¿Por qué asesinaron a Julio César? Del Rubicón a los idus de marzo

¿Por qué asesinaron a Julio César? Del Rubicón a los idus de marzo

Julio César ganó una guerra civil, fue nombrado dictador perpetuo y murió apuñalado el 15 de marzo del 44 a. C. Cómo llegó al poder y por qué lo mataron.

Julio César fue asesinado el 15 de marzo del año 44 a. C., los idus de marzo, por un grupo de senadores encabezado por Bruto y Casio, que le asestaron al menos veintitrés puñaladas. Lo hicieron porque pocas semanas antes había sido proclamado «dictador perpetuo», y muchos senadores creían que la República no podía sobrevivir con un solo hombre al mando para siempre. La ironía es que el crimen no salvó la República: su heredero adoptivo acabaría convertido en el primer emperador de Roma.

Un joven ambicioso en una ciudad peligrosa

César nació el 12 o 13 de julio del año 100 a. C. en la Subura, un barrio popular de Roma. Creció en una época de violencia política, cuando los generales entraban en la política con sus ejércitos.

De su juventud se cuenta que fue capturado por piratas y liberado tras pagar un rescate. La captura es real, pero los relatos posteriores la adornaron, y un historiador antiguo sugiere que los piratas probablemente fueron vendidos como esclavos y no crucificados, como dice la versión popular. Su vida empezó a convertirse en leyenda cuando aún vivían quienes lo conocieron.

La alianza que cambió Roma

En el año 60 a. C. César selló una alianza informal con Pompeyo, el general más célebre, y con Craso, el hombre más rico de Roma. Hoy la llamamos «primer triunvirato», aunque es una etiqueta moderna y algo engañosa: fue un pacto privado, no un cargo oficial. Con ese apoyo fue elegido cónsul para el año 59 a. C. y después recibió el mando de las provincias de la Galia.

La guerra de las Galias

Durante los años siguientes combatió en lo que hoy son Francia, Bélgica y otras regiones, y hacia el 51 a. C. había completado sus victorias. El momento decisivo llegó en el 52 a. C. en Alesia, donde sitió al líder galo Vercingétorix, que terminó rindiéndose. César narró estas campañas en sus Comentarios sobre la guerra de las Galias, escritos en un latín claro y en tercera persona: parecen un informe neutral, pero eran también una gran campaña de imagen.

Cruzar el Rubicón

El Senado temía a un general rico, famoso y querido por sus soldados, y le ordenó abandonar su ejército. A principios de enero del 49 a. C., César cruzó con una legión el Rubicón, el río que marcaba el límite de su provincia. Entrar armado en Italia era ilegal, y así comenzó la guerra civil. Según Plutarco y Suetonio, al cruzarlo habría citado un verso del dramaturgo griego Menandro, el que conocemos en latín como alea iacta est, «la suerte está echada».

Guerra civil, Egipto y «veni, vidi, vici»

César derrotó a Pompeyo en Farsalia el 9 de agosto del 48 a. C. Pompeyo huyó a Egipto, donde fue asesinado nada más llegar a Alejandría. César lo siguió, apoyó a la joven reina Cleopatra VII en su lucha por el trono y, hacia junio del 47 a. C., Cleopatra tuvo un hijo suyo, Cesarión. Ese mismo año venció al rey Farnaces en Zela tan rápido que resumió la campaña en tres palabras: veni, vidi, vici, «llegué, vi, vencí».

Reformas: el calendario

El calendario romano se había desajustado de las estaciones. César lo sustituyó por uno solar de 365 días con un día bisiesto cada cuatro años, que entró en vigor en el 45 a. C. El calendario juliano se usó en Europa durante más de dieciséis siglos, y el gregoriano que usamos hoy es una pequeña corrección de él. Además, Quintilis, el mes de su nacimiento, pasó a llamarse Julius en su honor: nuestro julio.

Dictador perpetuo y los idus de marzo

Roma había tenido dictadores, pero solo en emergencias breves. A principios del 44 a. C. César fue proclamado dictador perpetuo. Para muchos senadores aquello se parecía demasiado a un rey, y en febrero ya había unos sesenta conjurados. El 15 de marzo, en una sesión celebrada en el Teatro de Pompeyo, lo rodearon y lo apuñalaron al menos veintitrés veces.

¿Qué dijo al morir? Una fuente antigua afirma que cayó en silencio; otra tradición le atribuye a Bruto, en griego, un «¿tú también, hijo?». El famoso «Et tu, Brute?» procede sobre todo de la obra Julio César de Shakespeare.

El asesinato salió mal para los conjurados. Octavio, sobrino nieto e hijo adoptivo de César, usó su nombre para ganar una nueva guerra civil y se convirtió en Augusto, el primer emperador.

Aprende con César: expresiones en español

Expresión Significado Ejemplo
cruzar el Rubicón pasar un punto sin retorno Al firmar el contrato, cruzamos el Rubicón.
la suerte está echada ya está decidido, no hay vuelta atrás Envié la solicitud: la suerte está echada.
llegar, ver y vencer lograr algo rápido y sin problemas Llegó, vio y venció en la entrevista.
al pie del cañón trabajando sin descanso Siguió al pie del cañón hasta el final.
¿Tú también, Bruto? queja en broma por una traición ¿Te comiste mi postre? ¿Tú también, Bruto?

Ejercicio: escribe tres frases sobre una decisión importante de tu vida usando «cruzar el Rubicón», «la suerte está echada» y un verbo en pretérito del artículo (derrotar, rendirse, cruzar). Dilas en voz alta: así se fijan mejor.

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