Dos dedos que casi se tocan: guía para mirar La creación de Adán de Miguel Ángel

En La creación de Adán, Dios tiende el brazo para dar vida a Adán, pero sus dedos quedan a unos 2 cm: hay quien ve ahí la distancia a lo divino.

En La creación de Adán, los dedos de Dios y de Adán no llegan a tocarse: entre los dos índices queda un pequeño hueco de unos 1,9 centímetros. Algunos especialistas creen que esa distancia representa la idea de que el ser humano nunca puede alcanzar del todo la perfección divina. Miguel Ángel pintó el instante justo anterior a que la vida pase de Dios al primer hombre, de modo que toda la tensión de la escena se concentra en ese espacio vacío. El fresco forma parte del techo de la Capilla Sixtina, pintado entre 1508 y 1512, y es una de las imágenes religiosas más reproducidas de todos los tiempos.

Qué muestra el fresco

La historia procede del libro del Génesis, en el que Dios da la vida a Adán, el primer hombre. A la izquierda, Adán está tendido y desnudo sobre una ladera verde, apoyado en un codo; su cuerpo es hermoso, pero pesado y sin fuerza. A la derecha, Dios aparece como un anciano de barba blanca envuelto en un manto que se arremolina, llevado por el aire por un grupo de figuras. Su brazo derecho se estira para transmitir la chispa de la vida de su dedo al de Adán.

Fíjate en los dos brazos. El brazo izquierdo de Adán repite la postura del de Dios, un recordatorio visual de la frase del Génesis en la que Dios dice que hará al ser humano «a nuestra imagen». En realidad Adán ya está creado; lo que espera es la vida. El escritor Walter Pater lo describió como una figura de pura espera, que apenas tiene fuerzas para levantar el dedo, aunque le basta el roce de una yema para despertar.

¿Quién está bajo el brazo de Dios?

Doce figuras rodean a Dios y su identidad ha dado mucho que hablar. La idea más aceptada, propuesta primero por Pater, es que la joven protegida por el brazo izquierdo de Dios es Eva, que mira hacia Adán, y que las demás figuras son las almas de toda la humanidad aún por nacer. No todos están de acuerdo: como la Iglesia católica rechazaba la idea de que las almas existan antes del nacimiento, otros han propuesto que sea la Virgen María, Sofía (la Sabiduría), el alma humana o simplemente un ángel.

Un escultor obligado a pintar

Miguel Ángel Buonarroti (1475–1564) fue escultor, pintor, arquitecto y poeta del Alto Renacimiento, nacido en la República de Florencia. Se hizo famoso muy joven: esculpió la Piedad y el David antes de cumplir treinta años. No se consideraba pintor y, sin embargo, creó dos de los frescos más influyentes del arte occidental, ambos en la Capilla Sixtina.

En 1505 el papa Julio II lo llamó a Roma para construir su sepulcro, pero después le pidió que pintara el techo de la capilla. Miguel Ángel no quería y llegó a proponer a su joven rival Rafael para el encargo. Según su biógrafo Condivi, el arquitecto Bramante había empujado al papa a darle un trabajo en una técnica que no dominaba, con la esperanza de que fracasara. El plan inicial eran los doce apóstoles y algo de decoración; Miguel Ángel convenció al papa de dejarle hacer un programa mucho más ambicioso con la Creación, la Caída y los profetas de la salvación.

Cómo se pintó el techo

Todo el techo es un fresco: se pinta sobre yeso de cal húmedo para que el pigmento quede fundido con el muro para siempre. Ocupa más de 500 metros cuadrados y reúne más de 300 figuras, con nueve escenas del Génesis en el centro. La creación de Adán es la cuarta de esas escenas en el orden del relato.

Mucha gente imagina a Miguel Ángel pintando tumbado de espaldas en el andamio. Sus biógrafos Vasari y Condivi cuentan, en cambio, que pintó de pie, con la cabeza echada hacia atrás y con enorme incomodidad; el propio artista parece haber descrito ese dolor en un poema con humor, acompañado de un dibujito al margen. Empezó por el otro extremo de la capilla, con la historia de Noé, y avanzó hacia atrás en el relato. La primera mitad se mostró en agosto de 1511, y en las escenas posteriores, pintadas cuando ya había podido ver su obra desde el suelo, agrandó las figuras.

Bocetos y modelos

En el Museo Británico de Londres se conservan dos dibujos preparatorios. Uno, a lápiz negro de 1508, estudia la mano lánguida de Adán. El otro, a sanguina de 1511, muestra a un modelo masculino reclinado como Adán, con el torso algo girado y contornos gruesos para que el cuerpo se leyera bien desde el suelo, unos 68 pies más abajo. Para el torso, se cree que Miguel Ángel se inspiró en el Torso del Belvedere, un fragmento de mármol antiguo. Otra posible fuente para la postura de Adán es un camafeo antiguo del emperador Augusto que perteneció a su amigo el cardenal Domenico Grimani.

¿Anatomía escondida?

Como Miguel Ángel diseccionó cadáveres y conocía muy bien el cuerpo humano, varios lectores modernos han buscado anatomía oculta en la escena. En 1990 el médico Frank Meshberger sostuvo en la revista de la Asociación Médica Estadounidense que la forma que rodea a Dios coincide con un cerebro humano, con detalles como el tronco encefálico o la hipófisis. Otros ven en el manto rojo la forma de un útero y en el pañuelo verde un cordón umbilical, lo que explicaría el ombligo de Adán, que nunca nació. En 2019 un anatomista propuso incluso que el costado izquierdo de Adán muestra una costilla de más, en alusión a Eva. Son hipótesis curiosas, no hechos probados, así que conviene disfrutarlas como posibilidades.

Dónde verlo

El fresco está en el techo de la Capilla Sixtina, en la Ciudad del Vaticano. Cuando se descubrió la capilla, Vasari escribió que la gente acudía de todas partes y se quedaba asombrada y sin palabras, y Miguel Ángel, con 37 años, empezó a ser llamado «il divino», el divino. Con los siglos, el humo de las velas y los barnices oscurecieron los colores, pero una gran restauración entre 1980 y 1992 eliminó buena parte de esa suciedad. Si vas, ten paciencia y mira hacia arriba un buen rato: el hueco entre los dedos se siente más de lo que se ve.

Por qué la imagen está en todas partes

La creación de Adán se ha copiado y parodiado innumerables veces. Parte de su fuerza está en la sencillez de la idea central: dos manos que casi se tocan pueden significar creación, conexión, deseo o el encuentro entre lo humano y lo divino, y cualquiera lo entiende aunque no conozca el relato bíblico. Un escultor que no quería el encargo logró meter una de las grandes preguntas de la vida en un espacio más pequeño que la yema de un dedo.

Aprende con La creación de Adán: expresiones en español

Expresión Significado Ejemplo
tender la mano extender el brazo hacia alguien; ayudar Dios tiende la mano hacia Adán.
estar al alcance estar lo bastante cerca para tocarlo o lograrlo La vida está casi al alcance.
por un pelo por muy poco Los dedos no se tocan por un pelo.
dar vida hacer que algo viva o parezca vivo Un roce basta para dar vida a Adán.
quedarse sin palabras no saber qué decir por la sorpresa Los visitantes se quedan sin palabras.

Practica: Escribe tres frases sobre una meta personal usando «estar al alcance» y «por un pelo».

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