Las campanas de Gion: el Cantar de los Heike, la caída de los Taira y los monjes ciegos que lo recitaban con laúd

El Cantar de los Heike narra la caída del clan Taira en la guerra Genpei (1180–1185), forjado por monjes laudistas en torno a una idea: nada dura.

El Cantar de los Heike (Heike Monogatari) no tiene un único autor. Es un relato épico, reunido antes de 1330, de la lucha entre los clanes Taira y Minamoto por el control de Japón durante la guerra Genpei (1180–1185), y nació de muchas versiones transmitidas oralmente por intérpretes ciegos que tocaban el laúd biwa, los llamados biwa hōshi. De qué trata puede resumirse en una palabra que anuncian sus primeros versos: la impermanencia. Los orgullosos Taira llegan a la cima de la corte y son aniquilados, y la obra presenta su caída como prueba de la verdad budista de que los prósperos han de declinar.

Una obra de muchas voces

«Heike» significa «la casa Taira»: hei es una lectura del primer carácter de Taira y ke significa familia. Sobre la autoría, el monje Yoshida Kenkō propuso en su Tsurezuregusa (1330) que un antiguo gobernador de Shinano llamado Yukinaga escribió el texto y enseñó a cantarlo a un ciego llamado Shōbutsu. Es verosímil, porque la obra usa una mezcla difícil de chino y japonés que solo dominaban monjes y nobles instruidos; pero los cambios de estilo y las frecuentes vueltas atrás indican una obra colectiva, en la que Yukinaga sería, como mucho, uno de los primeros en fijarla por escrito.

La versión más leída hoy la compiló en 1371 un monje ciego llamado Kakuichi. Pertenece a los gunki monogatari, los relatos de guerra, junto al Hōgen Monogatari, el Heiji Monogatari o el posterior Taiheiki. A un lector hispanohablante le resultará natural compararlo con nuestros cantares de gesta: también aquí hay una historia que se cantaba antes de leerse.

Para escuchar, no solo para leer

Los biwa hōshi, «monjes del laúd», eran intérpretes itinerantes que se ganaban la vida recitando con música de biwa; casi todos eran ciegos y llevaban la cabeza rapada y el hábito de los monjes budistas. Su estilo musical se llama heikyoku, literalmente «música de los Heike». Según la tradición, Shōbutsu, monje de la escuela Tendai, fue el primero en cantar la obra hacia 1220, y la recitación de Akashi Kakuichi (1300–1371) se acepta hoy como la versión de referencia.

Quizá hubo también un aspecto ritual. Antes de cantar los Heike, estos intérpretes cumplían funciones de purificación espiritual y prevención de epidemias, y probablemente por eso se convirtieron en custodios de la historia de un clan exterminado, en una época en que se temía a los espíritus airados de los Taira muertos. El relato es episódico y estaba pensado para contarse por entregas, noche tras noche, y por eso muchos capítulos funcionan como escenas completas.

El comienzo más famoso

祇園精舎の鐘の声、諸行無常の響きあり。娑羅双樹の花の色、盛者必衰の理をあらはす。

El sentido, en la traducción inglesa de Helen McCullough, es este: el tañido de las campanas de Gion Shōja resuena con la impermanencia de todas las cosas; el color de las flores de sāla revela que los prósperos han de declinar; los soberbios no perduran, son como un sueño en una noche de primavera, y los poderosos caen al fin, como polvo ante el viento. La expresión jōsha hissui, «los prósperos han de declinar», procede del Sutra del Rey Benévolo.

La historia en tres movimientos

El relato se divide a grandes rasgos en tres partes, cada una con su figura central. La primera es la de Taira no Kiyomori. Ayuda al emperador Go-Shirakawa a sofocar las rebeliones de 1156 y 1159, su clan ocupa los grandes cargos, su hija se casa con el emperador y más de la mitad de las provincias quedan bajo control Taira. Una conjura contra él en Shishigatani es delatada; los conspiradores son ejecutados o desterrados, entre ellos el monje Shunkan, abandonado en la isla de Kikaijima en una de las escenas más dolorosas de la obra. La rebelión se extiende, los Taira queman los grandes templos de Nara y Kiyomori muere en 1181 con una fiebre tan atroz que el agua que le echan se convierte en llamas y humo.

La segunda parte gira en torno al general Kiso no Yoshinaka, que destroza a un enorme ejército Taira en Kurikara y obliga al clan a huir de la capital con el niño emperador Antoku y los tesoros imperiales. Sus modales toscos en la capital lo vuelven objeto de burla, y muere cuando su caballo queda atrapado en un barrizal.

La tercera pertenece a Minamoto no Yoshitsune, genio militar al que su hermano mayor Yoritomo acusará falsamente de traición. Vence en Ichi-no-tani lanzando su caballería por una pendiente empinada, sorprende de nuevo a los Taira en Yashima y los destruye en el mar, en Dan-no-ura, en 1185. Allí la viuda de Kiyomori se arroja al agua con el pequeño emperador Antoku en brazos.

Escenas inolvidables

En Ichi-no-tani, el guerrero Kumagai Naozane derriba al joven Taira no Atsumori, duda porque le recuerda a su propio hijo y solo lo mata porque se acercan otros jinetes; encuentra una flauta en el cuerpo y más tarde se hace monje. En Yashima, una dama Taira alza un abanico desde una barca como desafío y el joven arquero Nasu no Yoichi lo atraviesa con una flecha. Son la otra cara de la epopeya: valor y destreza, pero también compasión por el enemigo.

Temas: mujō y karma

En la obra conviven dos corrientes, la samurái y la budista. Por un lado exalta el valor y embellece la muerte: los guerreros ahogados en la batalla final se comparan con un brocado de hojas de arce sobre las olas. Por otro, está empapada de budismo, y su tema central es mujō, la impermanencia, lo fugaz de la fortuna. La segunda idea budista es el karma: los actos traen consecuencias, como muestran la crueldad de Kiyomori y su terrible muerte.

El final cierra el círculo. En la sección conclusiva llamada Libro de los iniciados, Kenreimon'in, hija de Kiyomori y madre de Antoku, vive como monja en un retiro de Ōhara; cuando suena la campana del Jakkō-in, que hace eco de las campanas de Gion del principio, muere invocando a Amida. La obra empieza y termina con una campana.

¿Historia o literatura?

Conviene leerlo como literatura. El texto de Kakuichi de 1371 se considera en general una dramatización ficticia de la guerra Genpei, centrada en el guerrero ideal tal como lo imaginaban los cantores y no en los guerreros reales. Ha alimentado obras de teatro nō y kabuki, grabados, pinturas y haikus, y sus ideales guerreros contribuyeron a sentar las bases de lo que después se llamó bushido. Para la mayoría de los japoneses, el sonido del biwa sigue evocando los Heike y el cuento de fantasmas de Hōichi el sin orejas.

Aprende con los Heike: palabras en japonés

Japonés Significado Ejemplo
無常 (mujō) impermanencia 無常を感じる。
鐘 (kane) campana 鐘の声。
武士 (bushi) guerrero, samurái 武士の物語。
夢 (yume) sueño 春の夜の夢。
琵琶 (biwa) laúd japonés 琵琶を弾く。

Practica: escribe dos frases en español sobre algo que parecía eterno y cambió, y luego lee en voz alta 祇園精舎の鐘の声.

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