¿Existió Espartaco de verdad? El gladiador que hizo temblar a la República romana

Espartaco existió: un gladiador tracio que lideró a decenas de miles de esclavos contra Roma entre el 73 y el 71 a. C. Lo que sabemos y cómo nació la leyenda.

Sí, Espartaco existió. Fue un gladiador tracio que en el año 73 a. C. escapó de una escuela de gladiadores cerca de Capua y encabezó un ejército de esclavos fugitivos contra la República romana en la llamada tercera guerra servil, que duró hasta el 71 a. C. Lo conocemos por historiadores antiguos como Plutarco, Apiano y Livio, pero sus relatos son breves, se escribieron mucho después y a veces se contradicen. Por eso el Espartaco real está a medio camino entre unos pocos hechos sólidos y dos mil años de leyenda.

Un tracio encadenado

Probablemente procedía de los medos, una tribu de Tracia, en la actual Bulgaria. Las fuentes no coinciden en cómo acabó esclavizado; algunas sugieren que antes había servido con tropas romanas. En cualquier caso, fue vendido a una escuela de gladiadores cerca de Capua, al sur de Roma. Los gladiadores eran esclavos entrenados para combatir, a menudo a muerte, como espectáculo público: una propiedad valiosa, bien alimentada, entrenada y vigilada.

La fuga del 73 a. C.

Aquel año unos setenta gladiadores escaparon de la escuela armados al principio solo con utensilios de cocina, y después se hicieron con armas y armaduras de verdad. Las cifras antiguas varían: Plutarco habla de 78, Livio de 74 y Apiano de «unos setenta». Los fugitivos eligieron como jefes a Espartaco y a dos galos, Crixo y Enomao.

Bajando del Vesubio

Roma no se tomó en serio la revuelta. Un contingente al mando del pretor Cayo Claudio Glabro acorraló a los rebeldes en el monte Vesubio, bloqueando el único camino fácil de bajada. Los rebeldes trenzaron cuerdas con vides silvestres, descendieron por los acantilados del otro lado y atacaron el campamento romano por sorpresa. La noticia corrió por las fincas del sur de Italia, trabajadas por enormes cantidades de esclavos, y miles se unieron: el ejército rebelde llegó a unas 70.000 personas. Durante dos años vencieron a varios ejércitos romanos, recorriendo la península de arriba abajo.

¿Qué quería Espartaco?

Es uno de los grandes debates. Plutarco dice que quería cruzar los Alpes hacia el norte para que sus seguidores pudieran volver a sus tierras; Apiano y Floro dicen que pensó en marchar sobre Roma. Hoy solemos verlo como un luchador contra la esclavitud, pero ninguna de sus acciones conocidas apunta claramente a abolirla como institución. Su meta quizá fue la libertad para él y los suyos, algo ya muy radical en su tiempo.

Craso y el final

En el 71 a. C. el Senado entregó a Marco Licinio Craso, uno de los hombres más ricos de Roma, ocho legiones para acabar la guerra. Craso restableció la disciplina con brutalidad, recurriendo a la diezma: ejecutar a uno de cada diez soldados de las unidades que habían huido. También temía que su rival Pompeyo llegara a tiempo para llevarse el mérito. En la batalla final, en el sur de Italia, el ejército rebelde fue destruido. Se supone que Espartaco murió luchando, pero su cuerpo nunca se encontró, y unos 6.000 rebeldes capturados fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia como escarmiento.

De gladiador a símbolo

Karl Marx lo admiraba, y la Liga Espartaquista alemana tomó su nombre. La mayoría lo conoce por la película Espartaco (1960) de Stanley Kubrick, basada en una novela de Howard Fast. Su escena más famosa, en la que los prisioneros se levantan uno tras otro gritando «¡Yo soy Espartaco!» para proteger a su líder, es una invención del cine, no de la historia antigua.

Aprende con Espartaco: expresiones en español

Expresión Significado Ejemplo
romper las cadenas liberarse de una opresión Rompió las cadenas de la rutina.
alzarse contra rebelarse Los trabajadores se alzaron contra las injusticias.
dar la cara por alguien defender a otra persona Mis compañeros dieron la cara por mí.
servir de escarmiento ser un castigo que advierte a otros Las cruces sirvieron de escarmiento.
contra viento y marea a pesar de todo Resistieron contra viento y marea.

Ejercicio: imagina la escena de «¡Yo soy Espartaco!» y escribe tres frases sobre una vez en que alguien dio la cara por ti, usando «dar la cara por alguien» y «romper las cadenas».

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