¿Quién fue Jang Yeong-sil? El esclavo que construyó los relojes del rey de Corea
Jang Yeong-sil pasó de esclavo del gobierno a ingeniero del rey Sejong: creó un reloj de agua automático, una esfera armilar y relojes de sol.
Jang Yeong-sil fue un inventor e ingeniero coreano del siglo XV que, habiendo nacido como esclavo del gobierno, llegó a ser uno de los técnicos de confianza del rey Sejong el Grande. Su obra más famosa es el Jagyeongnu, un reloj de agua terminado en 1434 que anunciaba las horas por sí solo con una campana, un gong y un tambor. También construyó una esfera armilar movida por agua, participó en relojes de sol de bronce y en la fundición de tipos metálicos de imprenta. Su vida es una mezcla rara de talento, suerte y caída repentina.
Corea en el siglo XV, en pocas palabras
Para entender a Jang hay que situarse en la dinastía Joseon, que gobernó Corea desde 1392 hasta finales del siglo XIX. Era una sociedad muy jerarquizada. Arriba estaban los letrados que aprobaban exámenes sobre los clásicos confucianos; abajo, los nobi, personas en una condición cercana a la esclavitud que normalmente heredaban de sus madres.
El cuarto rey de Joseon, Sejong, que reinó de 1418 a 1450, es el mismo que más tarde creó el hangul, el alfabeto coreano. Le apasionaba el conocimiento práctico: la agricultura, la medicina, la astronomía y la medición del tiempo. Esa curiosidad abrió una puerta que, para alguien como Jang, solía estar cerrada a cal y canto.
Un origen en lo más bajo de la sociedad
De sus primeros años casi nada es seguro; ni siquiera se conocen con certeza las fechas de su nacimiento y de su muerte. Según el relato más citado, su padre era de ascendencia china de la época Yuan, de una familia que había servido como ministros en el reino anterior de Goryeo, y su madre era una gisaeng, una artista registrada por el gobierno. Como la condición social se transmitía por la madre, Jang fue un nobi propiedad del Estado.
Las fuentes coreanas lo sitúan como esclavo del distrito de Dongnae, cerca de la actual Busan, aunque no se ponen de acuerdo sobre si su madre era esclava o gisaeng. Lo que sí destaca en todas las versiones es su habilidad con los metales: se dice que desarrolló aleaciones mientras servía en la provincia de Gyeongsang, y su fama llegó hasta la capital.
De esclavo a funcionario de la corte
Según los relatos coreanos, fue el rey Taejong, padre de Sejong, quien primero se fijó en su talento técnico, y Sejong le dio después verdaderas responsabilidades. En 1421 fue enviado a la China de los Ming para estudiar instrumentos astronómicos, y en 1423 quedó libre de su condición de esclavo y recibió un puesto menor en el taller real.
Para la época, aquello era casi un escándalo. A muchos funcionarios de buena cuna no les gustaba ver a un antiguo nobi recibir rangos y favores del rey. Aun así, Jang fue ascendido varias veces en los años siguientes hasta alcanzar un rango alto con el que Sejong premiaba sus logros.
El Jagyeongnu: un reloj que sonaba solo
¿Por qué le importaban tanto los relojes a un rey? En Joseon, la hora exacta era un asunto de Estado: el palacio, las puertas de la ciudad y la guardia nocturna dependían de ella. Los relojes de agua anteriores necesitaban a alguien que los vigilara sin descanso y diera la hora a mano.
La respuesta de Jang fue el Jagyeongnu, terminado en 1434. El agua pasaba de un recipiente a otro a ritmo constante; al subir el nivel, ponía en marcha una cadena de mecanismos que soltaban bolas y activaban figuras que tocaban una campana, un gong y un tambor a intervalos fijos. Dicho de otro modo, el reloj daba la hora sin ayuda humana. Se cuenta que Jang viajó a China para estudiar diseños existentes antes de construirlo.
No se conserva el original. Los modelos que hoy pueden verse en Corea son reconstrucciones hechas a partir de descripciones escritas de la época.
Mirar al cielo: la esfera armilar y el Ongnu
Para un rey confuciano, el cielo no era solo ciencia. Se esperaba que el soberano mantuviera el calendario en armonía con los astros, de modo que la astronomía tenía peso político.
En 1433 Jang construyó un honcheonui, una esfera armilar movida por una rueda hidráulica, después de que un globo celeste anterior resultara poco preciso. Instrumentos como el suyo ayudaron a los astrónomos coreanos a elaborar en 1442 el Chiljeongsan, un cálculo de calendario para los siete cuerpos celestes visibles en movimiento. En 1438 terminó además el Ongnu, un reloj astronómico instalado en un pabellón del palacio.
Relojes de sol para quien no sabía leer
No todo su trabajo se quedó dentro del palacio. Junto con otros científicos ayudó a crear el Angbu-ilgu, un reloj de sol de bronce con forma de cuenco, con líneas horarias y curvas para las estaciones. Hay un detalle precioso: las horas no solo estaban escritas con caracteres, también se marcaban con animales del zodiaco chino para que la gente que no sabía leer pudiera saber la hora.
Es la misma idea que inspiraría el alfabeto de Sejong: el saber tenía que llegar a la gente común. Ningún reloj de sol del reinado de Sejong ha sobrevivido, así que su diseño se conoce por los registros y por copias posteriores.
La imprenta y el dudoso pluviómetro
En 1434 Jang participó también en la fundición del Gabinja, un juego de tipos móviles de metal que, según las fuentes, imprimía aproximadamente el doble de rápido que los anteriores. Fue un trabajo de equipo de los sabios y artesanos de la corte, no un invento exclusivamente suyo.
Mucha gente lee que Jang inventó el cheugugi, el pluviómetro estandarizado que se distribuyó por todo el país hacia 1442. Conviene ir con cuidado: la afirmación es muy frecuente, pero no hay ningún documento que lo vincule con él, y los registros mencionan al príncipe heredero Yi Hyang, futuro rey Munjong, como quien propuso la idea.
El palanquín roto y una vida que se esfuma
La carrera de Jang terminó de golpe en 1442. Le habían encargado un palanquín real, una silla de manos llevada por porteadores, que se rompió durante un viaje del rey, y Jang fue considerado responsable. La oficina encargada del caso pidió 80 golpes de vara y la pérdida de todos sus cargos; los registros coreanos indican que el rey rebajó el castigo en dos grados. Aun así, fue expulsado del palacio.
A partir de ahí desaparece de la historia escrita. Se ha especulado con los celos de funcionarios que despreciaban su origen humilde, y sobre si murió poco después o vivió discretamente, pero nadie lo sabe.
Un héroe de la ciencia coreana
Hoy Jang Yeong-sil es uno de los científicos más famosos de la historia de Corea, y suele citarse junto a sus contemporáneos Yi Sun-ji e Yi Cheon. Ha protagonizado series y películas, como el drama Jang Yeong-sil de KBS1 en 2016 o la película Forbidden Dream de 2019, con Choi Min-sik en el papel, y Google le dedicó un doodle el 19 de mayo de 2018.
Su atractivo es fácil de entender: el forastero cuyo talento descubre un rey curioso, que construye máquinas para que el Estado funcione con más precisión y que después se borra sin explicación.
Aprende español con Jang Yeong-sil
Cinco expresiones en español que salen directamente de su historia:
| Expresión | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| salir de la nada | triunfar partiendo de una posición muy humilde | Jang salió de la nada y llegó a la corte. |
| dar la hora | indicar qué hora es | El reloj de agua daba la hora sin ayuda. |
| atribuirse a alguien | considerar que alguien hizo algo | El pluviómetro suele atribuirse a Jang, pero sin pruebas. |
| caer en desgracia | perder el favor de alguien poderoso | Tras romperse el palanquín, cayó en desgracia. |
| perderle la pista a alguien | no saber más de una persona | Después de 1442, la historia le pierde la pista. |
Unas palabras coreanas de regalo: 시계 (si-gye, reloj), 물시계 (mul-si-gye, reloj de agua), 과학자 (gwa-hak-ja, científico).
Practica: escribe tres frases sobre alguien a quien admiras usando «salir de la nada», «atribuirse a» y «caer en desgracia».