¿Por qué Perséfone comió las semillas de granada? El mito de las estaciones
Hades engañó a Perséfone para que comiera granada y por eso debía volver cada año al inframundo. El mito completo y lo que significaba para los griegos.
Perséfone comió las semillas de granada porque Hades la engañó: antes de dejarla volver con su madre, le dio a probar el fruto del inframundo, y quien tomaba alimento en el mundo de los muertos quedaba ligado a él. Por esas pocas semillas tuvo que pasar cada año una parte del tiempo bajo tierra: un tercio del año en la versión más antigua y la mitad en autores romanos posteriores como Ovidio e Higino. Los griegos contaban esta historia para explicar por qué la tierra da fruto en unos meses y queda estéril en otros. Para entender por qué una fruta tan pequeña pesó tanto, hay que seguir el mito desde el prado de flores hasta el trono de los muertos.
¿Quién era Perséfone?
En la mitología griega, Perséfone es hija de Zeus y de Deméter, la diosa del grano y de las cosechas. También se la conocía como Core, nombre que significa «muchacha» o «doncella». En la mitología romana recibió el nombre de Proserpina, una forma latina que procede de una variante dialectal del nombre griego documentada en ciudades de la Magna Grecia.
Su figura tiene dos caras. Por un lado es una diosa joven ligada a la semilla, al grano y a la primavera. Por otro es la reina del inframundo, esposa de Hades, el señor de los muertos. Los artistas griegos la representaban casi siempre vestida con túnica y a menudo con una gavilla de trigo, pero la escena que más repitieron fue el momento en que Hades se la llevaba.
El rapto en el prado
El rapto aparece brevemente en la Teogonía de Hesíodo y se cuenta con detalle en el Himno homérico a Deméter. Según el himno, Hades se había enamorado de la bella Perséfone y Zeus le permitió llevársela, porque Deméter jamás habría aceptado que su hija bajara al reino de los muertos. Es decir, el propio padre de la joven aprobó el plan a espaldas de la madre.
Un día Perséfone recogía flores en un prado junto a las ninfas oceánides y las diosas Atenea y Artemisa. De pronto la tierra se abrió y Hades salió por la grieta para arrebatarla. Varias regiones decían ser el escenario real del rapto: los sicilianos lo situaban en los prados cercanos a Enna, los cretenses en su propia isla y otros relatos posteriores cerca de Atenas o de Eleusis. En una variante, las compañeras de Perséfone fueron castigadas por Deméter, que las convirtió en sirenas por no haber impedido el rapto.
La búsqueda de Deméter y el hambre del mundo
Cuando Perséfone desapareció, Deméter la buscó por toda la tierra con las antorchas de la diosa Hécate. En la mayoría de las versiones, la madre desesperada dejó de hacer crecer las plantas, las cosechas se perdieron y la gente empezó a pasar hambre. Al final Helios, el sol que todo lo ve, le contó lo que había ocurrido.
Ese es el punto de giro del mito. Zeus podía ignorar el enfado de una diosa, pero no un mundo sin alimento. Presionado por los gritos de los hambrientos y por las quejas de los demás dioses, ordenó a Hades que devolviera a Perséfone. El relato no dice que Zeus cambiara de opinión sobre el rapto; actuó porque la hambruna perjudicaba a mortales y dioses por igual.
Las semillas de granada
Hades obedeció, pero antes engañó a Perséfone para que comiera semillas de granada. Cuando Hermes llegó a buscarla ya era tarde: por haber probado el alimento del inframundo, debía pasar allí un tercio de cada año y el resto con los dioses de arriba. A Deméter le habían prometido que su hija volvería siempre que no hubiera comido nada en el reino de los muertos, un tabú que los griegos tomaban muy en serio.
Alguien tenía que delatarla. En algunas versiones, un personaje llamado Ascálafo contó a los dioses que Perséfone había comido las semillas; como castigo quedó atrapado bajo una pesada roca hasta que Heracles lo liberó, y Deméter lo transformó entonces en búho. El número de semillas cambia según quién cuente la historia, y con él la duración de su estancia bajo tierra. Por eso unos libros hablan de cuatro meses y otros de seis.
Los textos antiguos ponen el acento en la trampa de Hades, no en una decisión de Perséfone. El sentido de la escena no es que fuera golosa o imprudente, sino que el tabú, una vez roto, no tenía vuelta atrás. Zeus había ordenado su regreso, pero las semillas pesaban igual, y la única salida fue un acuerdo que partía su año en dos.
¿El invierno o el verano bajo tierra?
La versión que todos conocemos dice que los meses que Perséfone pasa con su madre son la primavera y el verano, y que su ausencia trae el otoño y el invierno, porque Deméter, triste, deja la tierra yerma. Sin embargo, la idea popular de que Perséfone pasa el invierno en el inframundo es en gran medida una reinterpretación literaria impulsada por poetas romanos como Ovidio.
En la Grecia clásica, el descenso de Perséfone podía simbolizar el verano, cuando la semilla se guardaba bajo tierra en silos después de la cosecha, y su regreso en otoño representaba la siembra y el renacer de los campos. Sea cual sea la estación, la idea de fondo es la misma: Perséfone encarna la vida del grano, que desaparece en la tierra al sembrarse, permanece oculto un tiempo, brota y se cosecha.
La reina del inframundo
Como esposa de Hades, Perséfone no fue una prisionera pasiva, sino una reina temida. Cuando el músico Orfeo bajó al inframundo para recuperar a su esposa Eurídice, su música fue tan hermosa que conmovió a Perséfone y a Hades, y ella convenció a su marido para dejarla marchar. El astuto rey Sísifo de Corinto también escapó un tiempo de la muerte apelando a Perséfone y engañándola para que lo dejara volver a la superficie.
También podía ser celosa. La ninfa Minte, amante de Hades, presumió de ser más hermosa que ella, y en una versión Perséfone la pisoteó y la convirtió en la planta de la menta. Y cuando Afrodita le confió al bello Adonis para que lo criara, Perséfone se negó a devolverlo; Zeus resolvió la disputa repartiendo el año de Adonis entre las dos diosas. Una vez más, su historia termina con un año dividido en partes.
Los misterios de Eleusis
Junto con Deméter, Perséfone desempeña un papel fundamental en los misterios de Eleusis, uno de los cultos mistéricos más importantes de la antigua Grecia. Estos ritos secretos prometían a los iniciados una vida feliz después de la muerte, y su regreso anual del inframundo se convirtió en símbolo de inmortalidad.
Así que la respuesta a «¿por qué Perséfone comió las semillas de granada?» es breve, pero su sentido es amplio: una trampa de Hades ató a la diosa de la semilla al mundo de los muertos, y los griegos vieron en ese lazo el ciclo del año, la vida de los campos y la esperanza de que lo que baja a la oscuridad puede volver a la luz.
Aprende con Perséfone: expresiones en español
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| fruto prohibido | algo tentador que no se debe tener | Para mí, el chocolate es fruto prohibido. |
| estar entre dos mundos | pertenecer a dos lugares a la vez | Desde que se mudó, vive entre dos mundos. |
| no tener vuelta atrás | ser imposible de deshacer | La decisión ya no tiene vuelta atrás. |
| llegar a un acuerdo | aceptar una solución intermedia | Al final llegaron a un acuerdo. |
| volver a empezar | comenzar de nuevo | La primavera invita a volver a empezar. |
Practica: Escribe tres frases sobre una época en que repartiste tu tiempo entre dos lugares, usando «estar entre dos mundos» y «llegar a un acuerdo».