La princesa que vino de la Luna: claves para leer El cuento del cortador de bambú

El cuento del cortador de bambú, de autor desconocido del periodo Heian, narra la vida de Kaguya-hime, hallada en un bambú y llamada por la Luna.

No se sabe quién escribió El cuento del cortador de bambú (Taketori Monogatari). Es un relato japonés en prosa con elementos del folclore, compuesto por un autor anónimo a finales del siglo IX o principios del X, en pleno periodo Heian, y se considera la obra más antigua que se conserva del género monogatari. Su argumento, en cambio, cabe en pocas líneas: un anciano encuentra una niña diminuta dentro de un tallo de bambú que brilla; ella crece hasta convertirse en una mujer bellísima, rechaza a cinco nobles con pruebas imposibles y luego al propio emperador, y al final confiesa que procede de la Luna y que debe regresar. Por eso la obra también se conoce como El cuento de la princesa Kaguya.

Un autor sin nombre y una fecha discutida

La lista de candidatos es larga. Los estudiosos han atribuido el texto al erudito Minamoto no Shitagō, al abad Henjō, a un miembro del clan Inbe, a alguien de una facción contraria al emperador Tenmu y al poeta Ki no Haseo, que escribía versos en chino. Ni siquiera hay acuerdo sobre si lo escribió una sola persona o un grupo, ni sobre si la primera versión estaba en kanbun, en kana japonés o directamente en chino. Lo prudente, por tanto, es seguir diciendo «anónimo».

Para fecharlo hay pistas indirectas. Un poema del Yamato Monogatari, obra del siglo X, alude al cuento a propósito de una fiesta para contemplar la luna celebrada en palacio en el año 909. Además, el relato habla del humo que sale del monte Fuji, lo que sugiere que el volcán seguía activo, y el Kokin Wakashū indica que había dejado de humear hacia 905. Otras fuentes proponen los años 871 a 881. Lo curioso es que el manuscrito más antiguo que conservamos es muy posterior: data de 1592.

Qué es un monogatari

Monogatari significa «relato», y como forma literaria designa una narración extensa en prosa, muy ligada a la tradición oral y casi siempre de ficción, aunque cuente hechos históricos. El género vivió su mejor momento entre los siglos X y XIII, y las clasificaciones posteriores sitúan el Taketori entre los denki-monogatari, los relatos de sucesos fantásticos. Para un lector hispanohablante, la comparación más útil quizá sea la de un cuento maravilloso que, sin dejar de serlo, se ríe con bastante mala intención de la vanidad de los poderosos.

El argumento, paso a paso

Un día, en un bosque de bambú, el viejo cortador Taketori no Okina ve un tallo que resplandece. Al cortarlo encuentra una criatura del tamaño de un pulgar. Él y su esposa no tienen hijos, así que la crían como hija y la llaman Nayotake-no-Kaguya-hime, «princesa resplandeciente del bambú joven». Desde entonces, cada tallo que corta guarda una pepita de oro; la familia se enriquece y, en solo tres meses, la niña se convierte en una mujer de belleza extraordinaria.

Llegan los pretendientes. A los cinco nobles más insistentes Kaguya-hime les pide un objeto a cada uno: el cuenco de piedra para limosnas de Buda, una rama enjoyada de la isla mítica de Hōrai, una túnica de piel de rata de fuego, una joya del cuello de un dragón y una concha de cauri nacida de una golondrina. Todos fracasan. El primero presenta una olla ennegrecida que no brilla con luz sagrada; el segundo, una rama fabricada por joyeros, y lo descubren cuando los artesanos vienen a cobrar; al tercero lo engaña un mercader y la túnica arde en la prueba del fuego; el cuarto abandona tras una tormenta en el mar, y el quinto se cae al meter la mano en un nido de golondrina.

Después aparece el emperador, que se enamora de ella. A él no le pone ninguna prueba, pero tampoco lo acepta: le explica que no es de su país. Durante tres años se escriben cartas. Un verano, Kaguya-hime empieza a llorar cada vez que mira la luna llena, hasta que revela la verdad: viene de la Luna, fue enviada a la Tierra como castigo por una falta que el texto no detalla, y debe volver. El oro del bambú era el dinero con que los habitantes de la Luna pagaban su manutención.

El emperador envía a su guardia, pero cuando descienden los seres celestiales, una luz extraña deja indefensos a los soldados. Ella escribe cartas a sus padres y al emperador, deja a sus padres su túnica y añade a la carta imperial un poco de elixir de la inmortalidad. Al ponerle sobre los hombros un manto de plumas, su tristeza y su compasión por los humanos parecen borrarse, y asciende a la Capital de la Luna. El emperador, desolado, pregunta qué montaña está más cerca del cielo y manda quemar en su cima la carta y el elixir, porque no quiere vivir eternamente sin poder verla.

Personajes y temas

Kaguya-hime no es un trofeo pasivo: pone las condiciones, desenmascara cada trampa y decide cuándo hablar. El anciano encarna un cariño sincero mezclado con ambición, y los cinco pretendientes funcionan como una galería cómica de quienes intentan comprar, falsificar o forzar lo que no pueden ganar. El emperador es el más humano de todos porque acepta el rechazo y sigue escribiendo. El cortador de bambú, por cierto, es anterior al cuento: aparece ya en la antología poética del siglo VIII Man'yōshū, recitando un poema a un grupo de mujeres.

El tema más hondo es el apego. En la lógica del relato, la princesa fue enviada a la Tierra, donde inevitablemente se apegaría a las cosas, como castigo; el manto de plumas borra ese apego de golpe. Es una lectura de tono budista: querer a los demás es lo que duele, y olvidarlos es a la vez liberación y pérdida. También están el contraste entre apariencia y verdad, con tanta joya falsa, y la mortalidad: renunciar a la inmortalidad sin la persona amada convierte el cuento en una pequeña reflexión filosófica. Según la leyenda, la palabra fushi («inmortalidad») dio nombre al monte Fuji, y el humo de aquella hoguera aún se eleva. Es leyenda, no historia, pero muestra hasta qué punto el relato forma parte del paisaje japonés.

Parientes y huella cultural

A menudo se compara a Kaguya-hime con la diosa lunar china Chang'e, cuya leyenda se remonta al siglo II a. C. e incluye también un elixir de inmortalidad y una huida a la Luna; el cuento japonés, sin embargo, aporta elementos propios como el cortador, los pretendientes y la partida nocturna con seres celestiales. Hacia el año 1000 ya era un clásico: La historia de Genji lo llama «el antepasado de todos los relatos». Hoy se estudia en la escuela primaria japonesa y muchos adultos saben de memoria su comienzo.

La adaptación más conocida fuera de Japón es la película de Isao Takahata para Studio Ghibli, El cuento de la princesa Kaguya (2013), y Kon Ichikawa dirigió en 1987 una versión con actores, Princess from the Moon. Su eco llega al manga, al anime y a los videojuegos, desde Sailor Moon hasta Kaguya-sama: Love Is War. Si alguna vez te has cruzado con una princesa misteriosa que pertenece a la Luna, es muy probable que descienda de este cuento milenario.

Cómo leerlo hoy

Es un texto breve: una traducción moderna se lee en una tarde. Si estudias japonés, prueba con una edición bilingüe del comienzo y lee los fracasos de los pretendientes como cinco episodios cómicos independientes. Fíjate en la luz: el bambú que brilla, la niña resplandeciente, la claridad que paraliza a los guardias. Todo el relato va de la luz del bosque a la luz de la Luna.

Aprende con Kaguya-hime: palabras en japonés

Japonés Significado Ejemplo
竹 (take) bambú 竹を切る。
月 (tsuki) luna 満月を見る。
お姫様 (ohimesama) princesa 月のお姫様。
宝物 (takaramono) tesoro 宝物を探す。
帰る (kaeru) volver 月に帰る。

Practica: escribe tres frases en español sobre algo que nunca cambiarías por la inmortalidad y luego di en voz alta 月に帰る.

이 인물로 언어 배우기

Explorar por tema