La Heidi de Johanna Spyri: nostalgia, fe y un abuelo gruñón mucho antes de la serie de TVE
La novela Heidi (1880–81) de Johanna Spyri es más breve y religiosa que el anime de 1974. Argumento, personajes, temas y lo que cambió la serie.
Las diferencias entre el libro de Heidi y el anime son sobre todo de tono: la novela de Johanna Spyri, publicada en dos partes en 1880 y 1881, es una historia breve y abiertamente cristiana en la que una huérfana de cinco años ablanda a su abuelo amargado, enferma de nostalgia en Fráncfort y, al volver, lo reconcilia con Dios y con el pueblo. La serie japonesa de 1974, dirigida por Isao Takahata, conserva ese argumento, pero lo alarga a lo largo de toda una temporada, inventa personajes como el perro San Bernardo del abuelo, llamado Joseph en el original, y cambia parte del material religioso por cuentos de hadas. Quien creció viendo la serie en televisión reconocerá a todos los personajes en el libro, pero encontrará un relato más sobrio y más centrado en la fe de lo que recuerda.
Johanna Spyri, la autora
Johanna Spyri nació en 1827 en Hirzel, una zona rural del cantón de Zúrich, y murió en 1901. De niña pasó varios veranos cerca de Chur, en los Grisones, el paisaje de montaña que después usaría en sus novelas. Era hija de la poeta Meta Heusser-Schweizer. En 1852 se casó con el abogado Bernhard Spyri, gracias al cual conoció, entre otros, a Richard Wagner, que vivía entonces en Zúrich como refugiado político.
Spyri empezó a publicar tarde. Su primer relato, sobre la vida de una mujer que sufre violencia doméstica, salió en 1873, y después llegaron historias para adultos y para niños. Según su biografía, escribió Heidi en solo cuatro semanas. La novela se publicó en dos partes en la editorial Perthes de Gotha: Los años de aprendizaje y peregrinaje de Heidi y Heidi sabe aprovechar lo que aprendió. Su subtítulo la presentaba como un libro "para niños y para quienes aman a los niños". En 1884 murieron su marido y su único hijo, ambos llamados Bernhard; desde entonces se volcó en obras de caridad y escribió más de cincuenta relatos más.
El argumento de la novela
Heidi se llama en realidad Adelheid. Su padre, Tobias, murió aplastado por una viga cuando ella era un bebé, y su madre murió de fiebre poco después. La cría su tía Dete, que, al conseguir un empleo, sube a la niña de cinco años a la montaña sobre la aldea de Dörfli, cerca de Maienfeld, y la deja con su abuelo. El anciano, al que llaman el Tío de los Alpes, vive solo en una cabaña. Sirvió como soldado en Nápoles, los vecinos murmuran sobre su pasado y, desde la muerte de su hijo y su nuera, guarda rencor a Dios y a la gente.
La curiosidad y la alegría de Heidi lo conquistan en pocos días. La niña pasa el verano en los pastos altos con Pedro, el cabrero de once años, y visita a la abuela ciega de Pedro, que le toma un enorme cariño. Tres años después, Dete vuelve y se lleva a Heidi a Fráncfort como dama de compañía de Clara Sesemann, una niña rica y bondadosa que no puede andar. A Clara le encantan las historias y las meteduras de pata de Heidi, pero el ama de llaves, la señorita Rottenmeier, intenta domarla a toda costa. El consuelo de Heidi es la abuela de Clara, que le enseña a leer con un libro de historias bíblicas.
La añoranza de las montañas es tan fuerte que Heidi empieza a caminar sonámbula por la casa, y los criados creen que hay un fantasma. El médico comprende que se trata de una nostalgia grave y ordena que la devuelvan a casa. De vuelta en los Alpes, Heidi lee himnos a la abuela ciega de Pedro. Un día le lee a su abuelo la parábola del hijo pródigo; esa noche el anciano reza por primera vez en años, la acompaña a la iglesia y se instala en el pueblo durante el invierno para que ella pueda ir a la escuela.
Al verano siguiente Clara viaja a la montaña y se fortalece con leche de cabra y aire puro. Pedro, celoso de la amistad entre las dos niñas, empuja la silla de ruedas vacía cuesta abajo. Sin ella, Clara no tiene más remedio que intentar caminar, y poco a poco lo consigue. Pedro acaba confesando, y la familia Sesemann promete cuidar de Heidi si algún día su abuelo ya no puede hacerlo.
Los personajes
Heidi es alegre y libre; solo la señorita Rottenmeier insiste en llamarla "Adelheid". El abuelo es un solitario malhumorado y es, en realidad, el personaje que más cambia en todo el libro. Pedro es huraño y pesimista, y quiere tanto a Heidi que llega a sentir celos. Clara tiene doce años cuando llega Heidi, de ocho; su madre ha muerto y su padre, un hombre de negocios, viaja constantemente. La abuela Sesemann es cálida y sabia, mientras que Rottenmeier encarna todo lo rígido de la vida en la ciudad. El médico de la familia es, en Fráncfort, quien mejor entiende a Heidi.
Los temas: lugar, nostalgia y fe
La novela gira en torno a tres ideas. La primera es el lugar: los Alpes no son un simple decorado, sino una fuente de salud y felicidad, y Spyri sigue siendo admirada por sus descripciones vivas del paisaje. La segunda es la nostalgia: la enfermedad de Heidi en Fráncfort es una de las partes más realistas del libro, porque muestra que un niño puede estar bien atendido por fuera y sentirse profundamente desgraciado por dentro.
La tercera es la fe y el perdón. Heidi aprende a leer con relatos religiosos, usa esa habilidad para consolar a una anciana ciega y devuelve a su abuelo a la iglesia con una parábola sobre un hijo que regresa a casa. La propia estructura del libro imita esa parábola: Heidi, el abuelo e incluso Clara tienen que alejarse de algo y volver transformados. No a todos los lectores les convence esta sencillez; a la novela se le ha reprochado tener personajes muy en blanco y negro y una visión idealizada de la vida en el campo.
Hay además una vieja polémica. En 2010 un investigador suizo encontró un relato alemán de 1830, Adelaida, la niña de los Alpes, de Hermann Adam von Kamp, con muchas semejanzas de argumento e imágenes. La biógrafa de Spyri admitió que era perfectamente posible que lo conociera, porque creció en una casa llena de libros.
Lo que cambió el anime de 1974
En España, Heidi es casi sinónimo de la serie de animación japonesa, estrenada en TVE el 2 de mayo de 1975. Fue uno de los anime más populares de la historia en el país, con juguetes y hasta un cómic quincenal que continuó la historia durante más de cien números. La dirigió Isao Takahata, con Hayao Miyazaki encargado del diseño de escenarios, la composición de planos y parte del guion, y Yōichi Kotabe en el diseño de personajes. En el verano de 1973, Takahata, Miyazaki y Kotabe viajaron a Maienfeld y después a Fráncfort para documentarse; la casa de Clara en la serie se inspiró en la casa de Goethe.
Los cambios son numerosos. El gran perro San Bernardo del abuelo fue creado para la serie y no aparece en el libro de Spyri, y la cabrita Yuki ("Nieve") se basa en un cabritillo de la novela. En la serie, la abuela de Clara enseña a leer a Heidi con los cuentos de los hermanos Grimm, no con historias bíblicas, de modo que el anime resulta mucho menos religioso. Episodios dedicados a la vida diaria, un gatito escondido en casa de los Sesemann o la carrera de trineos de Pedro dan a la historia un ritmo más pausado y amable que el del libro.
Legado y la "tierra de Heidi"
Se han hecho unas 25 versiones para cine y televisión, entre ellas una película de Hollywood de 1937 protagonizada por Shirley Temple. En 1968, una emisión estadounidense de Heidi se hizo famosa porque la cadena NBC cortó un partido de fútbol americano para emitirla y los espectadores se perdieron una remontada; aquel encuentro se recuerda como el "Heidi Game". Las supuestas continuaciones, como Heidi crece, las escribió el traductor francés Charles Tritten mucho después de la muerte de Spyri.
La novela también ha moldeado la imagen de Suiza en el mundo. La zona de Maienfeld se promociona hoy como "Heidiland", y una de sus aldeas pasó a llamarse Heididorf. Spyri apareció en un sello suizo en 1951 y en una moneda conmemorativa en 2009. Si guardas buenos recuerdos de la serie, leer la novela es una forma estupenda de descubrir el libro más sereno y serio que hay debajo.
Aprende inglés con Heidi
| Expresión en inglés | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| to be homesick | echar de menos el hogar | Heidi was homesick in Frankfurt. |
| to win someone over | ganarse a alguien | She won her grandfather over. |
| fresh mountain air | aire puro de montaña | Klara grew stronger in the fresh mountain air. |
| to take your first steps | dar los primeros pasos | Klara took her first steps on the Alm. |
| there's no place like home | no hay lugar como el hogar | For Heidi, there's no place like home. |
Ejercicio: Escribe en inglés tres frases sobre un lugar que echaste de menos, usando "to be homesick" y "there's no place like home".