¿Qué es el Hōjōki? El libro de la cabaña de Kamo no Chōmei, el río que no se detiene y las cinco catástrofes
Escrito en 1212 por un ermitaño que vivía en una cabaña de tres metros de lado, el Hōjōki es el gran ensayo japonés sobre la impermanencia.
El Hōjōki, que suele traducirse como Relato de mi cabaña o La cabaña de diez pies cuadrados, es una obra breve escrita en marzo de 1212 por Kamo no Chōmei, un antiguo poeta de la corte que se hizo ermitaño budista. A través de los incendios, torbellinos, hambrunas y terremotos que vivió en Kioto, expresa la idea budista de la impermanencia (mujō) y termina con el retrato de su vida sencilla en una diminuta cabaña en el monte Hino. Hoy sigue formando parte del programa escolar japonés.
El comienzo más famoso: el río que fluye
En Japón casi todo el mundo sabe de memoria la primera frase. Chōmei escribe que la corriente del río nunca cesa y, sin embargo, el agua nunca es la misma; que la espuma de los remansos desaparece y vuelve a formarse sin durar mucho, y que lo mismo ocurre con las personas y las casas del mundo. La imagen recuerda al aforismo panta rhei, "todo fluye", atribuido a Heráclito, que también usaba un río cambiante, y a los adagios latinos Omnia mutantur y Tempora mutantur.
Tras esa apertura, el libro habla de la fragilidad de las cosas, después recorre las catástrofes de su tiempo y, en la segunda mitad, describe la vida en su choza. Primero el mundo; luego, uno mismo.
¿Qué significa "Hōjōki"?
Hōjō es un espacio de un jō por lado, unos tres metros. En sus últimos años, Chōmei construyó una cabaña de ese tamaño en Hino, a las afueras de Kioto, y vivió allí retirado. Como el libro recoge lo que observó del mundo desde esa cabaña, él mismo lo tituló Hōjōki, "el relato del espacio de un jō". El manuscrito más antiguo fecha la obra a finales del tercer mes de 1212 y la firma con su nombre budista, Ren'in.
Las cinco catástrofes que cuenta el Hōjōki
La parte central del libro es una crónica de desastres que el autor vio con sus propios ojos, y los historiadores todavía la usan como fuente.
- El gran incendio de 1177. Un fuego que empezó en una posada de bailarines, en el sureste de la capital, avanzó en una sola noche hacia el noroeste y redujo a cenizas la puerta Suzaku, el gran salón del Estado y varios ministerios. Se quemó un tercio de la ciudad.
- El torbellino de 1180. Un enorme remolino arrasó varias calles; las casas quedaron aplastadas o reducidas a postes y vigas, y las tablas y tejas volaban por el aire como hojas de invierno.
- El traslado a Fukuhara en 1180. La capital se trasladó de repente a Fukuhara, cerca de la actual Kobe. Los edificios de Kioto se desmontaron y se bajaron por el río, pero el nuevo lugar era demasiado estrecho para trazar calles, y ese mismo invierno la capital volvió a Kioto.
- La hambruna de Yōwa, 1181–1182. Sequías, tifones e inundaciones arruinaron dos años de cosechas, y el hambre se convirtió en epidemia. El monje Ryūgyō, del templo Ninna-ji, marcaba la frente de los muertos con una letra sagrada y contó más de 42.300 cadáveres solo en la mitad izquierda de la capital durante el cuarto y el quinto mes de 1182.
- El gran terremoto de 1185. Las montañas se derrumbaron y taparon los ríos, el mar se inclinó e inundó la tierra, y las réplicas duraron unos tres meses.
Algunas escenas son casi insoportables. En la parte de la hambruna, Chōmei cuenta que vio a un niño pequeño que, sin saber que su madre había muerto, seguía tumbado a su lado intentando mamar.
La vida en la cabaña de un jō
Después de los desastres, Chōmei habla de sí mismo. Heredó la casa de su abuela paterna, pero más tarde no pudo seguir viviendo en ella; hacia los cincuenta años dejó su hogar y se retiró del mundo. No tenía esposa, ni hijos, ni ingresos. Tras cinco años en Ōhara, construyó su última vivienda: apenas diez pies de lado y siete de alto, pensada para poder desmontarla y trasladarla con facilidad.
Dentro tenía un estante para ofrendas, estantes de bambú con libros de poesía japonesa y una pintura del buda Amitābha. Se hizo gran amigo del hijo pequeño del guardián de la montaña, pese a los cincuenta años de diferencia, y juntos recorrían los montes. Descansaba cuando el cuerpo estaba cansado, trabajaba cuando se sentía fuerte y ya no le importaba su aspecto.
Pero el libro no termina en una calma sencilla. En las últimas líneas, Chōmei se juzga a sí mismo y se pregunta si incluso su apego a la cabaña no será un obstáculo para la iluminación. Esa autocrítica final es lo que convierte el Hōjōki en algo más que un elogio de la vida simple.
¿Quién fue Kamo no Chōmei?
Kamo no Chōmei (1153 o 1155–1216) fue el segundo hijo de un alto sacerdote del santuario Shimogamo de Kioto. Estudió poesía y música desde niño, pero cuando murió su padre, a comienzos de la década de 1170, el puesto fue para un primo y no para él.
Hizo carrera como poeta de waka y en 1201 entró en la oficina de poesía de la corte. En 1204 aspiró a un puesto de sacerdote en el santuario Kawai, pero un rival se opuso con fuerza pese al apoyo del emperador retirado Go-Toba, y Chōmei acabó haciéndose monje. También era un consumado intérprete de biwa y koto. Además del Hōjōki, escribió un tratado de poesía, el Mumyōshō, y una colección de relatos budistas, el Hosshinshū.
¿Qué tipo de libro es?
Se ha clasificado a la vez como zuihitsu, un ensayo libre "al correr del pincel", y como literatura budista. En Japón se cuenta, junto con El libro de la almohada de Sei Shōnagon y el Tsurezuregusa de Yoshida Kenkō, entre los tres grandes ensayos clásicos, y se le considera la primera gran obra escrita en un estilo que mezcla caracteres chinos y kana. Chōmei se inspiró mucho en el Chiteiki (982) de Yoshishige no Yasutane y en la figura del sabio indio Vimalakīrti.
El Hōjōki en otras lenguas
Fue una de las primeras obras clásicas japonesas que llegaron a los lectores occidentales. La primera traducción al inglés la hizo en 1891 el futuro novelista Natsume Sōseki, a petición de su profesor James Main Dixon en la Universidad Imperial de Tokio. En español existe una edición bilingüe japonés-español, Hojoki - Canto a la vida desde una choza, publicada en 2015 con la supervisión de Yolanda del Nogal y un CD de audio en español.
Aprende español con el Hōjōki
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| nada es para siempre | todo cambia o se acaba | El río de Chōmei recuerda que nada es para siempre. |
| dejarse llevar por la corriente | aceptar lo que pasa sin resistirse | En su cabaña aprendió a dejarse llevar. |
| dar la espalda al mundo | apartarse de la sociedad | A los cincuenta años dio la espalda al mundo. |
| menos es más | lo sencillo puede ser mejor | Su cabaña diminuta demuestra que menos es más. |
| en un abrir y cerrar de ojos | muy deprisa | El fuego arrasó la ciudad en un abrir y cerrar de ojos. |
Práctica: Escribe tres frases sobre un cambio repentino en tu vida usando "nada es para siempre" y "en un abrir y cerrar de ojos". Luego describe en una frase tu propio "espacio de un jō".