¿Qué significa «kafkiano»? La palabra que nació de la vida y la obra de Franz Kafka

¿Qué significa «kafkiano»? La palabra que nació de la vida y la obra de Franz Kafka

Kafkiano describe situaciones absurdas y opresivas, casi siempre burocráticas, sin salida clara. Te contamos de dónde viene y quién fue Franz Kafka.

«Kafkiano» describe una situación absurda, angustiosa e ilógica en la que una persona queda atrapada en un sistema, casi siempre burocrático, que no entiende y del que no encuentra salida, como les ocurre a los personajes de El proceso y La metamorfosis. El adjetivo nació de la obra de Franz Kafka (1883–1924) y hoy se usa para cualquier trámite o experiencia que parece una pesadilla de reglas sin sentido. Los especialistas advierten, eso sí, que con frecuencia se usa mal. Para entenderlo bien conviene conocer al hombre que lo inspiró.

Un judío de lengua alemana en Praga

Kafka nació el 3 de julio de 1883 en Praga, entonces parte de Austria-Hungría, como el mayor de seis hijos de una familia judía de clase media y lengua alemana. Estudió en escuelas alemanas, aprendió checo durante ocho años y escribió siempre en alemán, aunque nunca se consideró fluido en checo y hablaba alemán con acento checo.

Vivir entre dos lenguas, como parte de una minoría germanohablante dentro de una ciudad checa y como judío en una sociedad mayoritariamente cristiana, es una experiencia que muchos lectores reconocen en sus personajes: gente que nunca termina de conocer las reglas del mundo en el que vive.

El padre como tribunal

Su padre, Hermann, regentaba un comercio de artículos de mercería y fue, según el estudioso Stanley Corngold, un hombre de negocios «enorme, egoísta y dominante». Kafka volcó sus quejas en la Carta al padre, un texto de más de cien páginas sobre el carácter autoritario y exigente de Hermann. No es casual que en su cuento «La condena», escrito de un tirón en la noche del 22 de septiembre de 1912, un padre dicte sentencia sobre su hijo.

Un abogado que conocía la burocracia por dentro

Aquí está una de las claves de lo kafkiano. Kafka se doctoró en Derecho en 1906 y, tras un breve paso por la aseguradora Assicurazioni Generali, trabajó durante años en el Instituto de Seguros de Accidentes de Trabajo del Reino de Bohemia, en Praga. Tramitaba reclamaciones por accidentes laborales y solía salir a las dos de la tarde para dedicarse a escribir. Su padre llamaba a aquel empleo un Brotberuf, un «trabajo para ganarse el pan».

Expedientes, formularios, recursos, oficinas donde nadie es responsable de nada: Kafka conocía ese mundo de primera mano. Los tribunales y despachos interminables de El proceso nacen de una mirada muy precisa sobre la burocracia.

La metamorfosis: un insecto que no debía dibujarse

La metamorfosis, publicada en 1915, empieza con una de las frases más famosas de la literatura: Gregor Samsa, un viajante de comercio que mantenía a su familia, despierta convertido en un enorme insecto. Su hermana Grete lo cuida al principio, su padre lo hiere lanzándole manzanas y, abandonado por todos, Gregor muere.

Kafka pidió a su editor que el animal no apareciera en la cubierta: «El insecto en sí no debe dibujarse. Ni siquiera debe verse de lejos». La expresión alemana ungeheueres Ungeziefer se ha traducido al menos de dieciséis maneras distintas; Ungeziefer está más cerca de «bicho» o «alimaña» que de un insecto concreto. Para quien aprende idiomas es un ejemplo perfecto de cómo una sola palabra puede resistirse a la traducción.

Amores a medias y una enfermedad

Kafka se comprometió dos veces con Felice Bauer, a quien conoció en Berlín en 1912 y con quien se escribió durante cinco años, y nunca se casó con nadie. Mantuvo también una intensa correspondencia con la periodista checa Milena Jesenská. En 1917 le diagnosticaron tuberculosis y en 1923 conoció a Dora Diamant, con quien vivió unos meses en Berlín. Murió el 3 de junio de 1924 en un sanatorio de Kierling, cerca de Viena, a los 40 años: la tuberculosis de laringe le impedía tragar y, según su biografía, la causa pareció ser la inanición.

«Quémalo todo»: la desobediencia que salvó su obra

Kafka dejó instrucciones a su amigo Max Brod para que quemara sus papeles sin leerlos. Brod se negó y publicó sus novelas entre 1925 y 1935: El proceso (1925), El castillo (1926) y América. Gracias a esa desobediencia existe el adjetivo «kafkiano». En 1939 Brod huyó a Palestina con maletas llenas de manuscritos, y la disputa judicial sobre ellos solo terminó en 2016, cuando el Tribunal Supremo de Israel confirmó que pertenecían a la Biblioteca Nacional.

Sus tres hermanas no tuvieron esa suerte: se cree que las tres fueron asesinadas en el Holocausto.

Cómo usar «kafkiano» sin abusar de él

No todo lo incómodo es kafkiano. La palabra funciona cuando hay un sistema impersonal, reglas que nadie explica, culpa sin motivo claro y ninguna salida: una ventanilla que te manda a otra ventanilla que te devuelve a la primera. Y un detalle sorprendente: Kafka no era solo sombrío. Brod recordaba que sus amigos se reían sin control cuando Kafka les leía El proceso, y que a veces él mismo reía tanto que no podía seguir.

Aprende con Kafka: expresiones en español

Expresión Significado Ejemplo
kafkiano absurdo y opresivo, como una pesadilla burocrática Renovar el pasaporte fue un trámite kafkiano.
el papeleo conjunto de trámites y documentos Odio el papeleo del banco.
de un tirón sin parar, de una sola vez Escribió el cuento de un tirón.
ganarse el pan trabajar para vivir Kafka se ganaba el pan en una aseguradora.
no tener salida no encontrar solución El protagonista no tiene salida.

Practica: Cuenta en cuatro frases en español una experiencia «kafkiana» que hayas vivido con un trámite, una oficina o una aplicación. Usa el papeleo y otra expresión de la tabla.

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