¿Cuáles son las obras más famosas de Chaikovski? Del Lago de los cisnes a la Patética

¿Cuáles son las obras más famosas de Chaikovski? Del Lago de los cisnes a la Patética

El lago de los cisnes, El cascanueces, La bella durmiente, la obertura 1812 y la Sinfonía Patética: así nacieron las obras clave de Chaikovski.

Las obras más famosas de Piotr Ilich Chaikovski (1840–1893) son sus tres ballets, El lago de los cisnes, La bella durmiente y El cascanueces, junto con el Primer Concierto para piano, el Concierto para violín, la obertura 1812, la ópera Eugenio Oneguin y sus tres últimas sinfonías, sobre todo la Sexta, la Patética. Lo curioso es que varias de ellas fueron recibidas con frialdad o directamente rechazadas al principio. La historia de estas piezas es también la historia de un hombre que llegó tarde a la música y que, aun así, acabó siendo uno de los compositores más queridos del mundo.

Un funcionario que quería ser músico

Chaikovski nació el 7 de mayo de 1840 en Vótkinsk, una ciudad industrial de los Urales, hijo de un ingeniero de minas que dirigía la fundición local. Empezó a tocar el piano a los cinco años, pero su familia lo destinó a otra cosa: en 1850 lo enviaron a la Escuela Imperial de Jurisprudencia de San Petersburgo, a unos 1.300 kilómetros de casa. Cuatro años después su madre murió de cólera, cuando él tenía catorce.

Al terminar los estudios trabajó unos tres años en el Ministerio de Justicia. Solo en 1862, con veintidós años, se matriculó en el recién inaugurado Conservatorio de San Petersburgo, donde estudió composición con Antón Rubinstein. En 1865 Nikolái Rubinstein, hermano de Antón, le ofreció un puesto de profesor de teoría en el Conservatorio de Moscú. Es un buen recordatorio de que nunca es tarde para cambiar de rumbo.

Romeo y Julieta: la primera obra maestra

Una de sus primeras obras importantes fue la obertura-fantasía Romeo y Julieta (1869), escrita con los consejos de Mili Balákirev, líder del grupo nacionalista conocido como "Los Cinco". Chaikovski mantenía con ellos una relación ambigua: no compartía del todo su desconfianza hacia la formación académica de estilo occidental, pero conservó la amistad. Su tema de amor, amplio y apasionado, ya muestra la firma de toda su música: melodías largas que crecen hasta volverse casi insoportablemente intensas.

El lago de los cisnes: un fracaso que se volvió clásico

En mayo de 1875 Vladímir Béguichev, del Teatro Bolshói, le encargó la partitura de un ballet por 800 rublos, y Chaikovski la terminó en abril de 1876. El estreno, el 4 de marzo de 1877 en Moscú, fue decepcionante. La crítica dijo que la música era "demasiado ruidosa, demasiado wagneriana y demasiado sinfónica", y la coreografía pasó sin pena ni gloria.

Lo que entonces se consideraba un defecto, tratar el ballet como música seria, es justo lo que hoy admiramos. La obra encontró su forma definitiva en 1895, ya muerto el compositor, gracias a la reposición de Marius Petipa y Lev Ivánov en San Petersburgo, con la partitura revisada por Riccardo Drigo. La mayoría de las compañías siguen partiendo de esa versión, y El lago de los cisnes es hoy uno de los ballets más populares de todos los tiempos.

Los conciertos que nadie quería tocar

El Primer Concierto para piano tiene una historia igual de irónica. Nikolái Rubinstein, amigo y jefe del compositor, lo rechazó al principio. Con el Concierto para violín pasó algo parecido: el violinista Leopold Auer se negó a tocarlo en un primer momento y más tarde lo interpretó con gran éxito. El crítico vienés Eduard Hanslick llegó a escribir que era una música "cuyo hedor se puede oír".

Hoy ambos conciertos están entre los más interpretados del repertorio. La lección sirve también para quien aprende un idioma: la primera reacción del público no es el veredicto final.

Eugenio Oneguin, la Cuarta y la obertura 1812

En 1877 Chaikovski se casó con una antigua alumna, Antonina Miliukova, y el matrimonio se rompió a los dos meses y medio. Los biógrafos coinciden en general en que era homosexual, un tema que las autoridades soviéticas silenciaron. Ese mismo año apareció su mecenas, Nadezhda von Meck, viuda de un magnate del ferrocarril, que lo apoyó económicamente entre 1877 y 1890 sin que llegaran a conocerse en persona.

Libre de la docencia, viajó por Europa y, a finales de la década de 1870, trabajó en la ópera Eugenio Oneguin, basada en Pushkin, el Concierto para violín y la Cuarta Sinfonía. En 1880 compuso en unas seis semanas la obertura 1812, que conmemora la derrota de Napoleón en Rusia y que hoy suena con cañonazos en conciertos al aire libre.

La bella durmiente y El cascanueces

En su segundo gran ballet, La bella durmiente, Chaikovski trabajó estrechamente con el coreógrafo Marius Petipa, adaptando el ritmo a las necesidades de los bailarines sin renunciar a la riqueza melódica.

El cascanueces se estrenó el 18 de diciembre de 1892 en el Teatro Mariinski, en programa doble con su ópera Iolanta. Se basaba en el cuento de E. T. A. Hoffmann adaptado por Alejandro Dumas, y la primera función no se consideró un éxito. Su gran triunfo llegó décadas después en Estados Unidos: la versión de George Balanchine de 1954 lo convirtió en tradición navideña, y las grandes compañías estadounidenses obtienen de él alrededor del 40 % de su taquilla anual. Su sonido más reconocible, la celesta de la Danza del Hada de Azúcar, es un instrumento que Chaikovski ya había usado en El voivoda.

La Patética y una muerte que sigue en debate

En 1893 completó la Sexta Sinfonía, la Patética, dedicada a su sobrino Vladímir Davýdov. Termina con un movimiento lento que se apaga, y por eso muchos la han escuchado como una despedida. Chaikovski murió en San Petersburgo el 6 de noviembre de ese año. La causa oficial fue el cólera, supuestamente contraído al beber agua sin hervir; en los años ochenta del siglo XX surgieron teorías de suicidio, pero el especialista Roland John Wiley resume: "No sabemos cómo murió Chaikovski. Puede que nunca lo sepamos". Conviene escuchar la Patética como música, no como prueba.

Por qué seguimos escuchándolo

Chaikovski fue, en gran parte gracias a Von Meck, el primer compositor ruso profesional a tiempo completo, y su música nunca ha pasado de moda. En 1891 dirigió en la inauguración del Carnegie Hall de Nueva York. Su secreto es la emoción directa: melodías que cualquiera puede tararear, orquestadas con un color lujoso, y una manera de unir la tradición rusa con las formas europeas que conquistó a públicos de todo el mundo.

Aprende con Chaikovski: expresiones en español

Expresión Significado Ejemplo
pasar sin pena ni gloria no causar ninguna impresión El estreno pasó sin pena ni gloria.
nunca es tarde para… siempre se puede empezar algo Nunca es tarde para estudiar música.
ponerle a uno la piel de gallina emocionar profundamente Este vals me pone la piel de gallina.
llegar a ser convertirse en algo tras un proceso Llegó a ser un compositor célebre.
a pesar de indica un obstáculo superado A pesar de las críticas, siguió componiendo.

Practica: Escucha un fragmento de El cascanueces y escribe tres frases en español sobre lo que sientes. Usa al menos dos expresiones de la tabla, por ejemplo: "A pesar de ser una música antigua, me pone la piel de gallina".

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