¿Por qué Brahms tardó tanto en escribir su primera sinfonía? El perfeccionista a la sombra de Beethoven

Brahms dedicó al menos 14 años a su Primera Sinfonía, 21 según él: un perfeccionista a la sombra de Beethoven que destruía lo que no le convencía.

Johannes Brahms (1833–1897) tardó tanto en terminar su Primera Sinfonía porque era un perfeccionista implacable que componía a la sombra de Beethoven. Los primeros esbozos son de 1854, y él mismo diría más tarde que la obra le llevó 21 años, de 1855 a 1876. Cuando por fin vio la luz, el director Hans von Bülow la bautizó como "la Décima de Beethoven", un elogio que revelaba a la vez lo alto que había apuntado Brahms y lo pesada que era la comparación. La historia de esa sinfonía es, en buena medida, la historia del propio Brahms: lento, autocrítico, fiel a la tradición y, al final, uno de los grandes compositores del Romanticismo.

Hijo de un músico de Hamburgo

Brahms nació el 7 de mayo de 1833 en Hamburgo. Su padre, Johann Jakob, era un músico de oficio que tocaba el contrabajo, además de la trompa y la flauta, y fue quien le dio sus primeras lecciones. Johannes empezó a estudiar piano en 1840 y desde 1845 recibió clases de Eduard Marxsen, un profesor respetado que le dio una sólida formación en los clásicos.

Quizá hayas leído que, de adolescente, Brahms tocaba el piano en tabernas de marineros y hasta en burdeles del puerto para ayudar a su familia. Esa historia solo tiene un origen anecdótico, y muchos especialistas actuales la descartan. Lo que sí está claro es que la familia no era rica y que, en casa de los Brahms, la música era un oficio además de un arte.

1853: el año que lo cambió todo

En 1853, con veinte años, Brahms salió de gira con el violinista húngaro Ede Reményi. Ese mismo año visitó en Hannover al gran violinista Joseph Joachim, que sería su amigo toda la vida.

En otoño llamó a la puerta de Robert y Clara Schumann en Düsseldorf. Robert quedó tan impresionado que publicó en su revista un artículo titulado "Neue Bahnen" ("Nuevos caminos"), donde presentaba al joven desconocido como el futuro genio de la música alemana. Fue un impulso enorme y, a la vez, una carga enorme: de la noche a la mañana, todos esperaban obras maestras de él.

Clara Schumann, un vínculo para toda la vida

Pocos meses después, en febrero de 1854, Robert Schumann intentó suicidarse. Fue internado en un sanatorio, donde murió en 1856. Brahms se quedó al lado de Clara, una pianista brillante con muchos hijos, y ayudó a sostener su hogar.

Entre los dos nació una amistad profunda que duró el resto de sus vidas. Lo que sentían exactamente el uno por el otro ha fascinado a los biógrafos, pero el dato documentado es sencillo: Brahms nunca se casó, y Clara siguió siendo su confidente musical más cercana.

Fracasos, Detmold y una polémica famosa

Sus primeros años no fueron un camino recto hacia el éxito. De 1857 a 1860 pasó los inviernos trabajando en la pequeña corte de Detmold. Su Primer Concierto para piano, nacido de un proyecto de sinfonía abandonado, fue mal recibido en 1859; el propio Brahms lo llamó un fracaso "brillante y rotundo".

En 1860 entró además en la llamada "guerra de los románticos": ayudó a redactar un manifiesto contra la Nueva Escuela Alemana de Liszt y sus seguidores. El texto se filtró antes de tiempo y fue objeto de burlas, y Brahms no volvió a participar jamás en polémicas públicas. Conoció a Richard Wagner en 1863, y Wagner hizo después comentarios críticos e incluso insultantes sobre su música.

Viena y Un réquiem alemán

En 1862 Brahms visitó Viena y decidió quedarse a vivir allí. Tras la muerte de su madre en 1865 trabajó intensamente en Un réquiem alemán. Cuando la obra completa se interpretó en Bremen en 1868, fue un triunfo que lo hizo famoso en toda Europa.

Un éxito más ligero llegó con sus Danzas húngaras, cuya primera serie apareció en 1869 y le dio una enorme popularidad.

La sinfonía que no se atrevía a terminar

¿Por qué tardó tanto, entonces, la Primera Sinfonía? En parte porque Brahms era su crítico más duro. Destruyó muchas obras tempranas y llegó a decir que había destruido veinte cuartetos de cuerda antes de publicar el primero oficial, en 1873. Para alguien que se medía con Beethoven, una sinfonía era la prueba definitiva.

Cuando la Sinfonía n.º 1 en do menor se estrenó por fin en Karlsruhe el 4 de noviembre de 1876, dirigida por su amigo Felix Otto Dessoff, el público oyó enseguida el eco de Beethoven. El amplio tema del final se parece mucho a la "Oda a la alegría" de la Novena. Cuando alguien se lo señaló, Brahms respondió, según se cuenta, que "cualquier burro lo ve". Para él, usar el lenguaje de Beethoven era un homenaje consciente, no una copia.

Una vez rota la presa, lo demás llegó más rápido. Siguieron tres sinfonías más, y Richard Strauss llamó a la Cuarta "una obra gigante, grande en concepción e invención".

La tercera B y sus últimos años

A Hans von Bülow le gustaba situar a Brahms junto a Bach y Beethoven entre los grandes maestros de la música, una terna que hoy se recuerda como "las tres B". En 1889 su ciudad natal, Hamburgo, lo nombró ciudadano de honor.

En el verano de 1896 le diagnosticaron cáncer. Murió en Viena el 3 de abril de 1897, a los 63 años, y fue enterrado en el Cementerio Central de la ciudad.

Por qué Brahms sigue importando

Brahms demostró que se podía ser moderno respetando el pasado. Unió las formas rigurosas de Bach y Beethoven con una emoción romántica cálida, y sus sinfonías, conciertos, música de cámara y canciones siguen en el centro del repertorio. Para quien aprende algo difícil, como un idioma, su historia ofrece consuelo: tardó dos décadas en terminar la obra que más temía, y valió la pena esperar.

Aprende con Brahms: expresiones en español sobre la paciencia y la presión

Expresión Significado Ejemplo
estar a la altura cumplir lo que se espera Brahms temía no estar a la altura.
a la sombra de eclipsado por alguien más grande Compuso a la sombra de Beethoven.
ser muy exigente consigo mismo juzgarse con dureza Brahms era muy exigente consigo mismo.
valer la pena merecer el esfuerzo o la espera La Primera Sinfonía valió la pena.
rendir homenaje mostrar respeto públicamente El final rinde homenaje a Beethoven.

Practica: Piensa en un proyecto que llevas tiempo aplazando. Escribe tres frases en español usando "estar a la altura", "valer la pena" y "a la sombra de".

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