Omar Jayam, el astrónomo persa al que le atribuyeron cientos de poemas

Omar Jayam fue matemático y astrónomo persa del siglo XI. Sus Rubaiyat lo hicieron famoso, pero muchos poemas con su nombre quizá no son suyos.

Omar Jayam (1048–1131), también escrito Omar Khayyam, fue un matemático, astrónomo y filósofo persa nacido en Nishapur, en la región de Jorasán. En vida fue conocido sobre todo como científico: resolvió de forma geométrica las ecuaciones cúbicas, discutió los postulados de Euclides y dirigió la reforma de un calendario que todavía sirve de base al calendario persa actual. Hoy, sin embargo, casi todo el mundo lo conoce por las Rubaiyat, unas cuartetas sobre el vino, la duda y la brevedad de la vida. El problema es que los especialistas no se ponen de acuerdo sobre cuántas de esas cuartetas escribió realmente: las estimaciones van desde unas 14 hasta 178. Su historia es, por eso, la de un sabio real y la de una leyenda literaria que creció a su alrededor.

Una juventud entre Nishapur, Bujará y Samarcanda

Jayam nació el 18 de mayo de 1048. Conocemos el día exacto porque un biógrafo medieval, Bayhaqi, conservó su horóscopo, y los investigadores modernos han calculado la fecha a partir de él. Estudió en su ciudad natal y después se trasladó a Bujará hacia 1068 y a Samarcanda hacia 1070. Allí, gracias a la protección de un mecenas local, empezó a escribir su gran tratado de álgebra.

Es fácil imaginar lo que significaba aquel recorrido. Las ciudades de Asia Central eran centros de comercio y de saber, con bibliotecas, maestros y patrones dispuestos a pagar a los mejores talentos. Un joven brillante podía labrarse una carrera si encontraba al protector adecuado, y Jayam lo encontró muy pronto.

Al servicio del sultán

En 1074 entró al servicio del sultán selyúcida Malik Shah I, invitado por el gran visir Nizam al-Mulk. El Imperio selyúcida dominaba entonces buena parte de Asia occidental, y su corte podía financiar proyectos científicos ambiciosos. Durante casi veinte años Jayam trabajó cerca del poder, con recursos que muy pocos astrónomos de su tiempo podían soñar.

Ese mismo periodo fue el más productivo de su vida. Entre 1074 y 1079 dirigió un observatorio, terminó un comentario sobre Euclides y completó, muy probablemente en 1079, su Tratado de álgebra.

Ecuaciones cúbicas resueltas con curvas

En la historia de las matemáticas, Jayam ocupa un lugar propio. Parece haber sido el primero en concebir una teoría general de las ecuaciones cúbicas, las que tienen un término como x³. Identificó catorce tipos de cúbicas que no se pueden reducir a ecuaciones más sencillas y resolvió geométricamente todos los casos con raíces positivas, buscando el punto donde se cortan dos secciones cónicas, por ejemplo una circunferencia y una parábola.

Lo más llamativo es su honestidad. Reconoció que no había encontrado una fórmula puramente aritmética para esas soluciones y escribió que quizá otra persona lo lograría después de él. Así fue: el problema se resolvió en la Italia del siglo XVI, con matemáticos como del Ferro, Tartaglia y Cardano. Cuatro siglos de distancia separan la pregunta de Jayam y la respuesta italiana.

Un comentario a Euclides que miraba al futuro

En diciembre de 1077 terminó un comentario sobre las dificultades de los postulados de los Elementos de Euclides. El quinto postulado, el de las paralelas, incomodaba a los matemáticos desde la Antigüedad porque parecía menos evidente que los demás. Jayam estudió un cuadrilátero cuyos ángulos superiores podían ser, en teoría, agudos, obtusos o rectos. Fue el primero en considerar los tres casos, demostró que el postulado de las paralelas se deduce del caso recto y descartó los otros dos por contradictorios.

Hoy sabemos que esos casos descartados corresponden a la geometría hiperbólica y a la elíptica, las geometrías no euclidianas que se desarrollaron en el siglo XIX. A través de comentaristas posteriores, la idea llegó a Europa y el italiano Giovanni Saccheri la retomó en 1733; por eso la figura se llama hoy cuadrilátero de Saccheri.

El calendario jalalí

Entre 1074 y 1075, Malik Shah le encargó construir un observatorio en Isfahán y reformar el calendario persa junto con un equipo de ocho sabios. Jayam calculó la duración del año en 365,24219858156 días, una cifra de una precisión extraordinaria para la época.

El resultado fue el calendario jalalí, llamado así por el sultán e inaugurado el 15 de marzo de 1079. Usaba un ciclo de 33 años, con 25 años comunes y 8 bisiestos. Se mantuvo en uso en el Gran Irán hasta el siglo XX y es la base del calendario persa moderno. Según la comparación que recoge Wikipedia, acumula un error de un día cada unos 5.000 años, mientras que el calendario gregoriano lo acumula cada unos 3.330 años. Dicho de otro modo, en este punto concreto el astrónomo de Nishapur fue más exacto que el calendario que usamos hoy en la mayor parte del mundo.

Caída en desgracia y últimos años

En 1092 murió Malik Shah y, ese mismo año, fue asesinado Nizam al-Mulk, un crimen que suele atribuirse a la secta de los Asesinos. El observatorio dejó de funcionar y Jayam perdió a sus protectores. Viajó en peregrinación a La Meca. Un autor medieval, al-Qifti, afirma que lo hizo para demostrar su piedad después de ser acusado de impiedad; Bayhaqi, en cambio, lo describe como un hombre devoto y ortodoxo.

Más tarde lo invitó a Merv el sultán Sanjar, quizá como astrólogo de la corte, y al final volvió a Nishapur con la salud debilitada. Allí murió el 4 de diciembre de 1131, a los 83 años. Circula una historia muy popular según la cual Jayam, Nizam al-Mulk y Hasan-i Sabbah, el líder de los Asesinos, fueron compañeros de escuela e hicieron un pacto de juventud. Conviene leerla como leyenda posterior, no como un hecho documentado.

¿Escribió de verdad las Rubaiyat?

La primera referencia conocida a Jayam como poeta es de 1174, cuando Imad al-Din al-Isfahani lo describe como poeta y científico. Los autores más antiguos citan muy pocas cuartetas: una hacia 1160, dos hacia 1230. Una antología de 1340 incluye trece, y un manuscrito copiado en Shiraz en 1460, hoy en la Biblioteca Bodleiana de Oxford, ya reúne 158. Cuanto más nos alejamos de su vida, más poemas aparecen con su nombre.

Por eso muchos especialistas son prudentes. El orientalista británico E. G. Browne escribió en 1906 que apenas era posible asegurar que Jayam hubiera escrito ninguna cuarteta concreta, salvo raras excepciones, y el alemán Hans Heinrich Schaeder llegó a proponer en 1934 que su nombre se tachara de la historia de la literatura persa. Otros aceptan un pequeño núcleo auténtico. Si ves en internet una "frase de Omar Jayam", tómala con cautela: puede ser suya, puede ser de otro poeta persa o puede ser una invención moderna.

FitzGerald y la fama en Occidente

En 1859 el inglés Edward FitzGerald publicó Rubaiyat of Omar Khayyam, 75 cuartetas en verso rimado. Solo se imprimieron 250 ejemplares y al principio no se vendió. Desde 1861 lo promovió Whitley Stokes, lo admiraron los prerrafaelitas y FitzGerald lo revisó varias veces. La traducción era muy libre: según el estudioso A. J. Arberry, solo unas 40 de las 75 cuartetas de la primera edición traducen de forma aproximada una sola estrofa persa, y el propio FitzGerald reconoció que había mezclado muchas.

Aun así, el libro se convirtió en un fenómeno. En la década de 1880 existían clubes de Omar Khayyam, y una bibliografía de 1929 contaba más de 300 ediciones. Para muchos lectores europeos y americanos, Jayam se volvió el símbolo de un escepticismo alegre, amante del vino y del jardín. En Irán, mientras tanto, se sigue discutiendo si ese vino es literal o místico.

Aprende español con Omar Jayam

Expresión Significado Ejemplo
adelantarse a su tiempo tener ideas muy avanzadas Jayam se adelantó a su tiempo en geometría.
tomar algo con pinzas no creer algo del todo Hay que tomar esas citas con pinzas.
caer en desgracia perder el favor de alguien Tras 1092 cayó en desgracia en la corte.
aprovechar el momento disfrutar el presente Sus poemas invitan a aprovechar el momento.
perderse en la traducción cambiar al traducir Algo siempre se pierde en la traducción.

Practica: Escribe tres frases sobre un personaje histórico cuya fama mezcla hechos y leyenda. Usa "adelantarse a su tiempo" y "tomar algo con pinzas".

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