¿De verdad Arriquión ganó en los Juegos Olímpicos después de morir?

Según Pausanias, sí: en el 564 a. C. el pancratista Arriquión murió estrangulado, pero su rival se rindió y los jueces coronaron su cadáver.

Según las fuentes antiguas, sí. Arriquión de Figalia, un luchador de pancracio que ya había ganado dos veces el título olímpico, murió en la final del pancracio de la 54.ª Olimpiada, en el 564 a. C., mientras defendía su corona, y los jueces proclamaron vencedor a su cuerpo sin vida. El viajero Pausanias cuenta que su rival lo estaba estrangulando, pero que Arriquión le dislocó un dedo del pie en ese mismo instante; el rival se rindió por el dolor justo cuando Arriquión moría asfixiado, y los eleos, organizadores de los Juegos, coronaron el cadáver. Es una tradición real sobre un atleta real, pero los detalles más vivos proceden de autores que vivieron muchos siglos después.

La respuesta corta y cuánta seguridad tenemos

El núcleo de la historia coincide en las fuentes: un bicampeón, una llave mortal al cuello, un rival que se rinde y una victoria anunciada para un hombre que ya no vivía. Los detalles coinciden menos. Pausanias, que escribió en el siglo II d. C., habla de un dedo del pie dislocado; una descripción posterior de Filóstrato dice que el tobillo salió de su sitio. Ninguno de los dos vio el combate, que ocurrió unos siete siglos antes. Por eso lo más prudente es decirlo así: los griegos antiguos creyeron, y dejaron por escrito, que Arriquión ganó mientras moría.

Quién era Arriquión

Arriquión (también escrito Arraquión) era de Figalia, una pequeña ciudad de las montañas de Arcadia, en el Peloponeso. Ganó el pancracio olímpico en la 52.ª Olimpiada, en el 572 a. C., y otra vez en la 53.ª, en el 568 a. C. Cuando volvió en el 564 a. C., buscaba su tercer título seguido. Un estudioso moderno lo llamó el más famoso de todos los pancratistas, y se entiende por qué: pocos atletas son recordados por la manera en que ganaron su último combate.

El pancracio: «todo el poder»

Para entender el combate hay que entender el deporte. El pancracio era un deporte de combate sin armas que entró en los Juegos Olímpicos en el 648 a. C. Su nombre significa más o menos «todo el poder», de pan, «todo», y kratos, «fuerza». Combinaba boxeo y lucha con patadas, agarres, luxaciones y estrangulaciones, y a menudo se compara con las artes marciales mixtas actuales.

Solo había dos reglas sobre el combate: no morder y no meter los dedos en los ojos. No existían categorías de peso ni límite de tiempo, y el combate seguía hasta que uno de los dos se rendía, normalmente levantando el dedo índice. Esa regla es la clave de la historia de Arriquión. En el pancracio no se ganaba por puntos: se ganaba cuando el otro se rendía.

El combate mortal del 564 a. C.

Pausanias lo cuenta en pocas líneas. El rival de Arriquión lo agarró primero, lo rodeó con las piernas y le apretó el cuello con las manos. Arriquión consiguió dislocarle un dedo del pie, pero murió asfixiado. En ese mismo momento, el rival, vencido por el dolor del pie, tuvo que rendirse. Como el otro había señalado su derrota, el resultado siguió las reglas: los eleos coronaron y proclamaron vencedor el cadáver de Arriquión.

El relato de Filóstrato es más largo y dramático, porque describe una pintura de la escena. Allí el rival rodea con el brazo la garganta de Arriquión y le traba el cuerpo con las piernas, y Arriquión patea hacia atrás y retuerce el pie atrapado hasta sacar el tobillo de su sitio. La diferencia entre «dedo» y «tobillo» recuerda que los relatos antiguos cambiaban al contarse una y otra vez.

El grito del entrenador

Otra obra de Filóstrato, el Gimnástico, añade un detalle sobre el entrenador de Arriquión, Erixias. Cuando Arriquión estaba a punto de rendirse, Erixias le habría gritado que sería un noble epitafio «nunca fue derrotado en Olimpia», y esa sería la razón por la que no se rindió.

Ocurriera o no aquel grito, muestra los valores de la época. Para un atleta griego, una victoria olímpica significaba gloria duradera para él y para su ciudad. El premio en Olimpia era solo una corona de hojas de olivo, pero el honor era inmenso. Al lector de hoy le puede inquietar la idea de morir antes que levantar un dedo, y esa incomodidad también merece tenerse en cuenta.

La estatua de Figalia y sus ecos

Los figalenses levantaron en su ciudad una estatua de vencedor dedicada a Arriquión. Una estatua que se cree que es la misma se expone hoy en el museo de Olimpia, y se describe como una de las estatuas de vencedores olímpicos con fecha más antiguas que se conservan.

La historia ha seguido viajando. La poeta Jeanette Threlfall escribió un poema titulado «Arrichion», y se ha sugerido que el Caballero Negro de Los caballeros de la mesa cuadrada, de los Monty Python, que se niega a rendirse pase lo que pase, es un eco del combate de Arriquión.

Aprende con Arriquión: expresiones en español sobre no rendirse

Expresión Significado Ejemplo
luchar hasta el final no rendirse nunca Arriquión luchó hasta el final.
dar el brazo a torcer ceder, aceptar la derrota No quiso dar el brazo a torcer.
una victoria pírrica un triunfo que cuesta demasiado Su corona fue una victoria pírrica.
contra todo pronóstico cuando nadie lo esperaba Contra todo pronóstico, lo declararon vencedor.
mantenerse firme no ceder ante la presión Su entrenador le pidió que se mantuviera firme.

Practica: escribe tres frases en español sobre una vez en que seguiste adelante aunque querías abandonar. Usa «contra todo pronóstico» en una y «dar el brazo a torcer» en otra, y añade una frase diciendo si la decisión de Arriquión te parece valiente o temeraria.

이 인물로 언어 배우기

Explorar por tema