Heródoto entre la historia y la leyenda: por qué le llaman padre de la historia y también padre de las mentiras
Heródoto (c. 484–c. 425 a. C.) narró las guerras médicas en sus Historias. Por qué es el padre de la historia y por qué lo acusaron de inventar.
A Heródoto se le llama "padre de la historia" porque sus Historias, un relato de las guerras entre griegos y persas escrito en el siglo V a. C., se consideran la obra fundacional de la historia en la literatura occidental, y porque el orador romano Cicerón le dio precisamente ese título. Fue un historiador y geógrafo griego nacido en Halicarnaso, la actual Bodrum, en Turquía, y su libro inauguró la historia como género y como disciplina en Occidente. Al mismo tiempo, muchos se burlaron de él llamándolo "padre de las mentiras". Entender por qué conviven los dos apodos es la mejor manera de conocerlo.
Un griego nacido bajo el Imperio persa
Se acepta en general que Heródoto nació en Halicarnaso, en la costa de Anatolia, hacia el año 485 a. C. La ciudad formaba parte entonces del Imperio persa, de modo que el hombre que contaría la gran guerra de los griegos contra Persia nació, curiosamente, como súbdito persa. Una enciclopedia bizantina del siglo X, la Suda, afirma que su familia era influyente y que estaba emparentado con el poeta épico Paniasis; como algunos nombres de la familia son carios, los estudiosos creen que tenía al menos en parte origen cario.
La misma Suda cuenta que el joven Heródoto huyó a la isla de Samos y que más tarde volvió para encabezar la revuelta que derrocó al tirano de su ciudad. Los historiadores actuales lo toman con cautela, porque la Suda es la única fuente de esa imagen heroica, y eso basta para dudar de ella. Con las biografías antiguas pasa a menudo: hay pocos datos firmes, mucha tradición posterior, y al lector le toca separar una cosa de la otra sin perder el gusto por la historia.
Un viajero que preguntaba a todo el mundo
Lo que distingue a Heródoto es lo lejos que fue a buscar su material. Él mismo afirma haber viajado mucho por el mundo antiguo, entrevistando a gente y reuniendo relatos, y casi todo lo que cuenta ocurre dentro de los territorios del Imperio persa. Sus descripciones como testigo indican que estuvo en Egipto, probablemente después del 454 a. C., y que luego pasó seguramente por Tiro y bajó por el Éufrates hasta Babilonia.
Hacia el 447 a. C. se trasladó a Atenas, una ciudad cuyos ciudadanos e instituciones democráticas admiraba abiertamente. Poco después, en el 443 a. C. o algo más tarde, se unió a la colonia de Turios, en el sur de Italia, fundada con apoyo ateniense; por eso Aristóteles pudo hablar de "Heródoto de Turios". No hay nada en su obra que pueda fecharse con seguridad después del 430 a. C., así que se suele pensar que murió poco después, tal vez en Atenas, en Macedonia o en la propia Turios.
De qué tratan realmente las Historias
Las Historias son uno de los relatos más antiguos sobre el ascenso del Imperio persa y sobre las causas y los hechos de las guerras entre Persia y las ciudades griegas. Siguen a grandes reyes y batallas célebres como Maratón, las Termópilas, Salamina y Platea, pero se desvían una y otra vez del camino principal para describir costumbres, paisajes y el pasado de los pueblos implicados. Esas digresiones no son relleno: forman parte esencial del relato y, para muchos lectores de hoy, son lo más sabroso del libro.
Más tarde la obra se dividió en nueve libros, cada uno con el nombre de una de las nueve musas. En las primeras líneas, Heródoto explica su propósito: publica su investigación para que los hechos humanos no se borren con el tiempo, para que las grandes hazañas de griegos y no griegos no queden sin fama y para mostrar por qué lucharon entre sí. Esa última parte es clave. No se limita a enumerar sucesos, sino que pregunta por sus causas, y esa pregunta es una de las razones por las que se le considera el primer historiador en el sentido occidental.
Por qué "padre de la historia"
Varias razones se suman. Su obra es la prosa griega más antigua que se ha conservado completa, así que, en un sentido muy práctico, la tradición escrita de la historia griega empieza para nosotros con él. Autores anteriores, como Hecateo de Mileto, solo sobreviven en fragmentos; además, no narraban hechos de la memoria reciente ni situaban las tradiciones orales griegas dentro de una historia más amplia de Oriente, como sí hizo Heródoto. También presumía de corregir con la observación las teorías demasiado ordenadas de sus predecesores; por ejemplo, rechazó la vieja idea de una tierra perfectamente circular con continentes del mismo tamaño.
Los estudiosos modernos le han dado otros títulos: padre de la antropología comparada y padre de la etnografía, e incluso se le ha descrito como el más moderno de los historiadores antiguos por su ideal de una historia total. Basta leer sus largas descripciones de las costumbres egipcias o de los entierros escitas para entender el porqué.
Por qué "padre de las mentiras"
El otro apodo nace de la misma costumbre de recogerlo todo. Como su libro incluye muchas historias extrañas y cuentos populares, sus críticos lo tacharon de "padre de las mentiras". Tucídides, que escribió sobre la guerra del Peloponeso una generación después, lo despachó como un simple contador de historias, y el comediógrafo Aristófanes se burló de su forma de explicar el origen de las guerras. Otros autores antiguos se sumaron: Duris de Samos lo llamó "fabricante de mitos" y el gramático Harpocración escribió un libro entero sobre las mentiras de Heródoto.
El ejemplo más famoso son sus "hormigas" del tamaño de un zorro que, en un desierto del lejano Oriente, sacaban polvo de oro al excavar. Parece pura fantasía, pero el explorador Michel Peissel propuso que podría referirse a las marmotas del Himalaya de una meseta rica en oro del norte de Pakistán, quizá por una confusión con una palabra persa. Heródoto nunca dijo haber visto esos animales. Su defensa, entonces y ahora, es sencilla: contaba lo que podía ver y lo que le decían.
¿Hasta qué punto es fiable?
La respuesta honesta es "en parte". Muchos historiadores actuales creen que sus relatos son al menos parcialmente inexactos, a menudo por exageración. El alemán Detlev Fehling fue mucho más lejos y sostuvo que Heródoto exageró sus viajes e inventó buena parte de sus fuentes, y algunos especialistas dudan de cuánto vio realmente de Egipto.
Pero la arqueología ha sorprendido varias veces a los escépticos. Describió la ciudad escita de Gelono como enorme, algo que casi nadie creía hasta que se redescubrió en 1975, y los hallazgos en el puerto egipcio sumergido de Tonis-Heracleion, entre ellos un tipo de barco que él había descrito, han respaldado partes de su relato. Sobre todo, sigue siendo la fuente principal, y muchas veces la única, para los dos siglos anteriores a su época en el mundo griego y en el Imperio persa. Hoy conviene leerlo como se escucha a un amigo muy viajado: disfrutar del relato, fijarse en cuándo dice "me contaron" y comprobar las afirmaciones grandes con otras pruebas.
Un narrador ante el público
Heródoto probablemente daba a conocer su investigación leyéndola en voz alta ante el público, como era habitual en su tiempo. Luciano contó siglos después que leyó las Historias completas a la multitud de los Juegos Olímpicos de una sola vez y fue aplaudido al final; otra anécdota antigua dice, al contrario, que esperó a que unas nubes le dieran sombra y para entonces el público ya se había ido. Las dos son anécdotas tardías, no datos seguros, pero muestran que se le recordaba como un gran narrador además de como investigador.
Aprende con Heródoto: expresiones en español
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| contar batallitas | relatar con detalle historias del pasado | Mi abuelo siempre cuenta batallitas. |
| de oídas | por lo que otros dicen, sin comprobarlo | Conozco esa ciudad solo de oídas. |
| de primera mano | visto o vivido por uno mismo | Es un testimonio de primera mano. |
| irse por las ramas | desviarse del tema principal | Heródoto se va por las ramas a menudo. |
| poner en tela de juicio | dudar de algo, cuestionarlo | Tucídides puso en tela de juicio sus relatos. |
Practica: Escribe tres frases sobre un viaje que alguien te contó, usando "de oídas" y "de primera mano".