¿Cómo mueren los marcianos en La guerra de los mundos? Resumen, final y significado
En la novela de H. G. Wells a los marcianos los vencen los microbios, no los ejércitos. Resumen, final, qué inspiró a Wells y el pánico de 1938.
Los marcianos mueren de una enfermedad. En La guerra de los mundos, de H. G. Wells, ningún arma humana detiene la invasión: el narrador se acerca a una máquina de guerra inmóvil en Londres esperando morir y descubre que todos los marcianos han muerto, matados por gérmenes terrestres contra los que no tenían inmunidad. La novela, de ciencia ficción y terror psicológico, fue escrita entre 1895 y 1897, se publicó por entregas en la revista Pearson's Magazine y salió completa en 1898. Es una de las primeras obras que narran un conflicto entre la humanidad y una raza extraterrestre.
¿Por qué invaden la Tierra?
Los marcianos llegan porque su mundo, más viejo y pequeño que la Tierra, ha llegado a la «última fase del agotamiento», y quieren acabar con la humanidad y quedarse con el planeta. La historia la cuenta un narrador sin nombre, escritor de artículos de ciencia, en 1904, seis años después de la invasión, y empieza con una cita de Johannes Kepler.
La llegada de los marcianos
Invitado por el astrónomo Ogilvy, el narrador ve en un observatorio una explosión en la superficie de Marte. Días después, lo que parece un meteoro cae en el campo comunal de Horsell, cerca de Londres y de su casa: es un cilindro artificial lanzado desde Marte. De él salen criaturas grisáceas «del tamaño, tal vez, de un oso», con dos grandes ojos oscuros, una boca en forma de uve y tentáculos; como les cuesta moverse y respirar con la gravedad y la atmósfera de la Tierra, vuelven rápido al cilindro.
Una delegación humana se acerca con una bandera blanca, pero los marcianos la incineran con un rayo calórico. Pronto aparecen las «máquinas de guerra»: trípodes metálicos gigantes que caminan, con tentáculos y una cesta en la que capturan humanos. Usan también un arma nueva, el humo negro, y comienza una evacuación masiva y desordenada de Londres. Entre los que huyen está el hermano del narrador, que logra cruzar el canal de la Mancha mientras el buque de guerra Thunder Child lucha contra las máquinas para proteger a los demás barcos.
La Tierra bajo los marcianos
El narrador queda atrapado con un clérigo en una casa destruida junto al cráter de un aterrizaje. Desde allí ve cómo los marcianos usan a los humanos capturados como alimento, absorbiendo directamente su sangre. El clérigo enloquece y empieza a gritar; aterrado, el narrador lo deja inconsciente de un golpe, y una máquina marciana se lleva su cuerpo. Fuera, una hierba roja venida de Marte se extiende por todas partes donde hay agua.
¿Cómo termina?
En un Londres desierto, el narrador oye un extraño aullido que sale de las máquinas inmóviles. Desesperado, decide morir y se acerca a una de ellas en Primrose Hill, pero descubre que los marcianos están muertos, vencidos por las bacterias. Vuelve a Woking y encuentra a su esposa con vida. La humanidad se recupera y aprende de las máquinas marcianas, pero le queda una lección humilde: la Tierra es vulnerable y podría haber otra invasión.
¿Qué quería decir Wells?
La trama se ha interpretado como un comentario sobre la teoría de la evolución, el imperialismo británico y los miedos y prejuicios de la época victoriana. Wells contó que se inspiró en el efecto catastrófico de la colonización británica sobre los aborígenes de Tasmania, y algunos historiadores creen que escribió el libro para que sus lectores cuestionaran la moral del imperialismo. Es decir, pidió a los británicos, en el apogeo de su imperio, que se imaginaran como el pueblo conquistado.
Wells había estudiado ciencias con Thomas Henry Huxley, gran defensor de Darwin, y eligió Marte porque era el planeta más parecido a la Tierra y porque entonces se creía, erróneamente, que era más antiguo. La novela influyó incluso en la ciencia: el ingeniero Robert H. Goddard se inspiró en ella y ayudó a desarrollar el cohete de combustible líquido y el de varias etapas, que llevarían al Apolo 11 a la Luna unos 71 años después.
¿Hubo pánico con la radio en 1938?
En 1938 Orson Welles dirigió y protagonizó una versión radiofónica que, según se cuenta, causó pánico entre oyentes que no sabían que era ficción. Estudios posteriores son escépticos: la audiencia del programa fue de solo un 2 %, apenas hubo oyentes que lo creyeran real y las noticias de demandas y de guardias en las emisoras resultaron falsas. La leyenda del pánico, eso sí, hizo famoso a Welles casi de la noche a la mañana. La novela nunca ha dejado de imprimirse y ha dado lugar a películas, series, cómics y un álbum musical.
Aprende español con La guerra de los mundos
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| de otro mundo | extraordinario | Los efectos especiales eran de otro mundo. |
| izar la bandera blanca | pedir la paz o rendirse | Izaron la bandera blanca, pero no sirvió. |
| darle la vuelta a la tortilla | invertir una situación | Los microbios le dieron la vuelta a la tortilla. |
| contra todo pronóstico | aunque parecía imposible | Contra todo pronóstico, la humanidad sobrevivió. |
| cundir el pánico | extenderse el miedo | Cundió el pánico en Londres. |
Practica: Escribe tres frases sobre una película cuyo final te sorprendió, usando «contra todo pronóstico» y «darle la vuelta a la tortilla».