Dvořák y la Sinfonía del Nuevo Mundo: el checo que buscó la música de América
Antonín Dvořák, hijo de un posadero checo, escribió la Sinfonía del Nuevo Mundo en Nueva York en 1893. Su vida, de la viola en Praga a la Luna.
La Sinfonía n.º 9 "Del Nuevo Mundo" nació en Nueva York en 1893, cuando el compositor checo Antonín Dvořák dirigía el Conservatorio Nacional de Música de América; fue un encargo de la Filarmónica de Nueva York. Dvořák se interesó por los espirituales afroamericanos y la música de los pueblos nativos, y explicó que no citó melodías existentes, sino que escribió temas propios con ese espíritu. Detrás de la obra hay una historia sorprendente: la de un chico de pueblo, hijo de un posadero, que tardó décadas en ser reconocido.
Un niño de pueblo y su pasión por los trenes
Dvořák nació el 8 de septiembre de 1841 en Nelahozeves, un pueblo cercano a Praga que entonces pertenecía al Imperio austríaco. Su padre, František, fue posadero, carnicero y músico profesional de cítara; no tuvo mucho éxito en los dos primeros oficios, pero se ganaba la vida con la música.
Durante su infancia se construyó una estación de tren en Nelahozeves, y el pequeño Antonín desarrolló una pasión por los trenes que le duró toda la vida. Es un detalle simpático para un compositor cuya música parece viajar siempre entre dos mundos.
Aprender alemán, aprender música
A los 13 años lo enviaron a vivir con un tío en Zlonice, sobre todo para que aprendiera alemán, la lengua de la administración y del ascenso social en el Imperio. Su profesor de alemán, Antonín Liehmann, era también el organista de la iglesia, y le enseñó órgano, piano, violín y teoría musical.
Así, una clase de idiomas se convirtió en una clase de música. En septiembre de 1857 ingresó en la Escuela de Órgano de Praga y se graduó en 1859 como segundo de su promoción. Para cualquier estudiante de idiomas, es un buen recordatorio de que una lengua abre puertas que no esperamos.
Diez años tocando la viola
Durante la década siguiente vivió como músico de orquesta. Desde 1862 tocó la viola en la orquesta del Teatro Provisional de Praga, y lo dejó en 1871 para dedicarse a componer. Sentado noche tras noche en medio de la orquesta, aprendió desde dentro cómo se construyen las óperas y las sinfonías.
El premio, Brahms y las Danzas eslavas
El gran cambio llegó con una beca estatal. Dvořák ganó el Premio Estatal austríaco de composición correspondiente a 1874, y de nuevo en 1876 y 1877. En el jurado de 1874 estaban el crítico Eduard Hanslick y Johannes Brahms.
Brahms hizo algo más que votar. Tras el premio de 1877 recomendó a Dvořák a su propio editor, Simrock, que le encargó las Danzas eslavas, op. 46, entregadas en 1878. Una segunda serie, op. 72, llegó en 1886. Con ellas, el nombre de Dvořák empezó a circular por toda Europa.
Inglaterra, su público más fiel
Gran Bretaña fue uno de sus públicos más leales. La interpretación de su Stabat Mater en el Royal Albert Hall de Londres, el 10 de marzo de 1883, abrió la puerta a muchas otras en el país. Visitó Gran Bretaña al menos ocho veces para dirigir sus propias obras.
Los años de Nueva York
En 1892 Jeannette Thurber, presidenta del Conservatorio Nacional de Música de América, lo invitó a Nueva York con un sueldo de 15.000 dólares anuales. Dirigió el conservatorio de 1892 a 1895, aunque en 1894 el salario bajó a 8.000 dólares y se pagaba de forma irregular.
Entre enero y mayo de 1893 escribió la sinfonía. Anton Seidl dirigió a la Filarmónica de Nueva York en el estreno, en el Carnegie Hall, el 16 de diciembre de 1893, con un aplauso entusiasta. Dvořák contó que una escena de baile del poema The Song of Hiawatha, de Longfellow, inspiró el scherzo, y los historiadores relacionan el sabor "americano" de la obra sobre todo con la escala pentatónica.
Spillville y el Largo que llegó a la Luna
Ese verano viajó a Spillville, un pequeño pueblo de Iowa, donde compuso el Cuarteto de cuerda en fa mayor, op. 96, llamado "Americano", y un quinteto de cuerda.
El movimiento lento de la sinfonía, un Largo con un célebre solo de corno inglés, tuvo vida propia. William Arms Fisher adaptó su tema en la canción "Goin' Home". Y en 1969 Neil Armstrong llevó una grabación de la sinfonía en la misión Apolo 11: la música del "Nuevo Mundo" viajó hasta la Luna.
De vuelta a Praga: el Concierto para violonchelo y Rusalka
Terminó su Concierto para violonchelo en si menor, op. 104, en febrero de 1895, y dirigió su estreno en Londres en 1896. Ya en Bohemia se volcó en la ópera: Rusalka se estrenó en 1901 y fue su ópera de mayor éxito; su "Canción a la luna" es una de sus páginas más conocidas.
Murió en Praga el 1 de mayo de 1904, a los 62 años, tras unas cinco semanas de enfermedad que siguieron a una gripe. Está enterrado en el cementerio de Vyšehrad, en Praga. El chico que aprendió alemán para abrirse camino terminó regalando al mundo uno de sus retratos musicales de América más queridos.
Aprende con Dvořák: expresiones en español sobre viajes y hogar
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| echar de menos | sentir la falta de alguien o algo | Lejos de Praga, cualquiera echaría de menos su casa. |
| abrirse camino | conseguir avanzar con esfuerzo | Aprendió alemán para abrirse camino. |
| recomendar a alguien | hablar bien de alguien para ayudarlo | Brahms recomendó a Dvořák a su editor. |
| dar el salto | atreverse a un cambio grande | En 1892 dio el salto y se fue a Nueva York. |
| como en casa, en ningún sitio | el hogar es el mejor lugar | Tras tres años fuera, pensó que como en casa, en ningún sitio. |
Practica: Imagina que acabas de mudarte a otro país. Escribe a un amigo cuatro frases en español usando "echar de menos" y "dar el salto".