¿Nerón quemó Roma y tocaba la lira mientras ardía? Lo que dicen de verdad las fuentes
Probablemente no. Según Tácito, Nerón estaba en Antium cuando empezó el incendio del año 64 y volvió para ayudar. La lira es un rumor hostil.
Lo más probable es que no. Cuando estalló el gran incendio de Roma, en la noche del 19 de julio del año 64, el historiador Tácito sitúa a Nerón en Antium, a unos 42 kilómetros de la ciudad, y cuenta que regresó a toda prisa para encargarse del desastre con su propio dinero. La escena del emperador cantando la caída de Troya mientras Roma ardía procede de Suetonio y Dion Casio, autores muy hostiles a él. Nerón fue un gobernante cruel en muchos aspectos bien documentados, pero lo que casi todo el mundo "sabe" de él es justamente la parte más dudosa de su historia.
Un niño que no debía ser emperador
Nerón nació el 15 de diciembre del año 37 en Antium, la actual Anzio, con el nombre de Lucio Domicio Enobarbo. Era hijo único de Cneo Domicio Enobarbo y de Agripina, hermana del emperador Calígula. Sus posibilidades de llegar al trono eran muy escasas: su tío Calígula era joven, su madre cayó en desgracia y fue desterrada, y la herencia del niño acabó en manos de su tía Domicia Lépida.
Todo cambió cuando Agripina se casó en el año 49 con su tío, el emperador Claudio. Nerón fue adoptado y, al morir Claudio en el 54, subió al trono con solo dieciséis años. Muchos autores antiguos acusaron a Agripina de envenenar a su marido, aunque los relatos se contradicen y no existen pruebas firmes de ello.
Los buenos años que casi nadie recuerda
Sorprende saber que los primeros años de Nerón se citaban como ejemplo de buena administración. Guiado por su tutor Séneca y por el prefecto del pretorio Sexto Afranio Burro, el joven emperador dejó que el Senado tuviera influencia real en los asuntos del Estado. Cuando en el año 63 una crisis amenazó con encarecer el grano, Nerón hizo una donación al tesoro y dedicó parte de él a pagar el trigo.
Esa generosidad con el pueblo, pagada en gran parte por las élites, explica una paradoja: el emperador odiado por los senadores fue bastante popular entre la gente corriente, y los historiadores que escribieron su vida pertenecían precisamente a la clase senatorial.
La madre, la esposa y el hermano
La cara oscura del reinado está bien documentada. Su hermanastro Británico murió envenenado y, en el año 59, Nerón ordenó el asesinato de su propia madre. Las fuentes antiguas lo relacionan con su amante Popea Sabina, pero Nerón no se casó con ella hasta el año 62, y algunos historiadores modernos creen que el verdadero motivo fue que Agripina conspiraba contra él. Estas muertes, más que el incendio, son las que le dieron fama de tirano.
La noche en que ardió Roma
El fuego comenzó junto al Circo Máximo, en unos puestos que vendían productos inflamables. Empujadas por el viento, las llamas corrieron por calles estrechas llenas de bloques de viviendas, donde no había templos ni espacios abiertos que las frenaran. Ardió durante seis días, pareció apagarse y volvió a encenderse durante otros tres.
Los incendios eran frecuentes en Roma. Augusto había creado los vigiles, un cuerpo de vigilantes nocturnos, precisamente por eso, pero solo contaban con cubos de agua, mantas, vinagre y la demolición de edificios para cortar el fuego. Hoy muchos historiadores piensan que una ciudad tan densa y tan mal preparada estaba condenada a sufrir una catástrofe así tarde o temprano.
¿De dónde sale la lira?
Ninguno de los tres grandes cronistas lo vio. Tácito y Suetonio escribieron más de cincuenta años después de la muerte de Nerón, y Dion Casio unos ciento cincuenta años después; además, se contradicen en el incendio, en la muerte de Claudio y en la de Agripina. Según Suetonio y Dion Casio, mientras Roma ardía Nerón cantaba la Iliupersis, el poema sobre la destrucción de Troya.
Las versiones antiguas ni siquiera coinciden en el lugar: una lo sitúa en su palacio del Palatino, otra en la torre de Mecenas en el Esquilino, y una tercera, más prudente, solo habla de rumores no confirmados de que cantó en un escenario privado. Tácito, el más cuidadoso, recoge el rumor pero también afirma que Nerón estaba en Antium cuando empezó el fuego. Llama la atención, además, que Plinio el Viejo sea el único autor contemporáneo que describe el incendio, mientras otros escritores de la época ni lo mencionan.
Lo que Nerón hizo de verdad durante el desastre
El retrato de un emperador indiferente choca con lo que cuentan las propias fuentes. Al enterarse del incendio, Nerón volvió a Roma, usó su tesoro para enviar ayuda, abrió las puertas de su palacio a quienes habían perdido su casa y creó un fondo para repartir alimentos entre los supervivientes.
También dictó nuevas normas urbanísticas: casas separadas, construidas con ladrillo y con pórticos sobre calles anchas, un trazado que todavía se adivina en la Roma actual. Los escombros se usaron para rellenar zonas pantanosas y combatir el paludismo.
Por qué muchos sospecharon de él
La sospecha nació de lo que vino después. Sobre los terrenos arrasados, Nerón levantó la Domus Aurea, un palacio enorme, e intentó además abrir un canal a través del istmo de Corinto; estos proyectos vaciaron prácticamente el tesoro. Para muchos romanos eso parecía un móvil. Sin embargo, los historiadores señalan que Nerón ya poseía la mayor parte de esa zona y podía haber confiscado el resto sin necesidad de ningún incendio.
Los cristianos como chivo expiatorio
Tácito relata que, al circular el rumor de que el emperador era el culpable, Nerón acusó a los cristianos: a unos los arrojaron a los perros y a otros los quemaron vivos o los crucificaron. La historiografía cristiana considera este episodio la primera persecución romana. Aun así, conviene ser prudente: Tácito es el único autor antiguo que une la persecución con el incendio, y los escritores cristianos posteriores recordaron a Nerón como perseguidor sin mencionar el fuego.
El emperador artista
Nerón era aficionado a los carros, a la música y a la poesía, y compuso canciones que se interpretaron por todo el Imperio. En los Juegos Olímpicos del año 67 condujo un carro de diez caballos, se cayó y no terminó la carrera, pero recibió igualmente la corona de vencedor; también compitió como actor y cantante y ganó todas las coronas. Para un senador romano, ver al emperador sobre un escenario era un escándalo; para muchos ciudadanos de a pie, era un espectáculo.
Después de la muerte: el emperador que iba a volver
Nerón se suicidó en el año 68, abandonado por la guardia y declarado enemigo público. Pero su recuerdo no murió con él. Otón llegó a usar "Nerón" como apellido y volvió a levantar sus estatuas, y Vitelio celebró un gran funeral en su honor con canciones escritas por el propio emperador. Surgieron al menos tres impostores que decían ser él; el tercero, apoyado por los partos, estuvo a punto de provocar una guerra.
La respuesta honesta, por tanto, es doble. Nerón mató a su madre y fue un gobernante despiadado, pero la imagen del emperador tocando la lira frente a una ciudad en llamas es un rumor conservado por sus enemigos. El Nerón que abrió sus jardines a los refugiados resulta mucho más complejo, y más interesante, que la caricatura.
Aprende español con Nerón: expresiones sobre el fuego y la culpa
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| echar leña al fuego | empeorar una situación | Su comentario solo echó leña al fuego. |
| ser el chivo expiatorio | cargar con la culpa de otros | El becario fue el chivo expiatorio del error. |
| cuando el río suena, agua lleva | los rumores suelen tener algo de verdad | Dicen que cuando el río suena, agua lleva, pero no siempre. |
| renacer de sus cenizas | recuperarse tras un desastre | La ciudad renació de sus cenizas. |
| jugar con fuego | arriesgarse de forma peligrosa | Si sigues así, estás jugando con fuego. |
Practica: Escribe tres frases sobre un rumor injusto usando "chivo expiatorio", "echar leña al fuego" y "cuando el río suena, agua lleva". ¿Crees que el refrán es justo con Nerón?