
| a lo grande | con mucho lujo o ambición | Ramsés lo hacía todo a lo grande. |
| resistir el paso del tiempo | durar muchos siglos | Abu Simbel ha resistido el paso del tiempo. |
Practica: Escribe tres frases sobre una discusión que terminó bien usando "quedar en tablas" y "fumar la pipa de la paz".