El jardín de las delicias del Bosco: guía para mirar el tríptico del Prado
El tríptico del Bosco va del Edén a un jardín de placeres y a un infierno de pesadilla. Los expertos aún discuten qué significa la tabla central.
La lectura más habitual de El jardín de las delicias es la de una advertencia contada en tres escenas: el paraíso terrenal a la izquierda, un mundo entregado al placer de los sentidos en el centro y el infierno a la derecha, donde ese placer termina en castigo. Pero nadie sabe con certeza qué quiso decir el Bosco, porque no dejó ningún escrito que lo explique, y la tabla central en particular se ha interpretado de formas muy distintas, desde un paraíso perdido hasta una imagen de la humanidad antes del diluvio. Esa incertidumbre es parte de su encanto. Si vives en España o visitas Madrid, tienes la suerte de poder verlo en el Museo del Prado, donde se conserva desde 1939, y de comprobar con tus propios ojos por qué sigue siendo una de las obras más estudiadas y discutidas del arte europeo.
La obra en pocas palabras
El jardín de las delicias es un gran tríptico, es decir, una pintura formada por una tabla central y dos alas con bisagras, pintada al óleo sobre madera de roble. Abierto del todo mide unos 205,5 por 384,9 centímetros. Es, por tanto, una obra enorme, pensada para impresionar a quien la abría.
Su fecha es discutida. Las estimaciones van de hacia 1490 a 1510, y desde los años treinta muchos especialistas se inclinan por 1503–1504 o algo después. El análisis de los anillos de los árboles fecha la madera entre 1460 y 1466, lo que marca el punto de partida más temprano posible. Un pequeño detalle ha entrado en el debate: en la tabla central aparece una fruta que parece una piña, lo que indicaría que la obra es posterior a los viajes de Colón, aunque al menos un investigador sostiene que se trata de influencias africanas y no americanas.
Incluso el título es moderno. En aquella época muchas pinturas no tenían un nombre fijo. Un inventario real español la llamaba "la pintura del madroño", y los primeros escritores españoles la conocían como La lujuria. Para un hispanohablante es curioso que una de sus primeras etiquetas fuera tan sencilla: no un tema moral, sino un árbol con fruta roja.
¿Quién fue el Bosco?
Su nombre real era Jheronimus van Aken. Nació hacia 1450 en 's-Hertogenbosch, una ciudad del ducado de Brabante, en los actuales Países Bajos, y de ella tomó su nombre de pintor. Murió en 1516; el 9 de agosto de ese año se celebró una misa en su memoria. Venía de una familia de pintores: su abuelo y cuatro de los cinco hijos de este se dedicaban al oficio, aunque no se conserva ninguna obra suya.
Sorprende lo poco que ha sobrevivido de su propia producción. Hoy se le atribuyen con seguridad unas 25 pinturas, y su firma aparece solo en siete. Ya en 1560 un escritor español, Felipe de Guevara, lo describió como "el inventor de monstruos y quimeras", una fama que El jardín de las delicias explica muy bien.
Cerrado: el mundo en el tercer día
Antes de ver el interior lleno de color, se ve el exterior de las alas. Con el tríptico cerrado aparece una esfera gris pintada en grisalla, una técnica que usa solo tonos de gris. Dentro está la Tierra en el tercer día de la Creación, con plantas pero todavía sin animales ni personas. En una esquina superior aparece una diminuta figura de Dios, acompañada de una inscripción del salmo 33:9.
El contraste es puro teatro. Abrir las alas es como encender las luces: el mundo silencioso y gris estalla de pronto en colores y multitudes.
La tabla izquierda: el Edén
El ala izquierda muestra el paraíso terrenal. Dios presenta a Eva ante Adán, que está sentado en la hierba y la mira con una expresión que unos leen como sorpresa, otros como expectación y otros como deseo. A su alrededor hay un paisaje lleno de animales, entre ellos criaturas exóticas como una jirafa y un león, algunas inspiradas en los libros de viajes de la época. En la lectura moralizante, este es el punto de partida inocente de toda la historia.
La tabla central: el jardín
La gran tabla central da nombre a la obra. Muestra un jardín inmenso lleno de hombres y mujeres desnudos que se reúnen en torno a un estanque central, se mezclan con aves y peces gigantescos y juegan entre fresas y cerezas mucho más grandes que las reales. Hay una estructura azul en forma de globo en un lago y, algo muy significativo, Dios no aparece en ningún lugar de esta tabla.
¿Qué significa? La lectura moralizante tradicional, defendida por historiadores del arte como Charles de Tolnay y Ludwig von Baldass, ve en ella el placer pecaminoso, la etapa entre el Edén y el infierno. Otros, como Ernst Gombrich, propusieron que representa a la humanidad antes del diluvio, viviendo sin preocupaciones e ignorante de su pecado. Las frutas gigantes, tan agradables a la vista, quizá también recuerdan lo breves y frágiles que son esos placeres.
La tabla derecha: un infierno musical
El ala derecha es una escena nocturna del infierno. Al fondo arden ciudades y, en primer plano, los demonios torturan a los pecadores de maneras ingeniosas y a menudo absurdas. Una zona se conoce como el "infierno musical", donde enormes instrumentos se convierten en instrumentos de castigo. En el centro se alza el llamado "hombre árbol", una de las invenciones más famosas del Bosco, y cerca se sienta un monstruo con cabeza de pájaro al que a veces se llama "príncipe del infierno". El horror se mezcla con un humor oscuro, y los detalles son tan extraños que muchos visitantes pasan aquí más tiempo que en ninguna otra parte.
Otras teorías: herejes y lectura al revés
En 1947 el alemán Wilhelm Fraenger propuso una idea muy distinta: que la obra era una visión utópica relacionada con una secta herética, los adamitas. Los especialistas posteriores suelen considerar sus conclusiones especulativas, aunque respetan su análisis minucioso. Un estudio de 2016 llegó a defender que el tríptico debe leerse de derecha a izquierda, una propuesta reciente y nada aceptada por todos. Lo sano es disfrutar del debate sin fingir que está cerrado.
De un palacio de Bruselas al Prado
La obra aparece documentada por primera vez en 1517, cuando un viajero, Antonio de Beatis, la vio en el palacio de los Nassau en Bruselas; su comitente pudo ser un miembro de esa familia. El duque de Alba la confiscó en 1568, Felipe II la adquirió en 1591 y la envió a El Escorial en 1593, y en 1939 pasó al Prado. Felipe II reunió muchas obras del Bosco, y por eso el Prado guarda hoy varias de las más importantes. Su influencia llegó a Pieter Bruegel el Viejo y, siglos después, a los surrealistas Joan Miró y Salvador Dalí, que admiraban al Bosco y vieron el cuadro en Madrid.
Aprende español con El Bosco
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| la fruta prohibida | algo tentador porque no está permitido | Las fresas gigantes parecen la fruta prohibida. |
| armarse la de Dios es Cristo | producirse un gran alboroto | En el infierno se arma la de Dios es Cristo. |
| un regalo para la vista | algo muy bonito de ver | La tabla central es un regalo para la vista. |
| pagar el pato | sufrir las consecuencias | Los pecadores pagan el pato en la tabla derecha. |
| dar que hablar | provocar comentarios y debate | Este cuadro sigue dando que hablar. |
Practica: Mira una imagen de la tabla central y escribe tres frases sobre lo que ves. Usa "un regalo para la vista" y "dar que hablar".