¿Qué fue la 'lisztomanía'? Franz Liszt, el pianista que enloqueció a Europa

Franz Liszt fue el pianista húngaro cuyas giras de 1840 desataron la 'lisztomanía'. Inventó el recital solista y dejó los escenarios con solo 35 años.

La "lisztomanía" fue la fiebre colectiva que provocaba el pianista húngaro Franz Liszt (1811–1886) en sus conciertos de la década de 1840: el público se peleaba por sus guantes y pañuelos, pedía mechones de su pelo y llevaba su retrato en broches. El término lo inventó el poeta Heinrich Heine en 1844. Pero Liszt no fue solo un fenómeno de masas. Se le atribuye el primer recital de piano en solitario en el sentido moderno, la idea del poema sinfónico y la clase magistral como forma de enseñanza. Y, en la cima de su fama, hizo algo que casi nadie hace: se retiró de las giras con 35 años.

Un niño prodigio en la frontera húngara

Liszt nació el 22 de octubre de 1811 en Doborján, entonces Reino de Hungría y hoy el pueblo austriaco de Raiding. Su padre, Adam Liszt, administraba tierras del príncipe Nikolaus II Esterházy y era un músico aficionado entusiasta.

Con nueve años el niño ya daba un concierto público en Sopron. La familia se trasladó después a Viena, donde estudió piano con Carl Czerny, que le dio clases gratis durante unos dieciocho meses, y composición con Antonio Salieri. Debutó en Viena el 1 de diciembre de 1822. Se cuenta que por entonces conoció a Beethoven, aunque la historia se transmite más como relato que como hecho probado.

París le cerró una puerta y le abrió otras

En 1823 los Liszt llegaron a París con la esperanza de entrar en el Conservatorio. No hubo suerte: la institución no admitía extranjeros. El chico siguió formándose con profesores particulares y, poco antes de cumplir catorce años, estrenó una ópera, Don Sanche, que solo tuvo cuatro funciones.

En 1827 su padre murió de fiebre tifoidea. Liszt, todavía adolescente, se puso a dar clases de piano para mantener a su madre y vivió así unos ocho años. París, a cambio, le regaló amistades decisivas: conoció a Hector Berlioz en diciembre de 1830 y a Frédéric Chopin a comienzos de esa década.

El día que escuchó a Paganini

En abril de 1832 Liszt asistió a un concierto del violinista italiano Niccolò Paganini. Salió decidido a ser en el piano lo que Paganini era en el violín.

De esa obsesión nacieron sus estudios sobre Paganini, publicados en 1838 y revisados más tarde como Grandes études de Paganini, entre los que brilla "La campanella". Para generaciones de pianistas, tocarlos se convirtió en una prueba de fuego.

Amor, escándalo y una hija célebre

En 1833 empezó su relación con la condesa Marie d'Agoult, una aristócrata casada. Dejaron París, vivieron en Ginebra desde 1835 y recorrieron Italia. Tuvieron tres hijos: Blandine, Cosima y Daniel.

Aquellos viajes inspiraron Années de pèlerinage ("Años de peregrinaje"), un ciclo de piezas para piano que convierte paisajes, poemas y cuadros en música. La pareja se separó en 1844.

La lisztomanía, paso a paso

Desde 1839 Liszt recorrió Europa casi sin descanso. En Londres, el 9 de junio de 1840, ofreció lo que se considera el primer recital de piano en solitario moderno: un único intérprete sosteniendo todo el concierto. En unos ocho años se calcula que hizo más de mil apariciones públicas.

La locura estalló en Berlín. Su primer recital allí, el 27 de diciembre de 1841, suele marcarse como el inicio de la lisztomanía. Los admiradores se disputaban sus pañuelos y guantes; algunos guardaban los posos de su café en frasquitos de cristal y, según se cuenta, una dama de corte conservó una colilla de su puro en un relicario con diamantes.

Heine acuñó la palabra en una crónica fechada el 25 de abril de 1844 y describió la reacción como "una auténtica locura". En aquella época "manía" sonaba a diagnóstico médico, y hubo críticos que hablaban del fenómeno casi como de una enfermedad contagiosa. Hoy se la compara a menudo con la beatlemanía, aunque los historiadores advierten que las dos palabras no significaban lo mismo en su tiempo.

Liszt también puso su fama al servicio de otros: dio conciertos benéficos para las víctimas del gran incendio de Hamburgo de 1842 y para terminar la catedral de Colonia.

Retirarse a los 35

En 1847, durante una gira por Ucrania, conoció a la princesa Carolyne zu Sayn-Wittgenstein. Ese septiembre dio su último concierto pagado, en Elisabetgrad, y se retiró de los escenarios con 35 años.

En 1848 se instaló en Weimar como maestro de capilla de la corte. Desde allí dirigió y defendió música nueva, incluido el estreno de Lohengrin de Wagner. También desarrolló el poema sinfónico, una pieza orquestal de un solo movimiento que cuenta una historia o pinta una idea.

Carolyne vivió con él y luchó durante años por anular su matrimonio. Planearon casarse en Roma el día en que Liszt cumplía cincuenta años, en 1861, pero la boda se bloqueó en el último momento.

El abate Liszt y la vida de maestro

Sus últimos años se volvieron más interiores. Dos de sus hijos, Daniel y Blandine, murieron jóvenes, en 1859 y 1862. Se fue a Roma y en 1865 recibió las cuatro órdenes menores de la Iglesia católica; desde entonces lo llamaron "el abate Liszt".

A partir de los años setenta describía su vida como una vie trifurquée, una existencia partida en tres: Roma, Weimar y Budapest. Dio clases magistrales en Weimar durante diecisiete años y fue nombrado presidente de la nueva Real Academia de Música de Budapest, inaugurada en 1875 y que hoy lleva su nombre.

Murió en Bayreuth el 31 de julio de 1886, con 74 años, mientras visitaba el festival que dirigía su hija Cosima. La causa oficial fue una neumonía.

Lo que queda de Liszt

Hoy se le recuerda sobre todo por las Rapsodias húngaras, los Estudios de ejecución trascendental, "La campanella", Années de pèlerinage y la Sonata en si menor. Fue además el primero en aplicar a la música las palabras "transcripción" y "paráfrasis", y sus versiones para piano de sinfonías y canciones difundieron la obra de otros compositores cuando aún no existían las grabaciones.

La gran lección de su vida no es el escándalo sino la decisión: tenerlo todo y elegir algo más lento, componer, enseñar y apoyar a otros.

Aprende con Liszt: expresiones en español sobre la fama

Expresión Significado Ejemplo
causar furor tener un éxito enorme Liszt causó furor en Berlín en 1841.
estar en boca de todos ser el tema de conversación general En 1842 su nombre estaba en boca de todos.
venirse abajo el teatro recibir un aplauso enorme Cuando terminó, el teatro se vino abajo.
retirarse a tiempo dejar algo en el mejor momento Liszt supo retirarse a tiempo.
pasar el testigo ceder el relevo a otra generación En Weimar pasó el testigo a sus alumnos.

Practica: Imagina que eres periodista en Berlín en 1841. Escribe cuatro frases sobre el concierto de Liszt usando "causar furor" y "estar en boca de todos".

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