Una diosa que llega con el viento: claves para mirar El nacimiento de Venus

El nacimiento de Venus muestra a la diosa del amor, nacida adulta del mar, llevada a la orilla sobre una concha mientras una Hora la espera.

El nacimiento de Venus significa, ante todo, la llegada a tierra de la diosa del amor, que según el mito griego nació ya adulta de la espuma del mar. Sandro Botticelli la pintó de pie sobre una concha gigante, empujada hacia la orilla por los vientos, mientras una joven diosa de las estaciones corre a cubrirla con un manto. La mayoría de los historiadores del arte coinciden en que no hace falta descifrar códigos complicados para disfrutarla: es una escena mitológica luminosa y fácil de entender. Aun así, a lo largo del tiempo se ha leído también como una imagen del amor divino, como un cuadro nupcial e incluso como un elogio de Florencia y de la familia Médici.

Qué vemos en el lienzo

En el centro está Venus, desnuda, sobre una concha de vieira cuyo tamaño enorme es pura fantasía; los artistas de la Antigüedad ya la representaban así. A la izquierda vuela Céfiro, el dios del viento del oeste, con las mejillas hinchadas. El soplo se ve como finas líneas que salen de su boca. Abrazada a él va una muchacha que también sopla, pero con más suavidad. Giorgio Vasari la identificó como Aura, la personificación de una brisa ligera, y probablemente acertó. Entre los dos empujan a Venus hacia la costa y hacen ondear el pelo y la ropa de las demás figuras.

A la derecha, una mujer con un vestido bordado de flores parece flotar un poco sobre el suelo mientras extiende un manto lujoso. Es una de las Horas, diosas menores griegas de las estaciones, y las flores indican que se trata de la Hora de la Primavera. Algunos especialistas proponen otros nombres: la ninfa de las flores Cloris para la figura que vuela y Flora para la que espera en tierra. Las rosas que caen por el aire encajarían bien con Cloris.

Un detalle curioso es que el título no es del todo exacto. El cuadro no muestra el nacimiento en sí, sino el momento siguiente, cuando la diosa toca tierra. El nombre de «nacimiento» solo se le dio en el siglo XIX, y la costa a la que llega es probablemente Citera o Chipre, islas que los griegos consideraban suyas.

Botticelli, el pintor del «pequeño tonel»

Sandro Botticelli, cuyo nombre real era Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, nació hacia 1445 y murió en 1510. Fue un pintor del primer Renacimiento italiano. Su apodo significa «pequeño tonel» y en realidad venía de su hermano Giovanni, al que llamaban Botticello, al parecer por ser regordete; Sandro acabó adoptándolo como apellido. Se formó con fray Filippo Lippi, uno de los pintores favoritos de los Médici, de quien aprendió a dibujar figuras bellas y algo melancólicas, con contornos claros y pocas sombras.

Botticelli vivió casi toda su vida en el mismo barrio de Florencia. Su gran viaje fue a Roma en 1481 y 1482, para pintar parte de los muros de la Capilla Sixtina. La década de 1480 fue la más exitosa de su carrera y en ella terminó sus grandes cuadros mitológicos.

Cuándo se pintó y para quién

Hoy se suele fechar la obra hacia 1484–1486, según la evolución del estilo del pintor. Durante mucho tiempo se creyó que la encargó Lorenzo di Pierfrancesco de' Medici, primo joven de Lorenzo el Magnífico, para decorar su villa de Castello, a las afueras de Florencia. Esa idea venía de un libro de Herbert Horne de 1908. Sin embargo, un inventario de 1499 de las obras de esa rama de la familia, publicado apenas en 1975, no menciona el cuadro, de modo que hoy no se sabe con seguridad quién lo encargó. La primera persona que lo describe es Vasari, que lo vio en Castello junto a la Primavera antes de 1550.

La pintura es grande y está hecha sobre lienzo, no sobre tabla. El lienzo era más barato y se usaba cada vez más para cuadros profanos y alegres destinados a casas de campo. Los análisis científicos han revelado arrepentimientos del pintor: la Hora llevaba al principio unas sandalias clásicas, el cuello del manto se añadió después y se cambió el peinado de Venus y de la pareja voladora. Además, Botticelli usó oro auténtico para dar brillo al pelo, las alas, la concha y el paisaje.

Cómo mirarlo: detalles en los que fijarse

Empieza por la propia Venus. Su postura imita a la «Venus púdica» de la escultura antigua, la que se cubre el pecho y el pubis con las manos, pero su cuello es demasiado largo y el peso del cuerpo está tan cargado sobre una pierna que nadie podría mantenerse así. El historiador Kenneth Clark escribió que no parece estar de pie sino flotando, y que su cuerpo sigue la curva de una talla gótica de marfil.

Después, busca las sombras: no hay ninguna. Las olas forman un dibujo regular, los árboles tienen reflejos dorados y el paisaje no guarda proporción con las figuras. Incluso los juncos de la esquina inferior izquierda son una planta de agua dulce que no pinta nada junto al mar. No es un descuido: Botticelli quería un mundo poético e imaginado, no una copia de la realidad.

Por último, observa los colores. El verde de las alas y de las hojas de los naranjos se ha oscurecido con los siglos, y los azules del mar y del cielo han perdido brillo. El cuadro original era más luminoso y equilibrado de lo que vemos hoy.

Las lecturas del cuadro

El texto antiguo más cercano a la escena es uno de los Himnos homéricos, que cuenta cómo el aliento de Céfiro llevó a Afrodita sobre las olas hasta Chipre, donde las Horas la recibieron y la vistieron. Una escena parecida aparece en un poema de Angelo Poliziano, poeta de la corte de Lorenzo de' Medici.

La interpretación más influyente es la neoplatónica. Para los pensadores de la Academia platónica de Florencia, Venus tenía dos caras, una terrenal y otra celeste, y contemplar la belleza física podía elevar la mente hacia la belleza espiritual. Así, quien miraba el cuadro sentiría que su pensamiento subía hacia el amor divino. Más recientemente, algunos estudiosos lo han visto como un cuadro de bodas que sugiere a los novios cómo comportarse.

También hay guiños políticos. Los laureles de la derecha y la corona de laurel de la Hora juegan con el nombre de Lorenzo, y las flores podrían evocar a la propia Florencia. Y un espectador del Renacimiento quizá reconocería la composición del Bautismo de Cristo: una figura central, otra a un lado que levanta el brazo sobre ella y seres alados alrededor.

La leyenda de Simonetta

Es frecuente leer que Venus tiene el rostro de Simonetta Vespucci, una belleza famosa de Florencia que murió joven en 1476. Se trata de una tradición y de una leyenda popular, no de un hecho comprobado. Lo que sí consta es que Botticelli pidió ser enterrado a los pies de la tumba de Simonetta en la iglesia de Ognissanti, que era también su parroquia, y que así se hizo cuando murió en 1510. Si lo hizo por amor o simplemente por ser vecino del barrio, nadie puede afirmarlo.

Dónde está hoy

El nacimiento de Venus se encuentra en la Galería Uffizi de Florencia. Este cuadro y la Primavera permanecieron en la villa de Castello hasta 1815, cuando pasaron a los Uffizi, y salvo una etapa en la Galería de la Academia hasta 1919, desde entonces no se han separado. Verlos juntos es uno de los grandes momentos de cualquier visita a Florencia.

Del olvido a la fama mundial

Tras su muerte, la fama de Botticelli se apagó durante siglos. A finales del siglo XIX los prerrafaelitas lo redescubrieron y despertaron un nuevo interés por su obra. Hoy su Venus está por todas partes: un detalle de su rostro aparece en la moneda italiana de diez céntimos de euro desde 2002, una versión estilizada fue la pantalla de inicio de Adobe Illustrator de 1986 a 2003 y Lady Gaga la usó en la portada de su disco Artpop en 2013. Un gran desnudo femenino de tema mitológico casi no tenía precedentes en la pintura occidental desde la Antigüedad, y esa audacia explica en parte por qué esta diosa suave y flotante sigue pareciendo tan moderna.

Aprende con El nacimiento de Venus: expresiones en español

Expresión Significado Ejemplo
surgir de salir de un lugar, aparecer Venus surgió del mar ya adulta.
llegar a la orilla alcanzar la costa La diosa llega a la orilla sobre una concha.
en primer plano en la parte delantera de la imagen En primer plano hay unos juncos.
dar pie a varias lecturas permitir más de una interpretación El cuadro da pie a varias lecturas.
caer en el olvido dejar de ser recordado Botticelli cayó en el olvido durante siglos.

Practica: Describe en tres frases una foto o un cuadro que te guste usando «en primer plano» y «dar pie a varias lecturas».

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